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Privatizar la industria petrolera quebraría la unidad nacional

Al grito de: “El petróleo es de los mexicanos… ¡Y vamos por él!”, el gobierno del panista Felipe Calderón inició, el 17 de febrero en Internet, y el 4 de marzo, por televisión, una intensa campaña para convencer a la sociedad de que las mayores reservas de petróleo, “nuestro tesoro”, se encuentran en aguas profundas, a tres mil metros bajo el mar.

Por Antonio Cerda Ardura / Fuente Revista Siempre!

Adjudicados a Petróleos Mexicanos (Pemex), esos anuncios urgen a México, como una “oportunidad histórica” a asociarse con quienes ya tienen la tecnología y la experiencia (países extranjeros) para extraer el crudo en el Golfo de México.
Los spots prometen que la extracción de petróleo “nos permitirá vivir mejor” y “tener más hospitales y medicinas; más empleos; más y mejores carreteras; más escuelas, y prosperidad para todos”.
Entrevistado por este semanario, Francisco Rojas Gutiérrez, presidente de la Fundación Colosio y ex director general de Pemex, asegura al respecto que los mexicanos debemos estar atentos a que no haya un albazo legislativo para la privatización de esa industria. Indica también que no es necesaria una reforma que quiebre la unidad nacional, sino enfilar a México hacia la independencia energética.

Mercado de 70 años

Antonio Cerda Ardura.- La intención de ir por petróleo a las aguas profundas, ha despertado un gran debate. ¿Es cierto lo que asegura el gobierno?
Francisco Rojas Gutiérrez.- Están en juego la renta petrolera, las utilidades que resulten de la transformación de nuestros hidrocarburos, y/o la venta o no del mercado de combustibles de los mexicanos. No tenemos ninguna necesidad de compartir eso. Nos costó 70 años crear este mercado, que puede valer 75 mil millones de dólares. Traer refinadores extranjeros para que se apropien de todo, ¡es un despropósito! No estoy de acuerdo.
El sector privado ha colaborado con Pemex durante esos 70 años, qué bueno que lo haga y es bienvenido, siempre y cuando colabore con y bajo la dirección y la dependencia de Pemex. Es una fuente para allegarnos tecnología.
En lo que concierne a exploración y perforación, sí hay tecnología disponible en términos de servicios, que es a la que debemos acudir para no tener que hacer alianzas que incluyan esa cesión de la renta petrolera.
A.C.A.- ¿Habría urgencia de ir a las aguas profundas?
F.R.G.- No es menester irnos a meter en un lío, sin la suficiente infraestructura para extraer el petróleo. Lo urgente es seguir explorando y explotando todas las localizaciones que ya tenemos, por lo menos 300, en el territorio, el litoral del Golfo y en aguas someras, donde los costos no serían tan enormes. Además, contaríamos con tiempos de desarrollo menores y con la factibilidad de allegarnos infraestructura y tecnología. Si en aguas ultraprofundas nos dicen que tenemos 29 mil millones de barriles de crudo, en aguas someras y en el litoral del Golfo hay hasta 18 mil millones. Así que lo que aconsejan los técnicos petroleros es que demos ese primer paso, sin mengua de que, gradualmente, vayamos avanzando hacia donde sea necesario.
A.C.A.- Hay quienes piensan que el gobierno sufre la presión de compañías transnacionales, en vista de que se está agotando el petróleo en el Mar del Norte.
F.R.G.- La declinación de la producción de petróleo en el Mar del Norte es un hecho. Y hay otra circunstancia: las reservas petroleras mundiales están en poder de las empresas estatales. ¡El petróleo va a escasear! No obstante, durante los próximos treinta años, la demanda de energía va a seguir siendo satisfecha por el petróleo y los combustibles fósiles. Pero la tendencia mundial es que los recursos estratégicos estén bajo el control y el dominio de las naciones. Ante estos hechos, es obvio que nosotros deberíamos estar pensando en términos semejantes: defender nuestros intereses estratégicos y la independencia energética de México, que estamos perdiendo, precisamente, por no invertir en refinerías.
A.C.A.- El gobierno insiste en que no hay dinero para el desarrollo petrolero y las inversiones sociales al mismo tiempo. ¿Cómo cortar la soga que, supuestamente, ahorca a Pemex?
F.R.G.- Pemex cuenta con recursos suficientes para que, sin restar dinero al gasto social, ni hospitales, ni escuelas continúe con su programa de inversiones. Para este año, por ejemplo, le han fijado a Pemex un superávit de 160 mil millones de pesos, que, convertidos, son 15 mil millones de dólares. Si Pemex logra hacer, por ejemplo, un programa de inversiones por 20 mil millones de dólares, ya contaría de antemano con 15 mil millones, es decir, el 75 por ciento. Así que ese no es el problema. Pemex cuenta con recursos líquidos de los ejercicios anteriores, en los que también le fijaron superávit primario. Hipo­té­ti­camente, podríamos comprar dos refinerías y pagarlas de contado. Pero lo que no se vale es que esta administración, que lleva 16 meses, no haga una propuesta o presente una iniciativa de reforma energética.
A.C.A.- Al contrario: tiene una campaña que dice que necesitamos ir por el petróleo.
F.R.G.- Sí, pero nadie nos dice en qué consiste eso. La campaña mediática indica que lo que se pretende es ceder parte de la renta petrolera mediante las alianzas energéticas y estratégicas para explorar en aguas ultraprofundas. ¡Es como un dogma! ¿Y quién dice que necesitamos hacer eso?

Albazo legislativo

A.C.A.- Es muy probable que se concrete la reforma energética. ¿Cuáles son los límites que deben anteponerse?

F.R.G.- ¡Cumplir con la ley! No pueden quebrantar la Constitución a través de las letras chiquitas. Si el gobierno lo considera, debe plantear el cambio al artículo 27 o a todo el capítulo económico de la Constitución. Y los mexicanos debemos decidir, entre todos, en un debate nacional de altura y poniendo las cartas sobre la mesa, si, efectivamente, ya no se justifica que el control de los recursos estratégicos de la nación esté en manos del Estado. No es posible que nos traten de convencer, mediáticamente, de algo que nadie sabe qué es y con un albazo legislativo.

A.C.A.- ¿Qué significarían para México las alianzas y los contratos de riesgo con extranjeros?

F.R.G.- Que empecemos a compartir la utilidad del petróleo y una caída de los ingresos. A propósito de la celebración del 70 aniversario de la nacionalización de esa industria, hay que recordar que el petróleo, además del sostén de las finanzas públicas y de la independencia energética de México, ha sido para los mexicanos motivo de dignidad, orgullo y, sobre todo, de unidad. Las encuestas dicen que la mayoría de la población se opone a la apertura de Pemex a la inversión externa. Poner en riesgo esos motivos de unidad y dividir y quebrar a la sociedad, es algo que deberíamos de meditar a profundidad. ¡Cuidado con romper a la sociedad!