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La Economia Crece y el Hambre Tambien

OAKLAND,  (IPS)  .- Los políticos y los medios de comunicación

atribuyen la culpa del aumento sideral de los precios de los

alimentos, últimamente amainado, a una variedad de factores,

incluyendo el alto costo de los combustibles, el mal tiempo en países

clave en la producción alimentaria y al uso de tierras agrícolas para

el cultivo de vegetales destinados a la elaboración de

biocombustibles. Sin embargo, se ha puesto un creciente énfasis en el

incremento de la demanda de alimentos por parte de países emergentes

como India y China, que crecieron respectivamente 11,4% y 9,2% en 2007.

Por Anuradha Mittal (*)

 

Dado que ambas naciones cuentan con más de mil millones de habitantes

cada una, equivalentes a casi un tercio del total de la población

mundial, parece probable que un consumo masivo de alimentos en China e

India pueda crear una crisis mundial.

 

No obstante, presentar la crisis en los términos de un desequilibrio

entre demanda y suministro y elegir a dedo a unos pocos países como

los responsables de esa situación es una simplificación excesiva. Un

examen más estricto de la situación en India revela que las cosas no son así.

 

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que cerca de 350

millones de indios padecen inseguridad alimentaria, lo que hace de

India el lugar donde vive casi 50% de las personas que sufren hambre

en el mundo. Más de la mitad de los niños menores de 5 años están

moderadamente o severamente desnutridos o sufren de raquitismo. Y el

Estudio Económico de India 2007-2008 indica un descenso en el consumo

de cereales y legumbres (la principal fuente de proteínas para los

pobres) entre 1990-91 y 2005-06.

 

También es errónea la impresión de que el “boom económico” y las

reformas favorables al mercado iniciadas en India han contribuido a

mejorar el nivel de vida de los pobres. La brecha entre los ricos y

los pobres se están ampliando. Mientras que 36 personas, según se

informa, poseen en conjunto 191.000 millones de dólares, un informe

gubernamental estima que el 77% de la población trabajadora de la

India vive con menos de medio dólar diario y que el número total de

los pobres y de los vulnerables se incrementó de 732 a 836 millones

entre 1993/94 y 2004/05.

 

Incluso si el argumento del “incremento en la demanda de alimentos”

fuera tomado seriamente por un instante, sería pertinente preguntar si

esa presunta demanda es el resultado del aumento del poder adquisitivo

de la población o debido al desgaste de la base agrícola del país.

 

Aunque la India tiene una economía agrícola, su sector rural registró

un crecimiento de sólo 2,7% en el 2007, mientras el sector industrial

creció en más del 10%. En un esfuerzo concertado para moverse hacia

una producción de bienes agrícolas orientada por el mercado a fin de

satisfacer las necesidades financieras domésticas, India está pasando

del cultivo de granos comunes a la producción de bienes de alto valor

para la exportación y abandonando sistemáticamente el largamente

vigente decreto pos-independencia sobre la autosuficiencia en materia

agrícola. En consecuencia, hay una considerable disminución en la tasa

de crecimiento de la producción, de la productividad y del área

plantada e irrigada para los cultivos más importantes.

 

Esta fascinación hacia la economía exportadora es también visible en

la creación de lZonas Económicas Especiales en las tierras agrícolas.

La meta del gobierno de establecer 500 zonas requerirá la adquisición

de 150.000 hectáreas de tierras predominantemente agrícolas y

típicamente destinadas a cultivos múltiples. En ese caso, 114.000

familias de agricultores y adicionales 82.000 familias campesinas

serán desplazadas de las tierras que trabajan. En total, cerca de

1.000.000 de personas que dependen principalmente de la agricultura

enfrentan el desalojo.

 

La reestructuración global de la agricultura ha alterado el paisaje

rural en la India. El resultado concreto es que el trabajo granjero ya

no es más sostenible y los agricultores pequeños son cada vez más

empujados hacia el suicidio. Según cifras oficiales 17.000

agricultores se suicidaron sólo en el año 2006.

 

El hambre y la pobreza en la India, que se registran en medio de la

abundancia, es un emblema del hambre en todo el mundo, impulsada por

décadas de descuido en la agricultura en los países pobres y de

desacertadas políticas de las instituciones financieras internacionales.

 

La promoción del desarrollo agrícola en las naciones pobres

reforzaría su autosuficiencia y ayudaría a aliviar la miseria. Según

un informe de Oxfam International “hay fuertes argumentos referidos a

la eficacia para invertir en el desarrollo de 400 millones de pequeños

propietarios agrícolas. Sus pequeñas granjas muestran a menudo una

mayor productividad por área que las de los de los emprendimientos

agrícolas de mayor tamaño. Asimismo, esos granjeros usualmente gastan

más en bienes fabricados localmente  y en servicios locales. En países

económicamente dependientes de la agricultura éste es un factor que

contribuye al potencial de la agricultura para “dar el puntapié

inicial” de su desarrollo económico.

 

Recomendaciones de este tipo son especialmente importantes para países

como la India para establecer un sistema agrícola de producción de

alimentos justo y sostenible que satisfaga las necesidades de su

población. Tales propuestas requieren un nuevo enfoque que exige no

sólo un cambio en el monto de las inversiones sino también que el

gobierno adopte políticas agrícolas centradas en la gente. (FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Anuradha Mittal, directora y fundadora del Oakland Institute.