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¿Habrá nueva divisa en vez del dólar?

 

Por Alexander Serikov / Revista Siempre!

 

La crisis financiera y económica global obligó a varios gobernantes mundiales a reflexionar sobre la necesidad de substituir el dólar en calidad de única divisa mundial. A lo largo de los últimos decenios EU desempeñó el papel del centro financiero de la economía mundial y su moneda se convirtió en la divisa que servía y sigue sirviendo para realizar la mayoría de los pagos internacionales. Pero por la crisis su valor disminuyó lo que repercutió negativamente en las reservas de oro y de divisas. Es por ello que los gobiernos que guardan sus reservas en dólares, comenzaron a buscar alternativas: una nueva divisa que permitiría simplificar el sistema de cálculos internacionales, disminuir los efectos negativos de las fluctuaciones bruscas de los tipos de cambio de las divisas mundiales y acabar con la dependencia del dólar.
La idea de introducir la única divisa mundial la propuso el multimillonario estadounidense George Soros. Fue el 10 de febrero del 2009 cuando este economista e inversionista anunció la necesidad de activar el mecanismo de los llamados Derechos Especiales de Giros (DEG) conocidos en el mundo como SDR (Special Drawing Rights). Es un medio de pago artificial del Fondo Monetario Internacional (FMI) definido en términos de una canasta de monedas fuertes: dólar, euro, libra esterlina y yen. Actualmente los DEG no se usan ampliamente. Existen en la forma de unidad de cuenta y se usan por lo general para regularizar los saldos de balance de pagos, completar las reservas así como para realizar cálculos de los créditos del FMI. Según Soros, el amplio uso del DEG permitiría obtener volúmenes suficientes de liquidez para llevar a cabo los programas anticrisis. Soros cree que esto ayudaría a estimular las economías, agilizaría el comercio internacional lo que a su vez disminuiría los efectos negativos de la crisis financiera y económica global.
También el presidente de Kazajstán Nursultán Nazarbáyev sugirió crear una nueva divisa en los marcos de la EurAsEs, una agrupación económica que integran su país, Rusia, Belarús, Kirguistán y Tayikistán. Fue el 11 de marzo último cuando Robert Mundell, premio Nobel de la economía, conocido como “arquitecto intelectual” de la moneda, única europea –euro– apoyó la idea del presidente de Kazajstán. Rusia a su vez propone crear una divisa alternativa al dólar. En su programa de reforma del sistema financiero mundial presentado en octubre del 2008, el presidente ruso Dmitry Medvedev insistió en la necesidad de realizar los pagos internacionales con el uso de varias divisas y no sólo con dólar y euro. Y sugirió dos maneras de hacerlo: ampliar la lista de las divisas de reserva y crear varios centros financieros mundiales, o introducir una nueva divisa que no esté relacionada con ninguna nación y cuya emisión sería la prerrogativa de los institutos financieros internacionales.
Intenciones parecidas tiene China donde el Banco Central anunció el 24 de marzo último el plan que prevé la reforma del sistema financiero mundial en que propuso usar en calidad de única divisa mundial los mismos DEG. En el plan chino no se dice nada del dólar pero esta moneda es fuertemente criticada. Además, los siete países de Latinoamérica que integran la organización llamada Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América cuyo objetivo es estimular el comercio y la colaboración económica regional –Bolivia, Venezuela, Honduras, Cuba,
Nicaragua, Dominica, San Vicente y Granadinas– a los que se suma Ecuador, acordaron el uso a partir del 1 de enero del año que viene, de la moneda convencional –el sucre– para los cálculos mutuos comerciales y de carácter económico. Mientras que tanto en Europa como en EU no ven la necesidad de sustituir a dólar, considerándolo moneda internacional fuerte.
Aún con todo y eso, el dólar debería de sentirse algo incómodo.