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A no temerle al gasto

 

 

Por Adrianne Appel


BOSTON, Estados Unidos,  (IPS)  – El presidente electo de Estados 

Unidos, Barack Obama, heredará una economía enferma. La manera de curarla 

es elevar el gasto público y alentar el consumo, según economistas 

independientes.

 

"Necesitamos estimular la demanda" de bienes, dijo a IPS Allan 

Mendelowitz, uno de los directores de la Junta Federal de Financiamiento 

de la Vivienda. Los consumidores y las empresas redujeron sus compras por 

falta de capacidad de pago, señaló.

 

  Muchos perdieron sus trabajos o temen que esto les ocurra, y además se 

encarecieron el petróleo, el gas y los alimentos. Al mismo tiempo, los 

propietarios de viviendas ven caer el valor de sus casas y, para algunos, 

las cuotas hipotecarias suben.

 

  El gasto del Estado para la creación de puestos de trabajo –por 

ejemplo, en la reparación de infraestructura y la implementación de planes 

de energía alternativa–, así como extender los beneficios del desempleo y 

los cupones de alimentos para las personas que están sin trabajo, serían 

medidas positivas, dijo.

 

  "La gente se siente menos segura y más pobre, porque se ha vuelto 

pobre. Cuando la riqueza decae, el público responde reduciendo el 

consumo", dijo Mendelowitz.

 

  El gobierno debe poner dinero en manos de los trabajadores 

estadounidenses lo más rápidamente posible, con el objetivo de que 

recompongan sus empleos y vuelvan a gastar, además de pagar impuestos, 

señaló.

 

  El consejo a los consumidores de gastar para ayudar a la economía está 

hecho a la medida de un presidente que defiende los ideales progresistas, 

como Obama.

 

  Sin embargo, "no tiene nada que ver con la izquierda, la derecha o la 

ideología progresista. Es buena economía", dijo a IPS Robin Hahnel, 

profesor de economía en la American University.

 

  "Incluso los conservadores en materia fiscal dirán que, durante el 

primer año o los dos primeros años, tiene que haber enormes cantidades de 

gasto", señaló el economista Theodore Moran, de la Universidad de 

Georgetown.

 

  El gobierno de George W. Bush y el Congreso legislativo dejan atrás un 

presupuesto deficitario en un billón de dólares y que se suma a la 

multimillonaria deuda pública.

 

  En septiembre, el secretario del Tesoro (ministro de hacienda) Henry 

Paulson logró que el Congreso legislativo asignara 700.000 millones de 

dólares para rescatar corporaciones financieras estadounidenses.

 

  La industria bancaria estaba cerca del colapso y necesitaba efectivo 

inmediato, argumentó Paulson.

 

  Hahnel cree que el rescate da demasiada flexibilidad a los bancos, y no 

el respaldo suficiente a los contribuyentes. Obama debería pedirle cambios 

a Paulson, dijo Hahnel, aun antes de asumir la presidencia.

 

  "Ya aprobamos el pésimo rescate", señaló Hahnel. Pero se les puede 

decir a los bancos "los estamos observando y vivirán un infierno si se 

aprovechan de los contribuyentes entre ahora y el 20 de enero", agregó.

 

  Obama debería urgir al Congreso a gastar todo lo posible este año, dijo 

Mendelowitz.

 

  "Un financiamiento claramente disponible será muy estrecho. Pero no se 

quiere seguir una religión fiscal y no gastar porque se está atravesando 

un gran déficit", añadió.

 

  Con un empujón de Obama, el Congreso puede aprobar un paquete de 61.000 

millones de dólares para crear trabajos y extender los subsidios a los 

desempleados este mismo mes, cuando concluya el día 17 el asueto 

legislativo. Un plan similar fracasó en el Senado en septiembre.

 

  El plan encaja con la plataforma de Obama de "hacer arrancar la 

economía", que promueve gastar 25.000 millones de dólares en reparación de 

carreteras y puentes y enviar 25.000 millones de dólares a los estados, 

muchos de los cuales han comenzado a despedir empleados.

 

  El economista Nouriel Roubini, de la Universidad de Nueva York, 

recomendó al Congreso establecer gastos por hasta medio billón de de 

dólares, lo más pronto posible, para impedir que la economía se deslice 

hacia una recesión profunda.

 

  Obama no debería preocuparse por la deuda, opinó Moran. "Todos los 

economistas sensatos dicen que en el año próximo no es adecuado equilibrar 

el presupuesto, ni restringirlo siquiera", destacó.

 

  Por el contrario, Obama debe concentrarse en estimular la economía, 

inyectándole efectivo, agregó.

 

  El plan económico de Obama todavía es un bosquejo. El presidente electo 

dice que luego de asumir el cargo quiere crear empleos financiando el 

desarrollo de energías alternativas y ampliando el programa federal de 

salud.

 

  Mendelowitz respalda este plan, como inversión sólida a largo plazo y 

por razones morales.

 

  Hahnel le aconsejó a Obama que no impulsar un nuevo programa de 

atención a la salud en los primeros dos años de su gobierno, por motivos 

políticos, como aprendió Hillary Clinton. Eso insumiría una enorme 

cantidad de atención y de capital político, y lo distraería en vez de 

concentrarlo en los acuciantes problemas económicos.

 

  Obama hereda una economía peligrosamente débil.

 

  "No estoy seguro de que se pueda llamar afortunado a nadie que haya 

ganado estas elecciones", declaró Mendelowitz, argumentando que "la 

economía está en su peor forma".

 

  El producto interno bruto (PIB) creció apenas 0,3 por ciento entre 

julio y septiembre, lo que constituye el peor registro en siete años.

 

  El jueves, comercios minoristas de toda la nación difundieron 

estadísticas que mostraban una caída de dos dígitos en las ventas de 

octubre.

 

  Una reciente encuesta de la industria manufacturera sitúa esa actividad 

en el punto más bajo en 26 años. Mientras, el Departamento (ministerio) de 

Trabajo de Estados Unidos informó que la productividad de los trabajadores 

se ubicó en un crecimiento de 3,6 por ciento en la primavera boreal, pero 

cayó a 1,1 por ciento a fines de septiembre.

 

  Cerca de 500.000 hogares fueron rematados por falta de pago en las 

cuotas de hipoteca y se avecinan otros 2,5 millones de ejecuciones.

 

  El desempleo aumentó a 6,1 por ciento, y desde hace años es de dos 

dígitos en las comunidades más pobres, y en sectores de la población como 

los jóvenes negros.

 

  El gobierno puede ayudar volcando miles de millones de dólares en "la 

economía real" y crear trabajo, extender exoneraciones y reembolsos de 

impuestos.

 

  "Desde el 20 de enero hay toda una serie de cosas que Obama puede hacer 

bien. Que sus asesores económicos lo alienten o no es otro asunto", dijo 

Hahnel.

 

  "Él no ha comenzado a deliberar con los expertos correctos. Robert 

Rubin es un neoconservador", agregó.

 

  Secretario del Tesoro en el gobierno de Bill Clinton (1993-2001), Rubin 

actualmente preside el CitiGroup.

 

  Y "Larry Summers es su clon", opinó Hahnel. Summers también fue 

secretario del Tesoro de Clinton.

 

  Es probable que Obama afronte fuertes críticas por defender un mayor 

gasto que eleve la ya enorme deuda pública.

 

  "La verdad del asunto es que cuando uno se encamina hacia una recesión 

lo último que hace es retirar el gasto en programas. Eso sólo agrava la 

recesión. Uno pierde ganancias por concepto de impuestos y termina dejando 

a la gente sin trabajo", sostuvo Hahnel.

 

  Obama debería apegarse a su propuesta de conceder reembolsos y 

exoneraciones tributarias a los trabajadores, agregó.

 

  "Ellos pueden decir: ‘¿Cómo va a conceder reducciones impositivas a la 

clase media ahora, con la economía en recesión?’. Su respuesta debería 

ser: ‘Eso es exactamente lo que debe ocurrir’", señaló.

 

(FIN/IPS/traen-js-mj/aa/ks/na ip if fm sp fe/08)