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Chicago Boys ¡Go Home!

 

 

 


ST. AUGUSTINE,  (IPS)  .–   La famosa escuela de economía de la

Universidad de Chicago conducida por Milton Friedman (1912-2006)

difundió su fundamentalismo sobre el mercado libre por todo el mundo.


Por Hazel Henderson (*)

La codicia, el egoísmo, el individualismo y el cortoplacismo económico

fueron combinados por esta escuela con la libertad y la democracia y

elevados al status de filosofía moral.  Los errores fatales de esta

ideología alimentaron las temerarias asunciones de riesgos, codicia y

arrogancia que llevaron a la caída de Wall Street y han forzado al

gobierno y a la Reserva Federal de Estados Unidos a improvisar una

operación de salvamento del sistema bancario y de seguros que costará

a los contribuyentes centenares de miles de millones de dólares

 

Los Chicago Boys y sus clones bramaron a través de América Latina en

los años 50, condujeron a las fuerzas triunfantes del capitalismo a la

victoria en la Guerra Fría y desataron la era de Reagan y Thatcher y

del Consenso de Washington, con su desregulación y privatización que

llevó a la actual forma de globalización económica.

 

Las raíces del fundamentalismo de mercado, que se inspiran en la obra

de Adam Smith "La Riqueza de las Naciones" de 1776 (pero pasan por

alto la "Teoría de los Sentimientos Morales" del mismo autor) y de la

Escuela Austríaca de Ludwig Von Mises, Friedrich Hayek y otros, se

convirtieron en la base ideológica del liberalismo económico

estadounidense y en el resurgimiento neoconservador del gobierno de

George W. Bush.

 

Este señuelo del "individualismo duro" también guió el cálculo

estrecho del famoso lema fundamental de Friedman: el único propósito

de la empresa privada y de las corporaciones es el de hacer tanto

dinero para los accionistas como sea posible.

 

Esta ideología impidió la regulación del actual casino global incluso

cuando, después de cada crisis, los ministros de finanzas se mostraron

preocupados acerca de la necesidad de crear una nueva arquitectura

financiera global. La debacle asiática de 1997-8 fue seguida por la

bancarrota rusa y por el estallido del fondo  Long Term Capital

Management en 1998, la bancarrota argentina en 2002, los rescates de

este año de Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac, la desaparición de

Lehman Brothers y los rescates de Merrill Lynch y AIG, que ya han

costado 900 mil millones de dólares.

 

El intercambio financiero a través de programas automáticos es ahora

el 50% de toda la actividad de mercado. "Value-at-risk" y otros

modelos matemáticos creados por los discípulos de la escuela de

Chicago siguen demostrándose erróneos, mientras que las "innovaciones"

financieras saludadas por el ex presidente de la Reserva Federal Alan

Greenspan, como la "securitización" de deuda se revelaron como poco

menos que inversiones fraudulentas.  De modo chocante, los fondos de

pensiones, las fundaciones benéficas y las fundaciones universitarias

jugaron los mismos juegos a través de fondos especulativos ,

arriesgando así los patrimonios y los ahorros de los accionistas.

 

Ahora sabemos que los mercados de capitales construidos sobre el

autobombo de las corporaciones, objetivos poco realistas de ganancias,

competencia desenfrenada, falta de transparencia, deshonestidad y

codicia, están destinados a fracasar.

 

¿Estamos asistiendo al ocaso del capitalismo de libre mercado de los

Chicago Boys?  ¿Hacia donde vamos ahora?  La regulación en defensa del

interés público es ahora reconocida como urgente por el Secretario del

Tesoro de Bush, Henry Paulson.  Pese a que fue director general de

Goldman Sachs antes de ingresar al gobierno de Bush, Paulson ahora da

la culpa a los excesos de Wall Street, o sea el desplazamiento de los

riesgos sociales, los costos y la destrucción ambiental hacia los

contribuyentes y las generaciones futuras.

 

Wall Street debe dedicarse a invertir, a buscar compañías

fundamentalmente valiosas y bien dirigidas que ofrezcan bienes y

servicios útiles y también paguen dividendos. La confianza debe ser

restaurada porque es la base de todos los mercados. En particular en

los mercados financieros afectados de metástasis en Estados Unidos y

Gran Bretaña, que abarcan casi el 25% de sus PIB.

 

La tarea ahora es conducir la reforma de Wall Street y del casino

financiero global, así como rediseñar sistemas regulatorios para

restaurar el indispensable  pero no ilimitado papel del mercado en la

producción y el comercio de bienes y servicios. La verdad está ahora

claramente a la vista: ¡no hubo ninguna mano invisible!  El dinero ha

sido confundido con la verdadera riqueza, que no es otra cosa que

contar con ciudadanos educados y sanos y los ecosistemas productivos

básicos de nuestro planeta.

(FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Hazel Henderson, economista estadounidense, es la autora de

Ethical Markets: Growing the Green Economy y coautora del indicador

sobre calidad de vida Calvert-Henderson.