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Subvención contra desempleo juvenil

 

 

Por Daniela Estrada


SANTIAGO, mar (IPS)  – Desde que terminó el colegio secundario, Lorena 

Wenner, de 21 años, ha oscilado entre trabajos precarios y cesantías. Ella 

podría ser una beneficiada del subsidio a la contratación de jóvenes entre 

18 y 24 años, que hoy se discute en el parlamento de Chile.

 

Primero ingresó como auxiliar de párvulos en un jardín infantil de 

propiedad de una prima, donde no le exigían capacitación. "Sin experiencia 

laboral era difícil encontrar otro trabajo", contó a IPS Wenner.

 

  Pero esto le significó recibir un sueldo de 80.000 pesos, casi la mitad 

del actual salario mínimo, de 159.000 pesos (265 dólares), por una jornada 

de ocho horas diarias.

 

  Dejó ese empleo para estudiar una licenciatura en alemán, carrera que 

no le gustó y que cursó sólo algunos semestres. Luego estuvo varios meses 

cesante, hasta que fue contratada como recepcionista en un colegio, donde 

se repitió la misma historia del jardín infantil.

 

  Cansada de los bajos sueldos, buscó mejores perspectivas en una central 

de llamadas, donde abundan los jóvenes que necesitan empleos con horarios 

flexibles. Ahí mejoró la relación entre jornada de trabajo y remuneración. 

Pero se sentía esclavizada, casi sin tiempo para comer e ir al baño, 

asegura.

 

  Renunció a ese empleo y estuvo cesante varios meses hasta que encontró 

un trabajo de camarera, que pretende compatibilizar con los estudios de 

pedagogía que inicia este año.

 

  La experiencia de esta joven no es aislada ni Chile ni en el resto de 

América Latina.

 

  "En todos los países de la región, el desempleo juvenil es entre dos y 

cuatro veces mayor al adulto", señaló a IPS el especialista en políticas 

de empleo Gerhard Reinecke, de la Oficina Subregional de la Organización 

Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur de América Latina.

 

  El experto agrega que muchos de los empleos para jóvenes que no tienen 

experiencia laboral son informales, mal pagados y precarios. Los 

profesionales menores de 25 años también tienen dificultades para 

encontrar un trabajo digno, apunta.

 

  Es el caso del chileno Pablo Berríos, de 25 años. Después de estudiar 

historia del arte y un posgrado en la Universidad de Chile, estuvo cerca 

de un año cesante, según contó a IPS. No había ofertas en su área y cuando 

se postuló a otros trabajos, entre ellos de camarero, lo rechazaban por 

estar "sobrecalificado".

 

  Su única alternativa fue postularse a un fondo del gobierno para 

realizar un proyecto de investigación junto a un grupo de compañeros, 

desempleados como él.

 

  Cuando éste termine, pretende seguir estudiando para optar en el futuro 

a dictar clases en alguna universidad. Mientras tanto, dice, seguirá 

dependiendo de sus padres.

 

  Hay muchas carreras saturadas, como periodismo y psicología, observa el 

joven.

 

  En el trimestre noviembre- enero, la tasa de desempleo total en Chile 

fue de ocho por ciento. Pero en el tramo de 15 a 24 años se eleva a 20 por 

ciento, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

 

  Otros indicadores señalan que la participación laboral de los jóvenes 

del quintil más pobre del país es 60 por ciento inferior a la del quintil 

más rico.

 

  La idea de un subsidio a la contratación de jóvenes surgió del consejo 

asesor presidencial sobre trabajo y equidad, establecido por la presidenta 

Michelle Bachelet en 2007, y fue retomada este año para hacer frente a la 

crisis económica internacional, cuyos efectos ya se sienten en el país.

 

  El 12 de este mes, el proyecto fue aprobado por la sala de la Cámara de 

Diputados, y pasó a su segundo trámite al Senado.

 

  "Esta política pública no sólo obedece a la crisis. La gracia de este 

proyecto de ley es que se mantiene en el tiempo. Eso es una señal de que 

el Estado está preocupado de proveer empleo a la población juvenil de 

nuestro país", dijo a IPS el director nacional del gubernamental Instituto 

Nacional de la Juventud, Juan Eduardo Faúndez.

 

  De aprobarse, la iniciativa beneficiará a jóvenes entre 18 y 24 años 

que pertenezcan al 40 por ciento más pobre del país y que perciban rentas 

brutas mensuales inferiores a 360.000 pesos (unos 602 dólares). Los 

potenciales beneficiados suman 768.000 jóvenes.

 

  Dos tercios del subsidio se pagarán anualmente al trabajador, mientras 

el tercio restante lo recibirá mensualmente el empleador, si ha pagado en 

la fecha correspondiente las cotizaciones obligatorias de pensión y salud 

de sus operarios.

 

  Cuando las remuneraciones brutas del trabajador sean iguales o 

inferiores a 160.000 pesos, unos 267 dólares, el monto mensual del 

subsidio ascenderá a 30 por ciento de esa suma, cálculo que varía a medida 

que suben las rentas.

 

  El proyecto también contempla la posibilidad de extender en el tiempo 

el beneficio para estudiantes y para mujeres que hayan sido madres entre 

los 18 y 24 años.

 

  De igual forma, establece sanciones para los empleadores y trabajadores 

que hagan mal uso del subsidio.

 

  Para su operación, este año el Estado deberá desembolsar 50.000 

millones de pesos (unos 83 millones de dólares). Cuando esté completamente 

en régimen, el costo subirá a 64.000 millones de pesos.

 

  Paralelamente, el gobierno trabaja en el perfeccionamiento del programa 

de capacitación "Jóvenes Bicentenario" para complementar el subsidio con 

apoyo a la formación.

 

  "Quizás no sea la cantidad de empleo juvenil (conseguida con una 

política como el subsidio) el único indicador de éxito, sino también que 

la inserción laboral se dé en buenas condiciones, con un buen perfil de 

calificaciones, y en trabajos decentes con cobertura de seguridad social e 

ingresos satisfactorios", sostuvo el experto de la OIT.

 

  En su opinión "se necesita seguir mejorando la calidad de la educación 

y de la formación profesional, como también seguir fortaleciendo las 

políticas de mercado laboral, incluyendo los sistemas de información e 

intermediación laboral".

 

  Aunque el subsidio al empleo juvenil es valorado por todos los 

sectores, hay parlamentarios que han planteado dudas, por ejemplo que 

provoque la sustitución de trabajadores adultos. Por ello, pidieron al 

gobierno que estudie ampliar el beneficio a otros sectores de la 

población.

 

  "Es una combinación de medidas las que se requieren para mejorar la 

situación laboral de los jóvenes, teniendo en cuenta además que durante el 

período de crisis hay muchos jefes y jefas de hogar de edad más avanzada 

que caen en cesantía y también necesitan un fuerte apoyo de las políticas 

de mercado laboral", concluyó Reinecke.(FIN/IPS/de/dcl/la lb pr md 

sl/09)