MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

Contra la Recesión, mas Ayuda y mas Comercio

 

 

 

 


Por Pascal Lamy (*)


GINEBRA,  (IPS)  .- En todas las crisis económicas son los pobres y

los débiles quienes sufren más. Los individuos sin ahorros o sin una

fuente confiable de ingresos son aquellos que padecen las mayores

dificultades para sobrevivir en las situaciones de grave deterioro económico.

 

Lo mismo ocurre con los países. Cuando el mundo se desliza en la peor

recesión económica desde los años 30, la ansiedad sigue en aumento,

particularmente en el mundo en desarrollo, donde los programas para el

alivio de la pobreza dependen de que se aseguren la apertura de los

mercados y la asistencia al desarrollo.

 

Esos países tienen buenas razones para preocuparse. El deterioro de

las condiciones económicas a menudo conduce a los gobiernos a adoptar

políticas para favorecer los intereses domésticos en desmedro de la

cooperación internacional. En tiempos duros es demasiado fácil para

los políticos culpar a los extranjeros de los males nacionales, cerrar

la puerta a los productos extranjeros y reducir radicalmente los

presupuestos de ayuda externa.

 

Tal es el nivel de preocupación que los líderes de las 20 mayores

economías del mundo se sintieron compelidos a comprometerse

públicamente a establecer una moratoria en la imposición de nuevas

barreras al comercio en los próximos 12 meses.  Ellos dijeron también

que harán todos los esfuerzos para avanzar en las negociaciones

comerciales globales de la Ronda de Doha mediante la consecución de un

entendimiento en dos de sus componentes, agricultura y bienes

industriales, antes de fines de este año. Los líderes participantes en

el foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico realizado en Perú y los

ministros de comercio de los países menos desarrollados reunidos en

Camboya dijeron precisamente lo mismo.

 

Como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los

gobiernos se comprometieron a desarrollar ulteriormente un sistema

comercial abierto, basado en reglas, predecible y no discriminatorio.

Esas medidas son las mismas que persigue la Ronda de Doha. Por ello,

concluir estas negociaciones es parte integral del esfuerzo global

para enfrentar la pobreza y fomentar el desarrollo.

 

Los gobiernos de los países desarrollados prometieron, además,

aumentar su ayuda al desarrollo al 0,7% de su Producto Nacional Bruto.

En julio pasado, los líderes del G-8 dijeron que incrementarán la

asistencia al desarrollo a 130.000 millones de dólares para el 2010.

Estos países deberían considerar el cumplimiento de sus compromisos

con los ODM como algo más que un gesto de altruismo. El último

pronóstico del Banco Mundial (BM) prevé que el crecimiento económico

global para 2009 será de sólo un 1%. Pero, mientras los países ricos

sufrirán una contracción económica del 0,1%, los países en desarrollo

continuarán creciendo el año próximo, aunque a una tasa reducida

estimada en 4%.

 

El mundo en desarrollo constituye cerca de un tercio de la economía

planetaria y, siendo la única fuente de crecimiento prevista para

2009, los países que lo integran se convertirán en importantes

mercados para los exportadores tanto de las naciones desarrolladas

como de las en desarrollo. Pero los pronosticados niveles de

crecimiento para el año próximo no se cumplirán si los países cierran

sus mercados y reducen los fondos para el desarrollo.

 

Incluso sin la imposición de medidas proteccionistas, la retracción de

la demanda en Occidente está ya golpeando a las exportaciones de los

países en desarrollo. Asimismo, las restricciones del crédito están

afectando seriamente a los exportadores, especialmente a los de las

naciones en desarrollo. Una escasez de liquidez y una desproporcionada

aversión hacia el riesgo han conducido a una disminución en la

financiación disponible para el comercio del orden de 25.000 millones

de dólares. El crédito disponible es ofrecido a tasas tres veces más

altas que en circunstancias normales.

 

En una conferencia efectuada a principios de noviembre último en

Ginebra, la Organización Mundial del Comercio (OMC) reunió a bancos

privados, a instituciones financieras internacionales y a bancos

regionales de desarrollo para buscar soluciones. Una medida posible es

que las instituciones internacionales y las regionales asuman parte

del riesgo a través de la cofinanciación, para atraer nuevamente a las

entidades crediticias privadas a este mercado.  La Corporación

Financiera Internacional del BM ha ya duplicado sus facilidades de

financiación comercial, que ahora suman  3.000 millones de dólares. La

Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y los

organismos de crédito para la exportación están también interviniendo

en el tema.

 

Estos son tiempos inciertos para la economía mundial. Es hora de que

los líderes muestren con hechos su compromiso con el comercio y la

asistencia al desarrollo como dos partes inseparables de una agenda

global para el crecimiento económico. (FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Pascal Lamy, Director General de la Organización Mundial del

Comercio (OMC).