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‘Pues compre otra’, cuando la tecnología no funciona


Compaq F502

Por Manuel Delaflor / Revista Siempre!

 

Comprar una computadora es básicamente un ritual, uno trata de informarse sobre la mejor tecnología, lo que esta representa, el costo beneficio, y la mejor tienda para ello. También pensamos detenidamente en el uso que le daremos, en la conveniencia de su diseño, y hasta en el software que correremos en la misma.

Acto seguido, la mayoría de nosotros le preguntaremos su opinión a nuestros conocidos geeks, esos que más saben del tema, e intentaremos también leer en la web sobre el producto que estamos por adquirir, siempre con la intención de tomar una decisión inteligente.

En lo personal, no me gusta comprar un producto hasta no estar totalmente seguro de qué es lo que necesito, y de que me ayudará a desempeñar mis tareas, no a entorpecerlas. Sin embargo, hay ocasiones en que un producto es tan nuevo que no encuentras a nadie que la haya utilizado antes, por lo que tienes que confiar en la marca y simplemente cerrar los ojos y comprar. Esto fue lo que me pasó cuando adquirí una flamante Compaq Presario F502 hace un año y medio.

Era una computadora básica, que me permitía simplemente usarla para dar presentaciones, esto es que nunca fue mi máquina de trabajo principal (que es una desktop bastante poderosa). Ahora que lo pienso a detalle, en realidad sólo la use un puñado de horas, pasaba semanas apagada hasta que salía yo de viaje o la requería para ir a dar una presentación de algún proyecto.

Además, siempre tuve cuidado extremo en no tapar las ventilas (que van por debajo del gabinete), no usarla en lugares inadecuados (por ejemplo en plena playa con agua y arena por todos lados) y jamás salir con ella sin protegerla debidamente en un maletín apropiado, para evitar un golpe, por ejemplo.

Y bueno, ahora la parte triste, la luna de miel con esta máquina que utilizaba yo sólo de vez en cuando me duró un año y medio. Primero empecé a notar que la computadora dejaba de responder cuando entraba el screensaver. No le presté atención inmediata ya que esto suele ser simplemente un problema de los drivers que controlan la entrada y salida de información desde el procesador hacia la tarjeta de vídeo y viceversa. En otras palabras, normalmente esto es un problema de software.

Un día, sin embargo, no volvió a encender. Así, de la nada. Se prendía el foco de encendido y segundos después se apagaba. Obvio aquí si me preocupé y de inmediato me puse a buscar sobre Internet sobre las posibles causas.

Agraviado y consternado (seguro conoces el sentimiento cuando no sabes si lograrás recuperar tu información) encontré la página del fabricante en donde ellos detallan los problemas que tenía yo con mi máquina y que debía instalar un nuevo “BIOS” (un pequeño software que arranca antes que el sistema operativo y que le indica a la máquina cómo comportarse en ciertas situaciones), para evitar que fallara.
El nuevo BIOS, me enteré más tarde, fue creado para evitar un problema de sobrecalentamiento que este modelo de computadoras estaba experimentando (una clara falla de diseño).

Ahora, mi computadora ya no encendía, por lo que el nuevo BIOS era irrelevante. Sin embargo, parecía que no todo estaba perdido, casi sonriendo pude leer que mi problema era cubierto por una extensión de la garantía a dos años, debido a este problema.

Qué alivio cuando una compañía se hace responsable de sus fallas, ¿no lo creen? Por ejemplo, Microsoft reemplazará tu consola XBOX 360 sin preguntar si quiera cuándo la compraste en caso de que presente una conocida falla (las cuatro luces del indicador se ponen rojas). ¿Por qué lo hacen? Porque saben que ellos son los responsables y que el cliente es lo que importa.

Otro ejemplo, Sony sigue cambiando baterías defectuosas, también sin preguntar nada, sólo basta entregar la pila vieja (aunque no esté fallando) para recibir una nueva. Y pongo todo esto porque me encontré con la muy desagradable noticia de que HP (que fabrica las Compaq Presario) sí se hace responsable por estas computadoras, pero sólo si estás en cualquier otro país que no sea México.

Así es, si compraste tu máquina en los Estados Unidos, por poner un ejemplo, la garantía extendida te cubre y te reemplazan la máquina sin pagar un centavo. Ah, pero si decidiste comprarla en México, pagando un precio más alto que el que hubieras pagado en Estados Unidos por la misma, pues pobre de ti, porque la garantía extendida no es válida en México y en soporte técnico te dicen, básicamente, “pues compre otra”. Increíble.