MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

Crisis socavará influencia mundial

 

 

 

 

WASHINGTON,  (IPS)  – La actual crisis financiera podría acelerar la 

pérdida de poder e influencia de Estados Unidos en el exterior, 

advirtieron expertos en política exterior.

Análisis de Jim Lobe

 

La certeza de este pronóstico depende de que el rescate de instituciones 

financieras en riesgo de quiebra, propuesto por el gobierno a un costo de 

700.000 millones de dólares, sea, en caso de aprobarse, suficiente para 

restablecer la confianza internacional en la economía estadounidense.

 

  Y particularmente la confianza en el dólar, cuyo estatus como divisa de 

reserva preferida en el mundo durante mucho tiempo alentó a los 

extranjeros de comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos, apuntalando así 

una economía que consume mucho más de lo que produce.

 

  Pero encima del déficit sin precedentes acumulado por el gobierno de 

George W. Bush, en especial por sus guerras de 15.000 millones de dólares 

en Iraq y Afganistán, la crisis actual –y la nueva carga sobre los 

hombros de los contribuyentes estadounidenses para salvar a los bancos–  

perjudicará, casi seguramente, la capacidad de Washington de abrirse 

camino en el exterior, según muchos expertos.

 

  "No es que el resto del mundo esté mirando la crisis financiera de 

Estados Unidos y concluyendo que ahora puede poner a prueba el poder 

estadounidense", dijo Charles Kupchan, analista del Consejo sobre 

Relaciones Exteriores y profesor en la Universidad de Georgetown.

 

  "Pero sí creo que, desde una perspectiva psicológica, esta crisis 

financiera, aparejada con los problemas de Estados Unidos en Iraq y 

Afganistán, se hará sentir en materia de respeto y deferencia hacia la 

fortaleza estadounidense", acotó Kupchan.

 

  Hace apenas dos semanas, Thomas Fingar, considerado por muchos el 

principal analista de inteligencia de Estados Unidos, advirtió que aunque 

este país "seguirá siendo la potencia (mundial) preeminente en 2025, su 

dominio se verá muy disminuido".

 

  Además, dijo a otros profesionales de inteligencia que el liderazgo 

estadounidense "se socavará a un ritmo acelerado en las arenas política, 

económica y, posiblemente, cultural".

 

  El pronóstico pareció confirmarse con demasiada rapidez, con el 

colapso, o nacionalización, de varias de las principales instituciones 

financieras del país.

 

  Fue destacable la escasa empatía demostrada por los jefes de Estado y 

de gobierno extranjeros reunidos esta semana en Nueva York para las 

instancias inaugurales de la presente sesión anual de la Asamblea General 

de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

  En sus discursos y conferencias de prensa, estos líderes mundiales 

parecieron coincidir, en general, en que las drásticas medidas adoptadas 

por el Departamento del Tesoro (ministerio de hacienda) de Estados Unidos 

marcaron el final efectivo del modelo "anglosajón" de libres mercados y 

capitalismo sin límites.

 

  Washington exporta ávidamente este modelo desde hace varias décadas, a 

menudo a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional 

(FMI).

 

  "En la historia, los modelos son muy importantes, y pienso que esto 

perjudica claramente el prestigio del modelo anglo-estadounidense que 

hemos venido impulsando", dijo Michael Lind, del centro de estudios New 

America Foundation, con sede en Washington.

 

  Ahora es posible que China aporte el modelo del futuro, agregó.

 

  "En América Latina, Medio Oriente y otros lugares probablemente están 

diciendo: ‘Los estadounidenses han predicado esta ideología de libre 

mercado, y miren lo que les hizo a ellos. Tal vez deberíamos probar un 

modelo diferente’", dijo Lind.

 

  "En cuanto a la competencia en términos de ‘poder blando’, reputación y 

prestigio, pienso que ya hemos resultado severamente perjudicados", 

expresó.

 

 De hecho, en los últimos años China ya tiene un protagonismo mucho mayor 

que Estados Unidos en términos de asistencia e inversiones en África y 

América Latina.

 

  Con el "sector bancario de Estados Unidos hecho un caos, se reducen las 

probabilidades de que los países acudan a Nueva York en busca de 

financiación y de negocios", según Dean Baker, codirector del Centro para 

las Investigaciones Económicas y Políticas en Washington.

 

  Además, es probable que esta crisis contribuya con una creciente 

insatisfacción del público nacional, tanto con el modelo neoliberal como 

con la disposición a hacer sacrificios económicos en beneficio de otros 

países.

 

  "No espero que Estados Unidos sea el partidario entusiasta del libre 

comercio que ha sido en las últimas décadas", dijo Kupchan a IPS.

 

  "Si hubiera una seria crisis económica en el exterior, ¿acaso hoy 

Estados Unidos funcionaría como el prestamista de último recurso, como lo 

hizo en la crisis financiera de 1997 y 1998? Lo dudo. Estamos demasiado 

ocupados rescatándonos a nosotros mismos", dijo Kupchan a IPS.

 

  De modo similar, es seguro que el Congreso legislativo se verá tentado 

a reducir el enorme déficit presupuestario recortando programas 

tradicionalmente poco populares, como la asistencia al exterior, que 

Washington ha usado como otro medio para influir en otros países.

 

  No está claro si la presión para recortar gastos se aplicará también al 

presupuesto de defensa, de más de medio billón de dólares –cifra que 

excluye el gasto en las guerras de Iraq y Afganistán–, aunque un 

legislador clave, el presidente del Subcomité de Asignaciones de Defensa 

de la Cámara de Representantes, John Murtha, pronosticó el miércoles que 

eso ocurrirá.

 

  "Si yo estuviera en el Pentágono, estaría tan preocupado como los 

empleados de los bancos de inversiones, porque su presupuesto está 

bajando. Repentinamente, todas las reducciones militares impensables hasta 

hace un par de semanas se volvieron claras", dijo Lind.

 

  "Dependiendo del gasto real, a este paquete se le aplicará un enorme 

restricción sobre todas las clases de gasto relacionado con la seguridad", 

dijo Bill Hartung, quien preside la Iniciativa Armas y Seguridad de la New 

America Foundation.

 

  Sin embargo, otros analistas no están tan seguros de que el Pentágono, 

que actualmente representa casi la mitad del gasto militar total del 

mundo, se vea forzado a recortar su presupuesto.

 

  "Uno pensaría que una crisis económica como ésta produciría un 

reordenamiento de las prioridades", dijo Andrew Bacevich, coronel retirado 

del ejército y profesor en la Universidad de Boston.

 

  "Pero no estoy seguro de que esto ocurra, porque nuestros líderes 

políticos parecen no tener voluntad de, simplemente, reconocer que el 

poder estadounidense tiene límites", agregó.

 

  De hecho, Kupchan observó que, mientras la crisis financiera "alentará 

una política exterior más moderada y menos costosa, la seguridad nacional 

todavía derrotará a la conveniencia económica".

 

  No obstante, dependiendo de la seriedad y duración de la crisis, "hay 

probabilidades de que surja una voz interna" entre el público "que diga 

que es tiempo de que Estados Unidos se ocupe de su propio jardín y se 

concentre en sus propios problemas en vez de en los de otros pueblos. Esto 

necesariamente significa un Washington más introvertido y preocupado", 

sostuvo.
 

(FIN/IPS/traen-js-mj/jl/ks/na wd if ip fe/08)