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Al rescate de unos pocos

 

 

        Por Adrianne Appel


BOSTON,  (IPS)  .-   El paquete de rescate de

700.000 millones de dólares aprobado la semana

pasada por el Congreso legislativo de Estados

Unidos no es lo que ese país necesita para

apuntalar su tambaleante economía, señalaron expertos independientes.

 

   "A pesar del rescate, la economía se encamina

hacia una profunda recesión", dijo a IPS Robert

E. Scott, del no gubernamental Instituto de Política Económica.

 

   El presidente de la Reserva Federal (banco

central) de Estados Unidos, Ben Bernanke,

advirtió el martes que la economía emprendía una

tendencia descendente. Hizo ese comentario horas

después de anunciar un programa para la compra de

deudas de corto plazo, dirigido a estimular el crédito.

 

   La acción de la Reserva Federal se produjo

luego de que el índice bursátil Dow Jones cayera

el lunes por debajo de 10.000 por primera vez

desde 2004, en sintonía con pérdidas en las

bolsas de todo el mundo, especialmente marcadas

en Brasil y Rusia. Los países en desarrollo afrontan duros tiempos por 

venir.

 

   Bancos de todo el mundo han invertido en los

mismos títulos ligados a hipotecas de alto riesgo

del mercado inmobiliario estadounidense. El

estallido de esa burbuja el año pasado descalabró

la economía estadounidense y expandió la "enfermedad" a todos los 

mercados.

 

   Los ministros de finanzas de la Unión Europea

(UE) pidieron a los gobiernos del bloque

coordinar sus políticas de estímulos económicos,

pero no adoptaron una estrategia común. Cada país

implementará la que considere más apropiada.

 

   Ya lo hicieron Irlanda y Alemania. La

canciller (jefa de gobierno) alemana Angela

Merkel anunció que garantizaría los depósitos de

todos los bancos, en un intento de inspirar

confianza a los ahorristas. Varios países de la

UE acudieron al rescate de poco más de media

docena de instituciones financieras en riesgo de quiebra.

 

   Pero en Estados Unidos "el rescate del sector

financiero no ha sido lo suficiente para ayudar a

la economía real", aseguró Scott.

 

   El público estadounidense expresa su rechazo

a este plan. Legisladores señalaron que

recibieron quejas de sus votantes acerca de la

magnitud de la operación y por el hecho de que se

centra en grandes instituciones financieras, sin

tomar en cuenta a los propietarios de viviendas

que corren el riesgo de perderlas por incapacidad

de pagar los préstamos que tomaron para comprarlas.

 

   Encumbrados miembros del Congreso legislativo

aseguraron a los contribuyentes la semana pasada

que no debían preocuparse por la posibilidad de

un mal empleo de esos 700.000 millones de

dólares, ya que habrá alguna supervisión por

parte del legislativo y agencias gubernamentales.

 

   Los legisladores también prometieron poner en

práctica regulaciones más severas para el sector

bancario y financiero, con el objetivo de

prevenir abusos como los registrados con los títulos inmobiliarios.

 

   "Si nos detenemos aquí sería una traición.

Tenemos que realizar una seria reforma, con un

nuevo paquete de regulaciones para todo el sector

financiero", dijo el representante (diputado)

Barney Frank, presidente de la poderosa Comisión

de Servicios Financieros de la cámara baja.

 

   Agregó que debía ser "algo comparable al New

Deal", el programa implementado por el ex

presidente Franklin Delano Roosevelt (1933-1945),

que rescató a Estados Unidos de la Gran Depresión

desatada por otro ciclo de alocada especulación,

que culminó con la quiebra de la Bolsa de Valores en 1929.

 

   El representante Dennis Kucinich considera

que el plan de rescate es un error. "Representa

el fracaso del proceso democrático y el triunfo

de los intereses sectoriales por sobre los del

público", afirmó Kucinich, quien votó en contra.

 

   "Podríamos haber reconocido el poder del

gobierno para volcar dinero en inversiones

sociales, para la creación de empleos, la

atención de la salud y la energía ‘verde’", agregó.

 

   Muchos economistas continúan advirtiendo que

el plan de rescate apunta en la dirección

incorrecta y que el gobierno debe tomar otras acciones.

 

   Las ejecuciones de vivienda ya suman 10.000

por semana, calculó Timothy Canova, profesor de

derecho económico internacional de la Universidad Chapman.

 

   "El rescate apunta a lo más alto de la

pirámide, no hace mucho para ayudar a los que

están en la base y corren riesgo de perder su

casa. Hace falta una moratoria de desalojos y

nuevas disposiciones de quiebras que protejan a

los propietarios de viviendas", agregó.

 

   Según Scott, el gobierno debe invertir

900.000 millones de dólares para estimular la

economía. Si los emplea en la infraestructura y

escuelas creará empleos. Estados como California

y Massachusetts, que ya sufren las consecuencias

de la contracción económica, necesitan ayuda del gobierno federal, agregó.

 

   "Hay que ayudar a los propietarios de

viviendas para que refinancien sus hipotecas" a

través de créditos de bajo interés, dijo Scott.

 

   Es lo que propone Emily Rosenbaum, directora

de una organización sin fines de lucro que ayuda

a amenazados por el desalojo en Lowell y

Lawrence, dos comunidades pobres del estado de

Massachusetts que frecuentemente son la primera

escala de los nuevos inmigrantes.

 

   "El número de ejecuciones hipotecarias se

triplicó el año pasado. Fueron 93 en 2006 y se

elevaron a 293 en 2007 en esta zona. No conocemos

aún las cifras de este año, pero estimamos que se

duplicará", dijo Rosenbaum.

 

 

(FIN/IPS/traen-jsp-mj/aa/ks/na ip if sp fe/08)