MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

Cumbre sin resultados: José Luis Valdés Ugalde

 

 

 

 

 

Por Nora Rodríguez Aceves / Revista Siempre!

 

No se puede tener altas expectativas en el contexto de una realidad sombría, y la realidad de México es relativamente sombría. Por tanto, expectativas altas en realidades sombrías no se vale, porque no son realistas. Las expectativas altas pueden empezar a partir de ahora. Los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá se hablaron bien, hay acuerdos y hay resultados. Quiero ver al Presidente y al gobierno estadounidense revirando en el tema de los camiones de carga por ejemplo, esa será la prueba de fuego para Barack Obama; para empezar a demostrar en el cortito plazo con detalles como este, que no es tan detalle, pero que es importante políticamente desde el punto de vista del simbolismo de la realidad con una respuesta favorable a México, señala José Luis Valdés Ugalde, director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM. 
 

Frente a las altas expectativas creadas en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte, explica que “las cumbres no tiene resultados inmediatos. Están hechas para el manoseo entre políticos, para el apapacho, para sonreírse de igual a igual. Están hechas para que se encuentren un poco más las miradas, se sepa cómo habla el otro, se sepa quién es quién, que haya o no una química entre las partes y, por supuesto, también sirven para que se discutan cosas con cierta dureza, con cierta blandura, se canjee el terreno y también se le mida el agua a los camotes”.
 

“Por ejemplo —prosigue Valdés Ugalde—, la solicitud pública que Felipe Calderón hace de revocación de la visa impuesta por Canadá fue contestada por Stephen Harper en términos total y absolutamente negativos. Eso lo dejó muy claro. Por lo que a mí respecta, a Canadá no le importamos; más allá de la importancia que tiene para Washington, México y Canadá, frente a Ottawa no le da mucha importancia a los mexicanos. Tenemos un programa de trabajadores huésped de los sesenta que ha subido hasta los 60 mil, cuando mucho, por año o por temporada de pisca, así como temporada veraniega de labores allá y no ha pasado mucho más; del total de inversión extranjera directa que nosotros tenemos en este país el 2 por ciento es canadiense, ¿qué le dice eso? Sí tenemos buenas relaciones, nos caen bien los canadienses, pero no demuestran necesariamente que haya sensibilidad política detrás de una decisión de imponer visas de la noche a la mañana. Entonces, son reuniones para lograr acercamientos sobre temas y declaraciones generales, pero no declaraciones puntuales ni el ofrecimiento específico de resoluciones concretas”. 
 

“Para eso —explica el doctor en relaciones internacionales— tenemos grupos de alto nivel ya creados, como el creado por Hilary Clinton para temas de seguridad fronteriza, en donde se puede avanzar. Es decir, las cumbres delegan posteriormente en los colaboradores de los presidentes, las funciones que se tengan que llevar a cabo para concretar acuerdos que son los que se dieron a conocer en la prensa, discutir con mucha más energía el tema de la salud, de la influenza, ahora que viene el invierno, el tema del calentamiento global y el plan de la ecología, ponerlo a consideración, resolver el asunto de los derechos humanos frente al tema de lucha contra el narco y continuar con nuestra integración de facto dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que no se ha cuestionada ya más como un proyecto a renovar. Entonces, estas son condiciones mínimamente aceptables”.

 

Claroscuros

 

Luego del encuentro que tuvo lugar en Guadalajara entre el primer ministro de Canadá Stephen Harper, y los jefes de Estado de Estados Unidos y México, Barack Obama y Felipe Calderón, José Luis Valdés, hace una reflexión para Siempre! de los aspectos claroscuros que tuvo la reunión trinacional.

“Hay tres aspectos relevantes que es significativo rescatar: la declaración de Obama en relación a que el TLCAN no se revisa, le da al presidente Calderón y a México un respiro en un tema que era de alta preocupación, porque la revisión del TLCAN se percibía como una interrupción de asuntos comerciales y, por tanto, la afectación potencial en sectores de la economía importantes”.
 

“En segundo lugar, el hecho de tener ya al embajador Carlos Pascual, representante diplomático de Estados Unidos en México, también es una ventaja porque le da un poco más de oxigenación a la relación. Se establece un puente diplomático realmente existente, concretito, que es una embajada con un titular con quien se puede realizar comunicación, intervención de distinto tipo para poder llevar a cabo negociaciones entre los ejecutivos”.
 

“Y en tercer lugar, el contexto climático general que prevaleció en la reunión, fue favorable dentro de las cosas que no se lograron que son varias. Podemos pensar que estos tres aspectos, empezando por lo positivo, le dan un nuevo aire a la relación bilateral y a la relación trilateral independientemente de los muchos que dicen que no”.

 

El politólogo e internacionalista precisa su exposición y habla de los temas básicos de la agenda trilateral. En materia de seguridad y derechos humanos “la iniciativa Mérida ya no es representativa de la grave realidad que se vive en términos de seguridad fronteriza en la frontera México-Estados Unidos en términos de seguridad nacional en México y términos de seguridad nacional en los Estados Unidos”. 

“En la Unión Americana —continúa— tenemos aproximadamente 133 ciudades tomadas por los cuatro principales cárteles que son ya territorio del narcomenudeo de cocaína, de anfetaminas, de otro tipo de drogas ilícitas y, por tanto, tenemos más de treinta y tantos millones de consumidores, un flujo de armas que vienen y provienen del mercado negro que son las que alimentan el poder, sobre todo, de los narcos y en México tenemos 7 millones de dólares invertidos y alrededor de 500 muertos hasta el momento que representa una suma considerablemente alta, ¿qué pasa entonces? Ahí hay que hacerle justicia a la realidad y para hacerle justicia a la realidad es adaptar una iniciativa que sea más avanzada y que tenga menos contaminación política en cada uno de los países. De ahí el tema de los derechos humanos”.

 

Fuero militar

 

En el marco de la cumbre el senador demócrata Patrick Leahy agarró el tema del fuero militar para frenar la entrega de fondos de la iniciativa Mérida, ahora “violación de los derechos humanos es violación de los derechos humanos y tiene que ser vigilada, monitoreada, fiscalizada y castigada, de eso no cabe la menor duda. El asunto es que no puedes hacer depender una iniciativa que tiene un paquete financiero detrás considerablemente importarte que además responde a la voluntad del Ejecutivo de corresponderle a México en su esfuerzo al asumir corresponsabilidad en la problemática bilateral al tema de derechos humanos, exclusivamente, y detener los equipos o los apoyos o los pesos o los goles que se están enviando para que México pueda seguir cumpliendo con una función que es una función indiscutiblemente para Estados Unidos necesaria”.
 

De tal manera, dice Valdés Ugalde, “que lo que habría que hacer es despolitizar el asunto, ofrecer reportes de derechos humanos correctos, que México hiciera todo lo posible desde el Ejecutivo para poder instrumentar todas las medidas que sean necesarias para que la observancia de los mismos sea la correcta y eventualmente pensar en el largo plazo, ¿por qué no se ha pensado en la policía nacional?, ¿por qué se lanzó a las Fuerzas Armadas por delante, el primer frente? Sabemos que tienen juicios militares, que tienen procuradores militares y que tienen sus propios juicios los militares y sabemos, porque se sabe, que normalmente salen bien librados de los juicios que se les hacen a los propios militares violadores del reglamento militar cuando son juzgados por los propios militares. Entonces, ahí claro que estoy hablando de un problema de mucho más largo plazo. Requiere mucha cabeza y mucha estrategia. Es decir, plantearse una policía nacional no sería mala idea. Una policía nacional aunque aprueben los militares. Tenemos ahora un problema porque se han violados derechos humanos, porque tenemos una circunstancia de combate abierto contra actores no estatales que son unos desalmados y que están actuando contra el Estado de manera directa y contra la sociedad sin tocarse el corazón y, tres, tenemos a la Fuerzas Armadas como única fuerza o principal involucrada en el frente de batalla policial, digamos armado, contra las bandas de narcotráfico que a la vez están siendo encasilladas y de alguna manera capturadas por su propia contradicción. Están metiéndose a hacer allanamientos que no son legales desde el punto de vista civil”.

 

No obstante, insiste el especialista, “el diálogo entre los dos países ahora que hay embajador podría ser quizás más fructífero y más posible. Tiene que ser, no hacer codepender una cosas de la otra sino hacerla funcional simultáneamente; que México reporte derechos humanos, buenos saldos ahí y, al mismo tiempo, que Estados Unidos no pare la ayuda monetaria’’. Esto sería en cuanto a seguridad, en especial, la Iniciativa Mérida.

 

Migración

 

En cuanto al tema migratorio, Barack Obama prometió que a finales de año presentará al Congreso una iniciativa de reforma migratoria, pero dejó en claro que antes tiene otras grandes iniciativas que resolver, como son la reforma en salud, energía y regulación financiera. 
 

“Estados Unidos —dice— primero tiene que crecer, recuperarse económica y financieramente. Tiene que echar andar dos programas muy caros que es el educativo y el de salud y normalizar un poco la situación postbush en el sentido de que haya más confianza, para que los estadounidenses crean que lo que está haciendo tiene sentido y lo sigan apoyando”. 
 

Siendo optimista, José Luis Valdés asegura que hay condiciones para sacar una reforma migratoria: “Tenemos ocho años esperándola. Si se dio con Ronald Reagan por qué no se va a dar con Obama. Hay condiciones mucho más favorables para que se dé en la medida en que la realidad es más cruda, nunca habíamos tenido el número de indocumentados que tenemos. El problema es que los estadounidenses tienen primero que sacar la cabeza del agua para tener tiempo y decidir apoyar una reforma migratoria al presidente. Por eso mismo tardará más de un año, incluso más de dos. Yo estoy viendo una aplicación seria de los poderes con miras a obtener la reforma hacia el 2011 y 2012, que es cuando ya tendrá Obama garantizadas condiciones de servicio”.