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Liberalización en peligro

 


Por Gustavo Capdevila


GINEBRA,  (IPS)  – El director general de la Organización Mundial 

del Comercio (OMC), Pascal Lamy, expuso preocupación por el 

proteccionismo, en un informe divulgado una semana antes del encuentro que 

sostendrán gobernantes del Grupo de los 20 países industriales y en 

desarrollo sobre la crisis financiera.

 

El documento de Lamy sostuvo que desde comienzos de este año se han 

registrado aumentos de aranceles, nuevas barreras no arancelarias y una 

mayor apelación a prácticas de defensa comercial, como las acciones 

antidumping que se emplean para contrarrestar el comercio desleal.

 

  Desde que la crisis financiera adquiriera magnitudes alarmantes a 

mediados de 2008, con signos evidentes de contracción en las actividades 

económicas de todo el mundo, las autoridades de la OMC asumieron en 

plenitud su papel de custodios de la liberalización del sistema 

multilateral de comercio.

 

  Ya a fines de enero, Lamy presentó su primer informe sobre los avances 

del proteccionismo al Órgano de Examen de Políticas Comerciales, una 

especie de tribunal de la OMC que se encarga de supervisar el apego de los 

Estados miembros de la institución a las normas que rigen el comercio 

multilateral.

 

  La iniciativa tomó de sorpresa a los 152 integrantes de la OMC que en 

parte la acogieron favorablemente, aunque otros objetaron que Lamy no 

tenía mandato para incursionar en ese terreno y le cuestionaron también 

que el documento se fundaba en informaciones imprecisas recogidas de los 

medios de comunicación.

 

  Sin embargo, Lamy ha presentado un documento de tenor parecido al de 

enero, aunque actualizado con las últimas disposiciones de sentido 

proteccionista adoptadas por países industriales y en desarrollo.

 

  Las autoridades de la OMC procuran obtener de la reunión del G-20, que 

se iniciará el 2 de abril en Londres, un aval a su prédica 

antiproteccionista y a sus esfuerzos por concluir este año la primera 

etapa de las negociaciones de la Ronda de Doha, el intento de profundizar 

la liberalización comercial lanzado en la capital de Qatar en 2001 y 

actualmente estancado.

 

  Sin embargo, el economista Chakravarthi Raghavan, de la no 

gubernamental Red del Tercer Mundo, interpretó que la acción de la OMC 

forma parte de una iniciativa tendiente a "disimular la incapacidad o la 

reticencia de los líderes de Estados Unidos, de Gran Bretaña y de toda la 

Unión Europea para encarar la crisis financiera mediante la apropiación de 

los bancos fallidos y de su liquidación en forma ordenada".

 

  De tal manera, esos gobernantes desoyen las opiniones del 

estadounidense Paul Krugman, Premio Nobel de economía en 2008, y de otros 

académicos, comentó Raghavan a IPS.

 

  Lamy aclaró que el informe se ocupa solamente de los hechos y que ha 

sido emitido bajo su única responsabilidad. También expresó que el 

documento es una contribución preparatoria para el informe anual que el 

director general de la OMC debe presentar al Órgano de Examen de Políticas 

Comerciales.

 

  Raghavan observó que el mandato de la OMC encomienda a ese organismo la 

revisión anual de las políticas, para lo cual deber ser asistido por un 

informe "anual" del director general.

 

  "No se puede andar haciendo informes mensuales o bimensuales 

preliminares al documento anual", criticó Raghavan, fundador y editor 

emérito de la publicación cotidiana SUNS, especializada en cuestiones 

económicas, comerciales y sociales de países en desarrollo.

 

  Aunque Lamy proclama que "muchos" miembros respaldaron su iniciativa en 

la última reunión del Órgano de Examen de Políticas Comerciales, hubo 

otros que discutieron su mandato, apuntó.

 

  El director general no ha sido capaz de obtener por consenso un mandato 

de los miembros de la OMC para redactar el informe, insistió.

 

  El nuevo documento de Lamy se ocupa de los resonantes paquetes 

financieros, de cifras astronómicas, y también de las disposiciones 

fiscales adoptadas por algunos países para afrontar la crisis. Esas 

medidas favorecen claramente la recuperación del crecimiento mundial del 

comercio y por tanto son bienvenidas, dijo el jefe de la OMC.

 

  Sin embargo, algunas de esas disposiciones contienen elementos, como 

las ayudas estatales, otras subvenciones y las condiciones de 

"compre/preste/invierta/contrate nacional" que favorecen a las mercancías 

y servicios locales en detrimento de los importados, precisó el informe.

 

  Los gobiernos que se encuentran en el centro de la crisis financiera 

suministraron "inyecciones sin precedentes de financiamiento" a sus bancos 

y a los sectores de servicios financieros, dijo.

 

  En ese aspecto, el documento menciona los programas establecidos por 

Canadá, Suiza y Estados Unidos, como también los aportes de los gobiernos 

de Alemania y de Brasil a entidades bancarias de sus países en 

dificultades.

 

  El informe menciona el incremento de ayudas estatales y de subvenciones 

que potencialmente pueden causar distorsiones en el comercio, destinadas 

en algunos países a las industrias de manufacturas, especialmente a las 

del acero y del automóvil.

 

  En el caso de la industria automotriz, el documento cita disposiciones 

adoptadas en Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, 

Francia, Gran Bretaña, India, Rusia, Turquía y, finalmente, las más 

notorias ayudas otorgadas por Estados Unidos a las grandes fabricantes de 

General Motors y Chrysler.

 

  En el caso del calzado, el documento alude a disposiciones establecidas 

por Argentina, Brasil, Canadá y la Unión Europea contra importaciones de 

China. En el mismo rubro, cita otras medidas de Ecuador, Kazajstán, Rusia, 

Turquía y Ucrania.

 

  El principal riesgo de todas esas políticas es que, aun de manera 

gradual, los gobiernos continuarán cediendo a las presiones 

proteccionistas mientras la situación de la economía mundial siga 

deteriorándose.

 

  De esa manera empeorará la contracción del comercial mundial y se 

debilitará la confianza en una recuperación temprana y sustentable de la 

actividad económica, diagnosticó el informe.

 

 Otro riesgo es que las disposiciones temporarias para proteger ahora 

empleos y beneficios de los negocios ante los efectos de la crisis, 

terminen creando una herencia de industrias incompetentes y una 

sobrecapacidad sectorial que continuarán generando presiones 

proteccionistas aun cuando la economía se recupere.

 

  Las normas comerciales internacionales establecidas durante 60 años 

siguen prestando una sólida defensa contra la expansión del 

proteccionismo, sostuvo Lamy. El peligro ahora proviene de una acumulación 

de restricciones que pueden estrangular al comercio internacional, 

previno. (FIN/IPS/pc/dcl/wd if ip fm wt/09)