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Brusca caída del consumo

 

 

Por Adrianne Appel


BOSTON, Estados Unidos,   (IPS)  – Los consumidores de Estados 

Unidos no están dispuestos a gastar, y hay que tomar medidas para que eso 

cambie, coincidieron esta semana el gobierno del presidente George W. Bush 

y el Congreso legislativo.

 

Indicadores económicos difundidos el jueves revelan que el producto 

interno bruto creció entre julio y septiembre apenas 0,3 por ciento, el 

peor resultado en siete años, básicamente porque el público y las empresas 

redujeron su gasto.

 

  Se trata de algo que debía esperarse, dijo Nouriel Roubini, profesor de 

economía de la Universidad de Nueva York al hablar ante una comisión 

parlamentaria.

 

  "Los consumidores se encuentran bajo una gran presión", agregó, ya que 

temen perder sus empleos y están pagando altas cuotas por los créditos 

hipotecarios que asumieron.

 

  "La ausencia de medidas de alivio de la deuda para los hogares es la 

razón por la cual la crisis financiera se vuelve más grave y se profundiza 

la recesión económica", afirmó.

 

  Roubini sostiene que Estados Unidos está en recesión desde enero de 

2008 y que la contracción económica se mantendrá por otros 18 o 24 meses.

 

  "Puede ser la recesión más severa experimentada por el país en muchas 

décadas", advirtió. Las estadísticas oficiales también señalan un aumento 

del desempleo.

 

  En un intento de reanimar la economía, la Reserva Federal (banco 

central) redujo el miércoles en un punto porcentual la tasa de cobra por 

los préstamos que otorga a los bancos.

 

  Aunque muchas empresas se encuentran en situación difícil, la petrolera 

Exxon Mobil anunció que sus ganancias durante el verano (boreal) se 

incrementaron 58 por ciento.

 

  Ed Lazear, jefe del Consejo de Asesores Económicos del presidente Bush 

dijo que el gobierno mantiene su decisión de destinar 700.000 millones de 

dólares para rescatar a instituciones financieras con el fin de reactivar 

la economía.

 

  Advirtió, sin embargo, que "tomará un tiempo", aunque se declaró 

confiado en que se están dando pasos en la dirección correcta.

 

  Se estima que el gobierno usará 50.000 de esos 700.000 millones de 

dólares para reducir el número de ejecuciones hipotecarias, actuando como 

garante de algunos préstamos si las instituciones financieras aceptan 

reducir la tasa de interés que cobran por esos créditos.

 

  Sheila Bair, presidenta de la Corporación Federal de Seguro de 

Depósitos, presentó esa propuesta a Bush.

 

  "Hay millones de personas que corren el riesgo de perder sus casas. 

Trabajan y pagan sus impuestos. Hay una relación directa entre esas 

personas y la crisis global. No pueden hacer frente a sus hipotecas", 

afirmó.

 

  "Todos coinciden ahora en que se debe hacer algo más respecto de los 

propietarios de viviendas. Un nuevo programa tiene que ofrecer incentivos 

a los prestamistas para que modifiquen las condiciones de los créditos", 

agregó Bair.

 

  La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, declinó hacer 

comentarios sobre esa propuesta. Dijo que el plan de rescate de 

instituciones financieras de 700.000 millones de dólares también está 

diseñado para auxiliar a los consumidores y las pequeñas empresas.

 

  "No estamos en posición de anunciar nada inminente. Estamos analizando 

las diferentes opciones", declaró.

 

  En las últimas semanas, tanto el Senado como la Cámara de 

Representantes (diputados) realizaron numerosas audiencias centralizadas 

en la necesidad de aumentar el gasto destinado a la creación de empleos y 

programas sociales.

 

  Aunque un plan fue aprobado en la cámara baja fue rechazado en el 

Senado, por falta de apoyo de los legisladores del oficialista Partido 

Republicano.

 

  La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, del 

opositor Partido Demócrata, pidió al oficialismo que reconsidere ese plan.

 

  "Crea y preserva el empleo a través de la reconstrucción de la 

infraestructura del país para el crecimiento económico a largo plazo, 

amplía el seguro de desempleo, expande la ayuda alimentaria y ayuda a los 

estados que tienen problemas presupuestarios a atender las necesidades de 

salud y educación de millones de ciudadanos", dijo Pelosi.

 

  Pero no es seguro que los republicanos modifiquen su posición.

 

  El diputado oficialista Kevin Brady se mostró escéptico sobre la idea 

de los demócratas de gastar miles de millones de dólares.

 

  "Me pregunto si es bueno para la economía", declaró. El senador 

oficialista Sam Brownback también se opone férreamente a incrementar el 

gasto.

 

  Por su parte, el economista Richard Vedder, profesor visitante del 

neoconservador Instituto Estadounidense de la Empresa, señaló que las 

rebajas de impuestos son más efectivas para reactivar la economía.

 

  Argumentó que construir puentes y carreteras no estimula la actividad 

en el corto plazo, ya que demandan cuatro o más años. Por otra parte, no 

considera que la economía esté en recesión.

 

  Roubini recomendó que el Congreso legislativo autorice un gasto de 

400.000 millones de dólares en carreteras, fuentes de energía 

alternativas, cupones de comida y otros programas.

 

  "Debe hacerse de inmediato. Dentro de tres meses el colapso del gasto 

de los consumidores será tan agudo que será difícil aplicar medidas de 

auxilio", aseguró.

 

 

(FIN/IPS/traen-jsp-rp/aa ks/na if fm ip fe/08)