MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

El Renacimiento de la Agenda Agraria

SANTIAGO DE CHILE, (IPS) .-  Algo que no se veía desde la década del 70 ocurrió en América Latina y el Caribe entre el 2003 y el 2007: la economía creció casi 5% en promedio. Fueron años de expansión que generaron una espiral benigna en diversos indicadores sociales.

Por José Graziano da Silva (*)

Sería ingenuo, sin embargo, considerar que el terreno fue aplanado definitivamente para dejar el paso a un ciclo sostenido de crecimiento, sin reconocer ciertas líneas de continuidad que el tiempo no ha borrado. La pobreza y el hambre articulan el hilo conductor de desequilibrios que unen el pasado y el presente, haciendo de esta región la principal frontera de desigualdad social del planeta.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima en 71 millones el número de indigentes en la región. Entre ellos, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación.(FAO) señala que más de 52 millones de personas se hallan acorraladas en una rutina de hambre e inseguridad alimentaria. Las poblaciones indígenas son el principal reducto de desigualdad.

Demográficamente dominantes en diversas economías, y fuertemente asociadas a la tierra en la mayoría de ellas, las comunidades nativas tienen lazos frágiles con la ciudadanía y con el crecimiento. Y un patrón de renta entre un 45 y un 60% inferior a la media regional. Lo que parece distinguir la situación actual de los ciclos anteriores es que a los desequilibrios del pasado se agregaron nuevas demandas.

De cierta forma, ellas elevan la cuestión agraria a un nuevo nivel de relevancia histórica y de legitimidad política. Y eso cambia todo.

La preservación del medio ambiente, la producción de energía
renovable, el manejo sustentable de las reservas naturales y la
demanda por alimentos saludables son temas que hoy unen a toda la
sociedad. La verdad es que la sólida generación de capacidad
productiva en el siglo XX – y su contrapartida depredadora y
contaminante – volvió a acercar mediante reglones torcidos aquello que
nunca estuvo separado:la historia natural y la historia humana, lo
rural y lo urbano. El saldo de esa reconciliación se traduce en la
búsqueda de herramientas para redimir el pasado y reinventar el futuro
del desarrollo.

La elaboración de una nueva agenda agraria es una de ellas. Se trata
de avanzar en un debate retomado en 2006, en Brasil, cuando la FAO
realizó la Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo
Rural. Por lo pronto, no se debe limitar ese instrumento a una forma
residual de lucha contra la pobreza. Situada en un horizonte histórico
de acelerado proceso de cambios de los paradigmas económicos y de los
valores culturales, la reforma agraria adquiere un nuevo sentido
transformador a los ojos de la sociedad. El desarrollo solo podrá ser
llamado desarrollo en el siglo XXI si combina la vieja racionalidad
económica con la armonía social y el equilibrio ambiental.

Reconocer el papel que la reforma agraria puede desempeñar en el
desarrollo regional es examinar las contribuciones que ella puede
entregar para la reconciliación social, económica y ambiental de
nuestro tiempo, y es uno de los desafíos de la 30ª Conferencia
Regional de la FAO, que reunirá a 33 países en Brasil, entre el 14 y
el 18 de abril. Entre otros asuntos, sus paneles de discusión
debatirán las colaboraciones entre el sector público y privado para
acelerar el fomento rural; la agroenergía; el combate al hambre; el
manejo sustentable del agro y las salvaguardas necesarias frente a las
enfermedades transfronterizas. Pero sin duda, una de las mayores
responsabilidades de sus participantes será consolidar un nuevo
consenso en torno a los modelos de desarrollo agrario para nuestro
tiempo (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) José Graziano da Silva, Representante Regional de la FAO para
América Latina y el Caribe.