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Fondos soberanos desnudan doble discurso

WASHINGTON,  (IPS)  .– Estados Unidos defendió

durante años sus intereses en el extranjero

mediante el uso de sus fondos públicos, en

especial sus bonos del Tesoro, y presionando a

las naciones en desarrollo para que abrieran su economía.

       Análisis de Emad Mekay

 

   Pero Washington se dispone ahora a cambiar

las reglas del juego, pues los fondos soberanos,

capitales estatales que gobiernos del Sur

utilizan para operar en los mercados financieros,

apuntan a activos estadounidenses,.

 

   Estos fondos nacieron en las monarquías

petroleras de Medio Oriente en los años 60 y 70

para reciclar las ganancias por las ventas de

crudo. Dado el encarecimiento de la energía, los

países de esa región concentran dos tercios de los fondos soberanos 

mundiales.

 

   Pero ahora que esos fondos comienzan a

participar en compañías estadounidenses,

Washington se apresura a contener su influencia.

Algunos analistas señalan que esa actitud

demuestra el doble discurso de este país y de sus

aliados en las instituciones financieras internacionales.

 

   "Estados Unidos gestiona fondos soberanos",

subrayó Edwin M. Truman, experto del Instituto

Peterson de Economía Internacional, en una sesión

del Congreso legislativo dedicada al asunto. "Por

lo tanto, tenemos que ser cuidadosos con lo que hagamos."

 

   Después de todo, el gobierno federal y los de

los estados poseen o controlan más de tres

billones de dólares en activos, es decir 20 por

ciento de los 15 billones invertidos por los

Estados de todo el mundo. Casi lo mismo que la

suma de los fondos soberanos del año pasado: 3,3 billones.

 

   Este país aboga desde hace tiempo por la

eliminación de las barreras comerciales y a las

inversiones en otros países mediante amplios

programas eufemísticamente denominados de "asistencia".

 

   Estos programas son gestionados, entre otras

instituciones, por la estadounidense Agencia para

el Desarrollo Internacional (Usaid) y

funcionarios afines a los intereses de Washington

en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

   Muchos de estos organismos son acusados por

activistas de presionar a las naciones en

desarrollo para que hagan "reformas" y restrinjan

el control de los Estados sobre la economía

local, e incluso que los despojen de la capacidad

de tomar algunas decisiones políticas.

 

   Pero el intento por parte de fondos soberanos

de Medio Oriente de comprar importantes activos

en Estados Unidos, fue para el gobierno de George

W. Bush como un momento de revelación.

 

   El año pasado, por ejemplo, Abu Dhabi, uno de

los Emiratos Árabes Unidos, adquirió acciones de

Citicorp por 7.500 millones de dólares.

 

   Las inversiones de los fondos soberanos en

compañías privadas estadounidenses, valores y

bienes raíces, entre otros activos, están bajo un

examen sin precedentes. También hubo una serie de

sesiones en el Congreso dedicadas a analizar cómo

proteger la seguridad nacional.

 

   El presidente del Comité de Asuntos

Exteriores de la Cámara de Representantes, Howard

L. Berman, dijo la semana pasada en una se esas

sesiones que las inversiones de fondos árabes

dejan "dudas acerca del poder que pueden tener

sobre los intereses de Estados Unidos" y sobre la "seguridad nacional".

 

   Berman señaló que esos fondos están

controlados por gobiernos que "a veces son poco

amigables y a veces no confiables".

 

   En el Congreso habló Alan Tonelson,

investigador de la organización empresarial

Business and Industry Council, quien comparó los

fondos soberanos con la amenaza de la organización extremista Al Qaeda.

 

   Tonelson sugirió, incluso, que los jeques

petroleros del Golfo Pérsico o Arábigo nunca pueden ser aliados 

confiables.

 

   Desde hace tiempo, los fondos soberanos son

investigados por el Comité de Inversiones

Extranjeras de Estados Unidos, entidad

gubernamental que estudia las consecuencias para

la seguridad interna de las adquisiciones de

activos nacionales por entidades extranjeras.

 

   Pero ante la preocupación de que algunos

fondos soberanos sacaran dinero de bonos del

Tesoro para comprar acciones en compañías

estadounidenses a principios de este año, el

Congreso también creó un grupo de trabajo a fin

de estudiar las crecientes inversiones.

 

   Una delegación de alto nivel del Congreso,

encabezada por el representante Luis V.

Gutierrez, presidente del subcomité de política

monetaria interna e internacional, viajó la

semana pasada a Medio Oriente para convencer a

los inversionistas árabes de que sólo su dinero es bienvenido. Nada más.

 

   Otros miembros del plenario se reunirán la

semana que viene para seguir analizando el asunto.

 

   En febrero, el subsecretario del Tesoro

(viceministro de hacienda) para de Asuntos

Internacionales, David H. McCormick, dijo al

Congreso que los fondos soberanos hacen sonar la alarma en la Casa Blanca.

 

   "Analizar los fondos soberanos es inevitable

porque su aumento tiene consecuencias claras en

el sistema financiero internacional", señaló.

 

   El secretario del Tesoro adjunto Clay Lowery

sugirió, incluso, que esos fondos sólo tienen dos

opciones en este país: optar por no votar en las

compañías estadounidenses o revelar su voto en

las reuniones reservadas de directorios y accionistas.

 

   Hubo propuestas aun más duras como que los

fondos soberanos tengan una participación sin

control en las empresas y prohibirles votar por

sus acciones a fin de asegurar que su inversión sea pasiva.

 

   En marzo, dos altos funcionarios

estadounidenses se involucraron en el asunto.

 

   Tras una perorata sobre los beneficios de la

transparencia cuando se hacen negocios en Estados

Unidos, el secretario del Tesoro (ministro de

hacienda) Henry M. Paulson y el subsecretario

Robert M. Kimmitt consiguieron algunas

concesiones de dos grandes fondos, uno controlado

por Singapur y otro por Emiratos Árabes Unidos.

 

   Ambos prometieron más transparencia y no

hacer inversiones en base a una agenda política solapada.

 

   Desde octubre, el Departamento del Tesoro

(ministerio de hacienda) impulsa al FMI y a la

Organización de Cooperación y Desarrollo

Económico (OCDE) a fomentar mejores prácticas de

fondos soberanos, un proceso que puede otorgar

una mayor supervisión a Estados Unidos y otras naciones ricas.

 

   Pero todas esas medidas "proteccionistas"

pueden haber puesto de manifiesto, sin querer, el

doble discurso de los patrones respecto del sistema financiero 

internacional.

 

   Corporaciones, respaldadas y promovidas por

Washington e instituciones financieras

internacionales, suelen adquirir y controlar

sectores estratégicos de las naciones en

desarrollo como telecomunicaciones, transporte, energía, medios y 

financiero.

 

   En tanto, Washington señala que los fondos

soberanos pueden distorsionar los mercados.

 

   De hecho, la mayoría de los inversores,

incluidos fondos de salvaguarda y privados,

pueden hacer más daño a las naciones en

desarrollo, sin ganarse una reprimenda del

gobierno de este país, dado al tamaño de sus carteras.

 

   No importa cuánto crezcan los fondos

soberanos. Sea como sea, seguirán siendo una

ínfima parte la cartera de activos financieros

globales de 190 billones de dólares, la mayoría

en manos de instituciones occidentales, o los 62

billones de dólares gestionados por inversores privados.

 

   El actual debate en Estados Unidos puede ser

lo que desde hace años esperan los defensores de

la soberanía económica de las naciones en

desarrollo para probar sus argumentos.

 

(FIN/IPS/traen-vf-mj/em/ks/wd na if ip gb/08)