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Los Neoliberales hacen Mutis por el Foro

 


Por Mário Soares  (*)


LISBOA,  (IPS)  .- ¿Dónde están, hoy, los neoliberales, que nadie los

escucha? Hace meses clamaban incesantemente por "menos Estado" y "más

privatizaciones".

Nada de intervenciones de los gobiernos, nada de reglas éticas y menos

servicio público. Lo importante era reducir los impuestos y dejar que

el mercado funcione, sin interferencias de ningún tipo. Porque la

autorregulación del mercado, guiada por una "mano invisible", es lo

que se debe asegurar.

 

En cuanto a las privatizaciones, deben abrazar casi todo: hasta los

servicios de salud (una invención "socialista"), la seguridad social,

el agua, los cementerios, los correos, los transportes, la seguridad

(aún en situaciones de guerra como en Iraq, donde empresas privadas

han asumido funciones de seguridad).

 

Los políticos que no se alineaban con la ideología neoliberal pasaban

a ser considerados como una plaga, como una curiosidad arqueológica

venida de otros tiempos. Se exigía libertad absoluta para obtener

ganancias, cuantas más mejor aún cuando se tratase de especulación o

de conflicto de intereses -"los políticos en los negocios y los

negocios en la política- y para los paraísos fiscales. De esta manera

hacer negocios, ganar dinero, se convirtió en el valor supremo de las

sociedades llamadas libres y el mercado fue teologizado como el Deus

ex maquina del progreso. Y la misma democracia liberal se fue

deslizando, poco a poco, hacia la plutocracia.

 

¿Y los pobres? ¿Y los obreros, los campesinos, los empleados y las

antiguamente llamadas clases medias? Se los deja librados a su suerte,

sujetos a las reglas de la selección natural, en verdad una suerte de

ley de la selva en la que los fuertes (los ricos) devoran a los

débiles (los pobres). En este marco, los espíritus sensibles pueden

consagrarse al ejercicio de la caridad para paliar las desigualdades,

un recurso que no perjudica el sistema y hace bien a las almas.

 

Y fue así que el capitalismo norteamericano en su fase

financiera-especulativa guiada por la ideología neoliberal y

fortalecido por el colapso de los regímenes comunistas,

condujo a los Estados Unidos a las puertas del descalabro financiero y

a la recesión económica. Desde allí sus efectos negativos se

propagaron sobre el Viejo Continente  y están comenzando a contaminar

al resto del planeta.

 

En pocas semanas toda la teoría y la práctica de la ideología

neoliberal se desplomaron.  Ante la realidad que ellos no supieron

prevenir porque la consideraban imposible, los economistas se han

llamado a silencio, o aconsejan cautela, o que al enfermo grave se le

apliquen paños tibios.

 

El resultado está a la vista: los bancos y las instituciones

financieras al borde la la quiebra reclaman el socorro del Estado (lo

que debería ser considerado por los neoliberales como una herejía)

como si se tratara de catástrofes naturales como, por ejemplo, la del

huracán Katrina. ¿Y quién paga, cuando los privados huyen o miran

hacia otra parte? El Estado, por supuesto. Tal es el sentido del Plan

del Secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson que prevé la

movilización de 700.000 millones de dólares. ¿Pero, podrá el Plan

Paulson normalizar la economía de la superpotencia o sólo podrá paliar

a corto plazo los efectos de la crisis?

 

Las medidas adoptadas por los diferentes países y las consiguientes

reacciones de los actores económicos han dado hasta ahora como

resultado altibajos e inestabilidad y por lo tanto no es posible

responder a ese gran interrogante.

 

Pero es indudable que para una

solución a largo plazo habrá que ir más lejos, concebir y ejecutar la

reforma del sistema financiero-especulativo, someterlo a reglas y

controles, acabar con los paraísos fiscales, introducir normas éticas

estrictas, indicar objetivos sociales y ambientales y, como dijo el

presidente francés Nicolas Sarkozy, que hoy debe parecerles a los

neoliberales un extremista, "meter en la cárcel a los grandes

responsables de las quiebras fraudulentas"

 

(FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.