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Precios Agricolas. La otra Cara de la Moneda

AMSTERDAM,  (IPS) .-   La comunidad internacional se ha comprometido a
reducir la pobreza a la mitad para el 2015 mediante la adopción de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) aprobados por las Naciones
Unidas en el 2000. Estamos ya a mitad del recorrido hacia el año
límite,  pero hasta ahora las señales no son muy alentadoras.

Por Ali Mchumo (*)

  De acuerdo con las actuales proyecciones, varios de los países menos
desarrollados (PMD), la mayoría de los cuales dependen de las materias
primas, es improbable que alcancen el objetivo de reducción de la
pobreza. Sucede que es imposible eliminar la pobreza, alcanzar el
desarrollo sostenible y lograr los ODM sin mejorar las condiciones de
los productores de materias primas. Dos mil 500 millones de personas
en el mundo se ganan la vida mediante la producción y el comercio de
materias primas, incluyendo productos básicos como los agrícolas,
forestales y minerales.

Desde 2001, los precios de muchas materias primas y de otros recursos
naturales han aumentado a un ritmo constante a causa de la creciente
demanda de las economías emergentes, sobre todo las de China e India.
Este favorable escenario internacional representa una oportunidad para
los países en desarrollo dependientes de las exportaciones de sus
materias primas, ya que podrían usar los recursos obtenidos para
combatir la pobreza en la medida que los precios más altos conseguidos
se inviertan en desarrollo económico y social.

Para que esos países utilicen las materias primas como factor de
crecimiento es necesario que instrumenten políticas adecuadas y
también que la comunidad internacional cumpla con su compromiso de
abordar los desafíos que enfrentan actualmente a causa del rígido
proteccionismo global.

El Fondo Común para las Materias Primas (CFC) es una institución
financiera intergubernamental establecida dentro del marco de las
Naciones Unidas en 1989.  El fondo centra su actividad en medidas de
desarrollo en el sector de las materias primas a través de enfoques
basados en el mercado y concentra su acción en asistir a los países en
desarrollo en el fortalecimiento y diversificación de sus productos básicos.

Como telón de fondo de la agenda del CFC está la necesidad de abogar
por el 70% de los pobres del mundo, que viven en áreas rurales y cuyos
ingresos dependen directa o indirectamente de la producción de
materias primas.  Muchos países en desarrollo, particularmente en
África, dependen de los productos básicos en más de la mitad de sus
exportaciones.

En 2007, el CFC se dio cuenta de que para cambiar la situación
imperante era necesaria una acción al más alto nivel y junto con otras
organizaciones internacionales convocó a una reunión en mayo pasado en
Brasilia para lanzar la Iniciativa Global sobre Materias Primas (GIC).
El proceso de la GIC se ha estado afirmando y figuró de manera
prominente en la reciente XII reunión de la Conferencia de las
Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) realizada en
Accra, Ghana. Por otra parte, es de esperar que la GIC sea consolidada
ulteriormente en otros foros internacionales, tales como la Asamblea
General de la ONU y otros procesos de evaluación a alto nivel de las
negociaciones sobre el financiamiento para el desarrollo y la sociedad civil.

La falta de una  adecuada financiación para los pequeños agricultores
que trabajan duramente en las áreas rurales sigue siendo uno de los
mayores obstáculos para el desarrollo. Los agricultores necesitan
tener acceso al financiamiento para hacer las inversiones
imprescindibles para enfrentar desafíos como los de las cada vez más
estrictas exigencias del mercado, la adaptación a las nuevas
tecnologías y la rigurosa competencia doméstica e internacional.
Cuando la actividad rural tiene a disposición alguna financiación,
ésta tiende a ser proporcionada a grandes prestatarios, o sea que
excluye a la mayoría de los pequeños productores del sistema de
créditos formales. A este respecto, la revolución del
microfinanciamiento debería ser considerada y expandida de manera que
pueda llegar a las comunidades rurales.

Es indudable que, si la comunidad internacional quiere cumplir con los
acordados compromisos internacionales sobre el desarrollo, incluyendo
aquellos contenidos en los ODM, tiene que revertir la actual tendencia
en materia de Asistencia Oficial al Desarrollo (ODA) y adjudicar
mayores recursos a la inversión en la agricultura, como subrayó el
reciente Informe sobre Desarrollo Mundial 2008.

Todavía, hay una legítima preocupación acerca de que el impulso podría
perderse a menos que se hagan esfuerzos sostenidos para honorar los
compromisos asumidos en la Cumbre del G8 en Gleneagles en julio de
2005. A este respecto, la importancia de las materias primas fue
subrayada por la reciente cumbre del G8 en Heiligendamm. Este es el
momento adecuado para la comunidad internacional donante aproveche la
oportunidad e incremente la asistencia los países en desarrollo de
modo que éstos puedan tener la capacidad y las condiciones necesarias
para beneficiarse con la mejora notable de los precios de los
productos básicos y por lo tanto puedan preparar las estrategias para
cumplir con los ODM. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) El embajador Ali Mchumo, es el Director Gerente del Fondo Común
para las Materias Primas (CFC).