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El oro azul. El agua, un derecho humano

 


 

Por Carlos A. Sánchez / Revista Siempre!

Las presiones sobre los recursos hídricos no dejan de aumentar en un mundo cada vez más desarrollado. “Las causas son el crecimiento de la población mundial y sus desplazamientos, el aumento del nivel de vida, los cambios de hábitos en la alimentación y la presión por la producción de biocarburantes”, expresa el III Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo presentado en marzo último en Nueva York.
El documento se pronuncia claramente contra la propuesta del ex presidente Geoge W. Bush de impulsar la producción de biocombustibles.
Al respecto expresa: “El aumento de la producción de alimentos (sobre todo de carne y productos lácteos), de biocombustibles, y en general de energía (cuya demanda mundial se prevé que aumente en un 55 por ciento hasta 2030) también generarán un incremento del uso del agua”.
Según los autores del informe, a pesar de las posibilidades que ofrecen los biocarburantes para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, es probable que acaben ejerciendo una presión desmesurada sobre la biodiversidad y el medio ambiente, sobre todo, por los recursos y la tecnología que se utilizan actualmente para producirlos.
En otro tema, el informe refiere que ante la inexistencia de servicios básicos adecuados relacionados con el agua (agua potable segura, saneamiento y producción de alimentos) en muchas regiones del mundo y si estas tendencias persisten, se prevé que en 2030 unos cinco mil millones de personas, es decir, el 67 por ciento de la población mundial, seguirán desprovistas de servicios adecuados de saneamiento.
La reunión del Foro Mundial del Agua
Lo malo es que los intereses de las empresas transnacionales que, de una manera u otra, explotan este líquido vital, tienen fuerza económica e influencias políticas para controlar algunos organismos como el Foro Mundial del Agua, que sesionó en la segunda mitad de marzo en Estambul, Turquía, para discutir toda esta problemática.
Naturalmente que después de fuertes debates, con el auspicio de Estados Unidos, Brasil, Egipto y otros países, esa reunión terminó con una declaración en la que no se reconoce el acceso al agua como un “derecho humano”, sino como una simple “necesidad básica”, como hay muchas otras.
La declaración final del Foro hace genéricas consideraciones que han sido criticadas por quedar solamente en enunciados vacíos de compromisos reales.
El Encuentro es convocado por el Consejo Mundial del Agua (el cual creó el Foro Mundial del Agua en 1997). Se trata de una organización con sede en Francia cuya financiación procede principalmente de empresas privadas que se dedican a explotar diversos segmentos de la industria en cuestión, entre ellas la firma Suez y la Thames Water y Nika Water, esta última dedicada a la producción y venta de agua embotellada y la cual es ejemplo de la ambivalencia del sector privado.
Por una parte dedica sus ganancias para aliviar la situación del mundo pobre y sin agua y, por otra, les vende a precios corrientes de mercado el líquido embotellado en cantidades espectacularmente crecientes.
La declaración firmada en disidencia por países latinoamericanos y africanos, consta de dos puntos. En el primero reconocen al agua como “un
derecho humano”, y en el segundo piden que el Foro Mundial del Agua deje de ser organizado por una entidad para ser convocado y dirigido por la ONU.
En muchos lugares del planeta, los pobladores necesitan recorrer decenas de kilómetros para conseguir unos pocos litros de agua dulce, a veces sin los mínimos requisitos para ser considerada potable.
Esta terrible escasez es la que provoca desertificación y afecta la producción de alimentos. Incide también en la salud de los pobladores por el aumento de las enfermedades infecciosas, en tanto contribuye a la progresiva destrucción de los ecosistemas con lo cual facilita que los fenómenos meteorológicos dejen una mayor secuela de víctimas y daños.
Acuerdos y conflictos en zonas acuíferas
Hace unos años, en Cochabamba, Bolivia, la población se alzó contra la privatización del agua potable y resultó victoriosa, aunque hubo varios muertos y heridos.
Más recientemente, el presidente Evo Morales dispuso finalizar el contrato con “Aguas de Illimani”, el nombre bajo el cual actuaba una filial de una multinacional francesa, denunciando la falta de cobertura y miles de denuncias por abuso contra la compañía que tenía el suministro del líquido vital a las poblaciones de La Paz y El Alto.
En esa oportunidad, el presidente boliviano afirmó rotundamente que el agua era un bien y un derecho de la gente, y que no podía considerarse propiedad de nadie. Exhortó entonces a la comunidad internacional a defender y a ejercer la democratización de ese recurso.
El gigantesco Acuífero Guaranm, que abarca amplias extensiones del subsuelo de Argentina, Brasil y Paraguay, es una de las mayores reservas de agua subterránea del planeta, calculada hoy en 55 mil kilómetros cúbicos. (Cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua). La recarga natural del acuífero sería de 160 o 250 kilómetros cúbicos cada año, de tal forma que con la explotación de 40 kilómetros cúbicos anuales podría abastecerse a 360 millones de personas, que recibirían una dotación de 300 litros diarios.El agua, un derecho humano

El oro azul

Carlos A. Sánchez

 

Las presiones sobre los recursos hídricos no dejan de aumentar en un mundo cada vez más desarrollado. “Las causas son el crecimiento de la población mundial y sus desplazamientos, el aumento del nivel de vida, los cambios de hábitos en la alimentación y la presión por la producción de biocarburantes”, expresa el III Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo presentado en marzo último en Nueva York.
El documento se pronuncia claramente contra la propuesta del ex presidente Geoge W. Bush de impulsar la producción de biocombustibles.
Al respecto expresa: “El aumento de la producción de alimentos (sobre todo de carne y productos lácteos), de biocombustibles, y en general de energía (cuya demanda mundial se prevé que aumente en un 55 por ciento hasta 2030) también generarán un incremento del uso del agua”.
Según los autores del informe, a pesar de las posibilidades que ofrecen los biocarburantes para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, es probable que acaben ejerciendo una presión desmesurada sobre la biodiversidad y el medio ambiente, sobre todo, por los recursos y la tecnología que se utilizan actualmente para producirlos.
En otro tema, el informe refiere que ante la inexistencia de servicios básicos adecuados relacionados con el agua (agua potable segura, saneamiento y producción de alimentos) en muchas regiones del mundo y si estas tendencias persisten, se prevé que en 2030 unos cinco mil millones de personas, es decir, el 67 por ciento de la población mundial, seguirán desprovistas de servicios adecuados de saneamiento.
La reunión del Foro Mundial del Agua
Lo malo es que los intereses de las empresas transnacionales que, de una manera u otra, explotan este líquido vital, tienen fuerza económica e influencias políticas para controlar algunos organismos como el Foro Mundial del Agua, que sesionó en la segunda mitad de marzo en Estambul, Turquía, para discutir toda esta problemática.
Naturalmente que después de fuertes debates, con el auspicio de Estados Unidos, Brasil, Egipto y otros países, esa reunión terminó con una declaración en la que no se reconoce el acceso al agua como un “derecho humano”, sino como una simple “necesidad básica”, como hay muchas otras.
La declaración final del Foro hace genéricas consideraciones que han sido criticadas por quedar solamente en enunciados vacíos de compromisos reales.
El Encuentro es convocado por el Consejo Mundial del Agua (el cual creó el Foro Mundial del Agua en 1997). Se trata de una organización con sede en Francia cuya financiación procede principalmente de empresas privadas que se dedican a explotar diversos segmentos de la industria en cuestión, entre ellas la firma Suez y la Thames Water y Nika Water, esta última dedicada a la producción y venta de agua embotellada y la cual es ejemplo de la ambivalencia del sector privado.
Por una parte dedica sus ganancias para aliviar la situación del mundo pobre y sin agua y, por otra, les vende a precios corrientes de mercado el líquido embotellado en cantidades espectacularmente crecientes.
La declaración firmada en disidencia por países latinoamericanos y africanos, consta de dos puntos. En el primero reconocen al agua como “un
derecho humano”, y en el segundo piden que el Foro Mundial del Agua deje de ser organizado por una entidad para ser convocado y dirigido por la ONU.
En muchos lugares del planeta, los pobladores necesitan recorrer decenas de kilómetros para conseguir unos pocos litros de agua dulce, a veces sin los mínimos requisitos para ser considerada potable.
Esta terrible escasez es la que provoca desertificación y afecta la producción de alimentos. Incide también en la salud de los pobladores por el aumento de las enfermedades infecciosas, en tanto contribuye a la progresiva destrucción de los ecosistemas con lo cual facilita que los fenómenos meteorológicos dejen una mayor secuela de víctimas y daños.
Acuerdos y conflictos en zonas acuíferas
Hace unos años, en Cochabamba, Bolivia, la población se alzó contra la privatización del agua potable y resultó victoriosa, aunque hubo varios muertos y heridos.
Más recientemente, el presidente Evo Morales dispuso finalizar el contrato con “Aguas de Illimani”, el nombre bajo el cual actuaba una filial de una multinacional francesa, denunciando la falta de cobertura y miles de denuncias por abuso contra la compañía que tenía el suministro del líquido vital a las poblaciones de La Paz y El Alto.
En esa oportunidad, el presidente boliviano afirmó rotundamente que el agua era un bien y un derecho de la gente, y que no podía considerarse propiedad de nadie. Exhortó entonces a la comunidad internacional a defender y a ejercer la democratización de ese recurso.
El gigantesco Acuífero Guaranm, que abarca amplias extensiones del subsuelo de Argentina, Brasil y Paraguay, es una de las mayores reservas de agua subterránea del planeta, calculada hoy en 55 mil kilómetros cúbicos. (Cada kilómetro cúbico equivale a un billón de litros de agua). La recarga natural del acuífero sería de 160 o 250 kilómetros cúbicos cada año, de tal forma que con la explotación de 40 kilómetros cúbicos anuales podría abastecerse a 360 millones de personas, que recibirían una dotación de 300 litros diarios.