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Soya: buena, barata y nutritiva

Nutritiva, sabrosa, económica y con múltiples beneficios para la salud, así es la soya. Un producto milenario de los pueblos asiáticos que hoy día es calificado como uno de los mayores descubrimientos nutricionales, por lo que no debe faltar en su dieta.

Por G. Rodríguez. Fuente: Revista Siempre!

La soya es una semilla que forma parte de la familia de las leguminosas, entre las que se encuentran el frijol, lenteja, haba, garbanzo y alubia. El principal elemento nutricional de la soya es la proteína vegetal de alta calidad, contenida en 40 por ciento, superando el aporte proteico de otras leguminosas y cereales.

Además de ser similar a las proteínas de origen animal de la carne, leche, pescado o huevo, pero con la ventaja de absorberse y digerirse con mayor facilidad, la proteína vegetal de la soya provee todos los aminoácidos esenciales para el cuerpo humano y su importancia radica en que aporta energía, contribuye al mantenimiento de los líquidos corporales y al transporte de sustancias como hierro y oxígeno.

Esta leguminosa contiene un alto contenido de fibra y carbohidratos, un bajo porcentaje de grasa saturada y un elevado contenido en grasas polinsaturadas, no contiene colesterol por ser un producto de origen vegetal y es rica en potasio, tiamina, magnesio, fósforo,  hierro, calcio, zinc y vitaminas A, C, D, E, K y otras del complejo B. En la salud, la soya reporta múltiples beneficios en materia de prevención y tratamiento de enfermedades crónico-degenerativas como obesidad, diabetes, osteoporosis y varios tipos de cáncer.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares ocasionan aproximadamente 12 millones de muertes por año. Entre los principales factores que contribuyen a la aparición de problemas cardiacos destaca una deficiente nutrición, en donde el colesterol elevado es una constante. Al respecto, científicos de la Universidad de Kentucky encontraron que dos raciones diarias de proteína de soya pueden reducir los niveles de colesterol LDS (colesterol malo) en la sangre hasta un 9 por ciento. La Food and Drugs Administration (FDA) de Estados Unidos recomienda, por su parte, ingerir al menos 25 gramos diarios de proteína de soya como parte de una dieta baja en grasas saturadas y colesterol para disminuir la incidencia de enfermedades del corazón.

Asimismo, las isoflavonas, contenidas principalmente en los frijoles de soya, trabajan conjuntamente con la proteína de soya reduciendo la probabilidad de que se formen coágulos. Al lograr que la sangre fluya mejor por las arterias y se haga menos viscosa, se reducen significativamente la probabilidad de ataques cardiacos y otras enfermedades coronarias. La proteína de soya se relaciona también con una tensión arterial baja. En agosto de 2006, la American Heart Association reconoció a esta proteína como una fuente nutricional de alta calidad y saludable para el corazón.

El papel de la soya en la prevención del cáncer constituye otra área prometedora en la investigación nutricional. Ahora se sabe que las isoflavonas de la soya cuentan con propiedades antioxidantes, necesarias para impedir a largo plazo diferentes tipos de cáncer, como el de mama, próstata y colon. Sin embargo, la FDA realiza estudios para determinar la cantidad sugerida de proteína de soya diaria para este fin.

En México, la Asociación Estadounidense del Frijol de Soya y el Instituto Nacional de la Nutrición y Ciencias Médicas Salvador Zubirán —tras realizar una serie de estudios sobre el consumo de soya y su relación con el cáncer de próstata— concluyeron que los sujetos que consumieron habitualmente la leguminosa presentaron un número menor de síntomas relativos al crecimiento prostático durante la edad adulta.

Así también, las isoflavonas conforman un grupo de sustancias que actúan de forma similar a los estrógenos naturales; de modo que reducen la presencia de los signos que acompañan a la menopausia, al compensar el déficit estrogénico y disminuir los sofocos, fatiga, sudor nocturno y los cambios en el estado de ánimo. Por los altos niveles de calcio, las isoflavonas evitan la osteoporosis: favorecen la fortaleza de los huesos para hacerlos más resistentes a las fracturas. En contraparte, muchos problemas de salud menopáusicos y post-menopáusicos se relacionan con una falta de isoflavonas en la dieta diaria.

Actualmente existen procesos mediante los cuales se mejora el sabor original de la soya sin que pierda sus nutrientes esenciales. En el mercado existe una variedad de productos elaborados a base de soya con un sabor delicioso. Sus presentaciones incluyen leche o queso, tofú, jugos, aderezos, sopas o carnes, aunque también se puede encontrar en forma natural como es el germen de soya.
Algunos productos del mercado contienen los beneficios de esta alimento, adicionados con un sabor y una consistencia suave (como Soy Frut de Hérdez). Se trata de bebidas de soya sin lactosa ni colesterol, adicionadas con vitaminas A y C; contienen nutrientes esenciales para tu salud: tiamina, hierro, fósforo, cobre, potasio, magnesio y calcio. Todos sus ingredientes están diseñados para ayudarle a tener una mejor digestión, disminuir la presión arterial y reducir el colesterol. Si además tiene intolerancia a la lactosa, este producto es ideal para usted. Se encuentran disponibles en varios sabores: manzana, naranja, fresa y mango.

Por toda la gama de beneficios, la soya es hoy un producto imprescindible en la dieta del mexicano. La demanda de su consumo va en aumento. De acuerdo al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la producción mundial de soya sobrepasa los 200 millones de toneladas métricas por año. De esta manera, la soya se perfila como un producto de primera mano y tomando en consideración lo establecido por la Organización Mundial de la Salud en el sentido de que más del 80 por ciento de las enfermedades provienen del estilo de vida, la implantación de una dieta sana es básica para preservar la salud.