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Para Mal del Clima, Hay Petroleo para Rato

OAKLAND,  (IPS) “.-  ¡Nos estamos quedando sin petróleo!” Hemos estado oyendo este lamento por lo menos desde los sacudones del petróleo en la década de los 70. Pero en los últimos tiempos escuchamos tal advertencia con frecuencia cada vez mayor.

Por Carmelo Ruiz Marrero (*)

La idea de que pronto comenzará a escasear el oro negro viene desde 1956, cuando el geólogo de la Shell M. King Hubbert declaró que teníamos petróleo para no más que unos 50 años. Esta tesis, popularmente conocida como “El tope del petróleo” o “El tope de Hubbert”, se basa en sus estimaciones acerca de las reservas de petróleo y la siempre en aumento demanda de energía.

En el caso de que Hubbert tuviera razón, la productividad de los pozos de petróleo debería estar cayendo a pico precisamente en estos días. Si así fuera, mi próximo viaje en mi Toyota Echo podría ser el último que haría con mi automóvil.

Pero ¿realmente nos estamos quedando sin petróleo? Lejos de ello, al finalizar el 2007, las reservas explotables de petróleo estaban bien por encima del billón de barriles. La actual demanda de petróleo, de acuerdo con la Energy Information Administration de Estados Unidos, es de 86 millones de
barriles diarios.

Desde los tiempos de Hubbert, las tecnologías para la exploración petrolera
han mejorado a una velocidad vertiginosa y llevaron al descubrimiento de
depósitos en lugares que nadie podía imaginarse unas décadas atrás. Y las
nuevas tecnologías para la extracción de petróleo hacen ahora posible
obtenerlo de lugares cada vez más remotos y de formaciones geológicas que
previamente aparecían como impenetrables.

Por lo tanto, los altos precios de la gasolina y de la electricidad no
tienen nada que ver con la supuesta escasez de crudo. La creencia en la
veracidad del llamado “Tope del petróleo” ha por cierto causado que muchos
ciudadanos y consumidores acepten sin protestar los altos precios de la
energía. Pero no culpen a Hugo Chávez ni a los árabes. Cuando los precios
del petróleo suben los que más ganan son los accionistas de las compañías
petroleras.

Pero la demanda sigue incrementándose. Las previsiones del gobierno de
Estados Unidos son que el consumo de energía en todo el mundo aumentará en
un 71% entre 2003 y 2030. De modo que ¿el fin del petróleo será sólo un poco
después de lo que Hubbert pronosticó?

No por cierto, porque Canadá tiene yacimientos de arenas bituminosas que
contienen las mayores reservas de petróleo del mundo después de las de
Arabia Saudita. Algunos expertos aseveran que no sucederá nada con esas
reservas canadienses dado que es muy costoso extraer el petróleo que
contienen en una problemática mezcla de betún, arena, arcilla y agua.

Pero, en la medida que el precio de petróleo sobrepase, como ya lo está
haciendo, la barrera de100 dólares el barril, se volverá lucrativo extraerlo
de lugares donde previamente no valía la pena hacerlo. La empresa British
Petroleum está explotando ya en la provincia canadiense de Alberta un
depósito de arenas bituminosas de 54.000 millas cuadradas. Y esto es sólo la
vanguardia de una nueva carrera por el petróleo, esta vez en las latitudes
boreales.

La separación del petróleo de las arenas bituminosa produce cuatro veces más
CO2 que las extracciones convencionales de petróleo. La explotación de estos
depósitos puede liberar algo así como 100 millones de toneladas de CO2 hacia
la atmósfera, lo cual defraudaría toda esperanza de contrarrestar el cambio
climático.

Esto seguramente explica la obstinada y obstruccionista actitud del gobierno
canadiense en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
efectuada en Bali en diciembre último. Canadá, junto con Estados Unidos y
Japón, se rehusó a aceptar los cortes de emisiones de gases invernadero del
40%, originalmente propuestos por los países europeos y los redujo a 25%.

Por otra parte, si nos quedáramos sin petróleo, todavía tendremos carbón
para quemar durante siglos. La carrera consiste ahora en cómo desarrollar
una manera económicamente viable para transformar el carbón en combustible
líquido para vehículos.

En otras palabras, tenemos todavía una cantidad de combustibles fósiles. No
se acabarán en el término de nuestras vidas, como muchos ambientalistas
esperan. El planeta se recalentará todavía varias veces antes de que se
produzca una verdadera escasez de carbón o de petróleo.

Solamente la acción de los activistas y de los políticos puede salvar al planeta del calentamiento global, No podemos darnos el lujo de quedarnos sentados para esperar por un fin del petróleo que no llegará. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) Carmelo Ruiz-Marrero, periodista e investigador en el Oakland Institute