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La vida o el oro

SAN ISIDRO, El Salvador,  (IPS) .-  Campesinos
del norteño departamento salvadoreño de Cabañas
temen que la explotación minera que podría
instalarse en la zona consuma 30.000 litros
diarios de agua, proveniente de las mismas
fuentes que proveen a los pobladores sólo una vez a la semana.

Por Raúl Gutiérrez

    Ambientalistas y expertos advierten además
sobre el peligro de que el cianuro que la empresa
minera canadiense Pacific Rim utilizaría para
extraer oro y plata contamine los mantos
acuíferos y tierras de la zona, si efectivamente
inicia la explotación que sólo aguarda la autorización legal.

    Cabañas es el segundo departamento, después
de Morazán, con mayor pobreza de este país, donde
más de 55 por ciento de los habitantes son
pobres. Según el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD) tiene el peor desempeño
en desarrollo humano, un índice que combina
escolaridad, esperanza de vida e ingreso por persona.

    Miguel Fuentes, campesino de 43 años, trabajó
aquí toda su vida en un terreno equivalente a un
cuarto de hectárea donde siembra maíz y
fríjol.  Su vivienda de lámina, adobe, madera y
suelo de tierra habla de la pobreza que
sobrelleva junto con su esposa y cuatro hijos, un
retrato común en una región de vocación agropecuaria.

    Hace dos años, viajó al Valle de Siria, en la
vecina Honduras, donde constató la contaminación
ambiental y las enfermedades respiratorias y de
piel que padecían los residentes de los contornos
donde funciona la mina Entre Mares, a 120 kilómetros de Tegucigalpa.

    "La explotación minera no es conveniente en
un territorio tan pequeño y  superpoblado", pues
"después nadie se hace responsable de los
estragos que deja", explicó a IPS.

    El proyecto El Dorado que Pacific Rim planea
ejecutar en los alrededores de la comunidad San
Isidro, a unos 65 kilómetros de San Salvador,
forma parte de las 25 exploraciones  mineras que
se hacen en la franja norte del territorio sobre
una cadena volcánica rica en metales valiosos.

    Los permisos de explotación concedidos por
los ministerios de Economía y de Medio Ambiente y
Recursos Naturales, están suspendidos por la
oposición que ha generado la minería y porque la
cartera ambiental debe llevar a cabo el Estudio
Estratégico Ambiental en materia de minas,
requisito para que el parlamento apruebe una nueva normativa.

    En El Salvador, de 20.000 kilómetros
cuadrados y una población de 5,9 millones de
habitantes, los datos disponibles demuestran que
la explotación minera ha sido históricamente inconsistente.

    Registros esporádicos indican que en las
postrimerías del siglo XIX se desarrollaron
algunos proyectos que años después prácticamente
desaparecieron.  En 1940  resurgieron, pero casi
todos terminaron en los años 50.

    La actividad nunca ha representado un rubro
importante para la economía y, según cifras del
Banco de Reserva de El Salvador, en 2006 apenas
contribuyó con 32,7 millones de
dólares  (incluyendo productos pétreos) a un
producto interno bruto anual que superó los 18.600 millones de dólares.

    Entre 1948 y 1953, The New York-El Salvador
Mining Company explotó El Dorado pero se retiró
porque, según ambientalistas, la tecnología
disponible en aquel momento no permitía extraer
el oro y la plata ahora localizados por Pacific Rim.

    El Dorado tiene una extensión de 144
kilómetros cuadrados. Allí, tras la fase de
exploración que concluyó en 2006 y una inversión
de 28 millones de dólares, se detectaron al menos
1,2 millones de onzas de oro y 7,4 millones de onzas de plata.

    Luis Trejo, asesor ambiental de la Pacific
Rim, dijo a IPS que de acuerdo a los precios
internacionales cada onza de oro podría venderse en 700 dólares.

    Además, aseguró que la empresa crearía unos
2.000 empleos directos e indirectos, y   pagaría
al Estado hasta tres por ciento de impuestos sobre ventas brutas.

    En 2007, la minera lanzó una fuerte campaña
publicitaria por radio y "sonidos móviles",
vehículos con altavoces que recorrieron las
comunidades, promoviendo la "minería verde" y
regalando paquetes escolares, fertilizantes y vacunas para el ganado.

    Trejo reconoció que el "cianuro es una
sustancia peligrosa", pero "el cuerpo humano lo
asimila "al consumir yuca, uvas y almendras, que
lo contienen de forma natural", justificó.

    El hidrólogo y geólogo estadounidense Robert
Moran realizó en octubre de 2005 una "revisión
técnica" del Estudio de Impacto Ambiental de El
Dorado presentado por Pacific Rim, en la que
criticó el informe porque no ofrecía todos los
datos que permitirían determinar los efectos de
la minería  sobre los recursos hídricos.

    "Ni el público ni lo reguladores (Estado) han
sido adecuadamente informados sobre los posibles
impactos ambientales y socioeconómicos" en la zona, señaló Moran.

    "Un gran porcentaje de mineras generan
impactos ambientales negativos, que se hacen
visibles mucho después que la mina cierra" sus
operaciones, advirtió el experto, quien ha
realizado estudios similares en otros países de América Central.

    Francisco Pineda, coordinador de la
Asociación de Amigos de San Isidro-Cabañas,
manifestó que la minería contaminaría con el
cianuro y el drenaje ácido que se produce durante
la explotación a las mismas fuentes de agua que
proveen a la mayoría de las comunidades.

    "No nos oponemos a la actividad sino a los
daños que causa", sostuvo el líder ambientalista,
quien aseveró sin embargo que la "minería verde
no existe, es simplemente una campaña publicitaria".

    La Conferencia Episcopal de El Salvador se
sumó a este rechazo. Un pronunciamiento en mayo
2007 advirtió que "la minería causa daños
irreversibles al medio ambiente y a las comunidades circundantes".

    Pobladores de la comunidad San Sebastián, en
el oriental departamento de La Unión, demandaron
en 2007 a la empresa Commerce Group por la
contaminación de varios ríos adyacentes con
hierro, cobre y aluminio, productos del drenaje
ácido supuestamente provocado por operaciones de
extracción en un yacimiento entre 1950 y 1981.

    La diputada del izquierdista Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional, Lourdes
Palacios, ha denunciado que la canadiense Pacific
Rim "negoció" con el derechista Partido de
Conciliación Nacional (PCN), para que sometiera
al parlamento un proyecto de ley que crearía una
autoridad autónoma encargada de regir la minería,
despojando a los ministerios de esa atribución.

     "La iniciativa del PCN no es más que una ley
elaborada por las empresas mineras", aseguró la diputada.

    Ella no contempla el Estudio Estratégico
Ambiental y daría a la autoridad autónoma la
potestad de otorgar "concesiones mineras" que
incluyen la exploración y la explotación hasta
por 46 años,  dijo a IPS Ligia Guevara, de la
coalición de organizaciones sociales, Mesa Frente a la Minería.

    Orlando Arévalo, diputado del PCN, reconoció
que su partido presentó la iniciativa
parlamentaria denunciada por Palacios, pero negó
que haya sido redactada por Pacific Rim.

    En su opinión, la explotación minera requiere
de tres requisitos de los que El Salvador
adolece: "Marco regulatorio claro, un ente que
vigile y haga cumplir la ley y una clasificación
de las empresas que cumplan con las normas internacionales".

    "Esto es difícil porque somos víctimas de la
corrupción", dijo, aunque reconoció no tener solución para combatir ese
mal.

     La Mesa Frente a la Minería presentó en 2006
una propuesta legislativa para prohibir "la
minería metálica por poner en riesgo las
presentes y futuras generaciones", pero la
iniciativa fue archivada, lamentó Palacios.

      Irene Castillo y Nelson Ventura, líderes
ambientales de Cabañas coinciden en que "la vida
humana no se puede vender por una miseria, y eso
es lo que está en juego con la minería", mientras
a sus espaldas, en un afiche, se lee: "La vida vale más que el oro".
(FIN/IPS/rg/mg-dcl/la dv en md sl cs vt/08)