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Izquierda sin respuestas

 

 

Por Julio Godoy


BERLÍN, (IPS)  – "Post-neoliberalismo" es una palabra tan complicada 

de pronunciar como pensar alternativas al sistema capitalista en crisis. 

Por ahora es una incógnita si se trata de un término de moda o de una 

síntesis de ideas nuevas.

 

Ana Esther Ceceña, profesora de economía de la Universidad Autónoma de 

México, considera que las nuevas ideas se expresan en el llamado a 

consumir menos y a oponerse a los falsos proyectos de desarrollo, y aun 

así llevar una "buena vida".

 

  Pero cómo lograr llevar a la práctica esas ideas es otro asunto.

 

  Ese fue el propósito del congreso Kapitalismus am Ende? (¿Fin del 

capitalismo?, en alemán), organizado por la filial alemana de Attac 

(acrónimo francés de Asociación para la Tasación de las Transacciones 

Financieras para Apoyar a los Ciudadanos).

 

  Attac, creada en Francia hace 11 años para combatir el neoliberalismo, 

ahora cuenta con oficinas en muchos países europeos y de América Latina.

 

  Unos 2.500 académicos, sindicalistas, representantes de organizaciones 

no gubernamentales y estudiantes de Europa, Estados Unidos y América 

Latina analizaron la crisis financiera internacional y, concretamente, 

cómo deshacerse del neoliberalismo en el congreso realizado en Berlín del 

6 al 8 de este mes.

 

  "Los movimientos populares de América Latina hace tiempo que 

entendieron que la crisis global del neoliberalismo es social, económica y 

ambiental", dijo Ceceña a IPS. "Ahora sabemos que el capitalismo 

neoliberal nos conduce hacia una catástrofe de gran escala y que hay que 

enfrentarla con un cambio radical en nuestras vidas".

 

  Ceceña se refería a la masiva oposición a proyectos mineros en Chile, 

Guatemala, Perú y otros países de América del Sur, y a la creciente 

resistencia en Brasil a la deforestación de la Amazonia.

 

  "La gente terminó dándose cuenta de que destruir la selva amazónica 

para cultivar soja, caña de azúcar o maíz para destilar y producir 

biocombustible destruye el ambiente y es un precio demasiado alto para 

pagar en falsos proyectos económicos que, por lo general, sólo benefician 

a las multinacionales y a las oligarquías locales", señaló.

 

  "Al consumir menos y oponerse a esos proyectos, la gente socava los 

objetivos de las corporaciones trasnacionales y obliga al capitalismo a 

repensarse", añadió.

 

  Pero nadie parece saber cuál es la alternativa. Muchos de los 

participantes expresaron sus dudas acerca de la capacidad de algunas 

organizaciones críticas del actual sistema económico de llevar adelante 

sus ideas, es decir lograr un cambio radical en el equilibrio del poder 

político en el ámbito nacional e internacional.

 

  "La cuestión no es si hay que terminar con el neoliberalismo, sino cómo 

hacerlo", remarcó una estudiante alemana de ciencias políticas.

 

  Ese fue el asunto de peso en el congreso. Por un lado, el encuentro fue 

un éxito pues los organizadores no esperaban más de 1.000 participantes. 

Pero por otro lado, no hubo consenso sobre qué medidas adoptar, pese que 

todos coincidieron en las causas de la crisis financiera.

 

  Hubo muchas propuestas radicales hasta para los más izquierdistas. 

Michael Brie, profesor de filosofía social, planteó que el gobierno alemán 

nacionalizara al atribulado fabricante de automóviles Opel y lo usara como 

plataforma tecnológica para reinventar el sistema de transporte público. 

La medida no fue recibida con mucho entusiasmo.

 

  Por su parte, Sven Gigold, uno de los fundadores de Attac Alemania y 

ahora candidato por el Partido Verde a las elecciones del Parlamento 

Europeo, planteó otra estrategia "post-neoliberal" que llamó "nuevo trato 

verde", en alusión al plan de recuperación creado por el presidente de 

Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt (1881-1945), a raíz de la crisis de 

1929.

 

  La propuesta de Gigold apunta a una gran inversión estatal en energías 

renovables, nuevas políticas sociales para contrarrestar el desgaste del 

Estado de bienestar y promover un comercio global justo.

 

  La ínfima cantidad de propuestas presentadas en el congreso revela lo 

que uno de los participantes llamó "impotencia de la izquierda frente a la 

crisis internacional del capitalismo".

 

  "Tuvimos razón cuando pronosticamos la crisis del capitalismo y dijimos 

que nos llevaría a una catástrofe social y ambiental", subrayó 

Hans-Juergen Urban, presidente del mayor sindicato metalúrgico de 

Alemania, IG Metall.

 

  "Pero ahora que el capitalismo realmente fracasó, no tenemos respuestas 

adecuadas. Nos olvidamos de pensar de forma crítica" sobre el sistema.

 

  Las propuestas viables fueron escasas. Por ello no sorprende que la 

primera reacción haya sido organizar manifestaciones 

masivas.(FIN/IPS/traen-vf/jg/ss/eu wd ip if cs fm fe/09)