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Polémica envuelve al nuevo paquete de Doha

GINEBRA, (IPS)  – La OMC tiene, por fin, un borrador de acuerdo 

para la Ronda de Doha, si bien no llega a abarcar los cientos de 

cuestiones en negociación. Al ser conocido, llovieron las críticas desde 

algunos países en desarrollo y desde la sociedad civil.

Por Gustavo Capdevila

 

El director general de la OMC (Organización Mundial del Comercio), Pascal 

Lamy, le dio el nombre de "paquete de elementos" y lo presentó 

cautelosamente como sólo "una base para una posible convergencia".

 

  La propuesta contiene cifras referidas a los reajustes que los miembros 

de la OMC deberían introducir en algunas de las normas, subvenciones y 

aranceles que regulan su participación en el comercio multilateral de 

productos agrícolas e industriales.

 

  Otros aspectos de la agricultura, la industria (rubro conocido por las 

siglas en inglés de "acceso a mercados de productos no agrícolas", NAMA) y 

del resto de la heterogénea agenda adoptada en la capital de Qatar a fines 

de 2001 se discutirán, en un programa ideal de actividades, en lo que 

queda de este año.

 

  La iniciativa, a juzgar por las primeras reacciones, mantiene los 

mismos desequilibrios respecto de los países en desarrollo que ya 

presentaban los anteriores borradores de acuerdo, como observó la no 

gubernamental Red del Tercer Mundo, con sede en Penang, Malasia.

 

  Sin embargo, en el bando favorable a la propuesta de Lamy se 

encolumnaron, como era previsible, los países más ricos, pero también un 

buen número de naciones más pobres, como Filipinas o Brasil.

 

  Las críticas proceden de países en desarrollo como Sudáfrica, India, 

Egipto y, principalmente, Argentina.

 

  En ese aspecto, la iniciativa de Lamy parece haber introducido una cuña 

en los agrupamientos del Sur, en particular en el G-20, concebido para 

defender los intereses agrícolas, que es coordinado por Brasil e India y 

tiene como integrantes, entre otros, a Sudáfrica y Argentina.

 

  El canciller de Brasil, Celso Amorim, resaltó que la labor del G-20 ha 

sido determinante para lograr que el documento de Lamy considere reducir 

la ayuda interna global causante de distorsión del comercio de Estados 

Unidos de 42.000 millones de dólares anuales a 14.500 millones.

 

  Esta ayuda suma varios tipos de subvención que Estados Unidos ofrece a 

sus agricultores en programas de ayuda interna.

 

  La Red del Tercer Mundo observó que Washington ya ha reducido esa 

asistencia a entre 7.000 y 8.000 millones de dólares. En esa contracción 

ha influido el encarecimiento de los productos básicos agrícolas 

verificado en los últimos años.

 

  El último de los proyectos de acuerdo para la agricultura, del día 10, 

proponía fijar la ayuda interna de Estados Unidos causante de distorsión 

comercial en una cifra que oscilara entre 13.000 y 16.400 millones de 

dólares.

 

  Los negociadores brasileños en Ginebra habían estimado entonces que aún 

sería posible reducir esas subvenciones a 12.000 anuales.

 

  Amorim comentó que la propuesta de Lamy "no es un acuerdo ideal para el 

G-20", pero "es lo que podemos".

 

  El canciller brasileño descartó la posibilidad de que el G-20 

desaparezca a causa de esas diferencias. "No creo que tenga que 

disolverse. Siempre hubo algunos puntos en que no se lograron posiciones 

homogéneas. No tenemos que romper la coalición", subrayó.

 

  Un representante de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil, 

Antonio Vale, cuestionó el enfoque de la propuesta de Lamy respecto de 

NAMA.

 

  "No podemos hacer un trueque de algunos beneficios en agricultura por 

grandes perjuicios en NAMA, solamente para atender los intereses de la 

industria agroalimentaria brasileña", dijo Vale a IPS durante una reunión 

organizada por la oficina en Ginebra de la Central Sindical Internacional 

(CSI).

 

  "Un acuerdo en esos términos puede dar la impresión de algunos 

beneficios inmediatos, pero a mediano y largo plazo acarreará enormes 

perjuicios a nuestra industria y a millones de trabajadores", agregó.

 

  Vale consideró que el gobierno brasileño debe "continuar privilegiando" 

el Mercosur (la unión aduanera de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), 

las relaciones Sur-Sur con Sudáfrica e India, y el vínculo con América 

Latina.

 

  "Cualquier acuerdo que ponga en riesgo estos procesos estratégicos y 

nuestra intención de una integración regional debe ser rechazado de 

inmediato", declaró el sindicalista brasileño.

 

  Sindicalistas de distintos países, congregados en Ginebra por la CSI 

para seguir las negociaciones de la OMC, observaron que la iniciativa de 

Lamy propone cortes potenciales en las líneas de aranceles para los países 

en desarrollo que son "inexplicablemente más altas" que las de países 

industrializados como Estados Unidos, Japón y los de la Unión Europea.

 

  Los países del Norte tendrán que recortar sus aranceles por un 

coeficiente de ocho por ciento, que determina una reducción real de sólo 

27,9 por ciento.

 

  En cambio, Argentina, con un coeficiente de 20, deberá reducir sus 

aranceles 61,4 por ciento. El mismo coeficiente bajará 63,2 por ciento el 

arancel de India, 60,6 por ciento el de Brasil y 63,6 por ciento el de 

México, según un estudio de la CSI.

 

   El director de negociaciones comerciales internacionales de la 

cancillería argentina, Néstor Stancanelli, evaluó que el documento de Lamy 

contiene "ideas débiles" en el área de agricultura, por lo cual es "un 

paquete moderado".

 

  En cambio, en cuanto a NAMA, ningún elemento de la nueva propuesta 

muestra correcciones "del sistema comercial inequitativo y desequilibrado 

que tenemos actualmente", dijo.

 

  Stancanelli descartó la posibilidad de que Argentina quede aislada en 

el sistema multilateral a causa de su oposición frontal a las propuestas 

de reformas en NAMA. "En absoluto, son muchos los países que piensan como 

nosotros", aseguró.

 

  "Creemos que es posible alcanzar un resultado en beneficio de todos, 

pero aquí deben mostrar flexibilidad los países más grandes", indicó.

 

  Las negociaciones encabezadas por ministros de más de 30 países, de las 

que participan en menor grado los representantes del resto de los 153 

miembros de la OMC, proseguirán por lo menos hasta este miércoles para 

tratar de desbloquear a la Ronda de Doha. (FIN/IPS/pp/mj/wd if wt md 

sl/08)