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Tula es una buena decisión

Entrevista a José Felipe Ocampo Torrea / Ingeniero químico

Por Nora Rodríguez Aceves / Revista Siempre!

 

Tula, Hidalgo, una buena decisión, una buena opción para construir la nueva refinería de Pemex, pero aquí lo importante, más allá de la nota sensacionalista de la localización, es el tipo de contratos que se utilizarán: “llave en mano”, donde las empresas extranjeras tienen ventajas o cost plus que favorece a las empresas mexicanas tano a los que hacen ingeniería y construcción como a los que hacen equipos, esos son los aspectos importantes que no se quieren discutir, señala José Felipe Ocampo Torrea, integrante del Grupo de Ingenieros Pemex Constitución del 17.
“Tula es un buen lugar, una buena localización, es un sector de distribución cercano al Distrito Federal, que es el gran consumidor de combustibles. Sin embargo, tiene un pequeño inconveniente que es el mismo que tiene todo el Altiplano, la falta de agua, y el agua que use la refinería se la quitarán a alguien, pero en los estudios económicos todo depende de qué valor le hayan dado al agua, porque yo a largo plazo le doy un valor muy alto. A mí me gustaba más una refinería en el mar, porque ahí hay agua más que suficiente”.
Dada a conocer la noticia de que la nueva refinería de Pemex será construida en el estado de Hidalgo, debido a la alta rentabilidad económica que esta zona generará en comparación a lo que podrían ofrecer otras entidades interesadas. Este proyecto forma parte del Plan de Infraestructura 2007-2012 del gobierno de Felipe Calderón, y “generará de 41 mil 400 y 48 mil 300 empleos directos e indirectos, durante la fase de construcción, y de mil a mil 400 de manera permanente”.

Aceptable

Ocampo Torrea explica a Siempre! que “la decisión que toma Pemex de poner la nueva refinería en Tula es aceptable, es buena, lo malo es que esas noticias que son muy populares y que venden, como dicen ustedes los periodistas, no dejan espacio para otras cosas que sí serían muy importantes, mucho más importantes que ¿en dónde estará la refinería?, ¿cómo es?, ¿qué tipo de contratación se usará para construir la nueva refinería? Porque hay dos extremos de contratación: uno favorece a los extranjeros, conocido como “llave en mano” y el otro favorece a los nacionales, que en lenguaje internacional se conoce con el nombre de cost plus ¿cuál de ellos tomarán? El que favorezca a la ingeniería, a la industria nacional o el que ha estado tomando últimamente Pemex como la única de todas las empresas petroleras mayores, es la única que está haciendo sus refinerías y sus plantas petroquímicas con contratos tipo “llave en mano”, en donde el contratista pone todo, le compra el equipo, se lo instala y lo deja caminando eso no lo hacen las compañías petroleras grandes en el mundo y tampoco lo hacía Pemex hasta que entraron los neoliberales y empezó a tomar ese rumbo en las obras.
“El otro tipo de obras que es contratar a firmas de ingeniería para que presten la mano de obra y que Pemex compre sus equipos. Pemex obviamente puede conseguir financiamientos mucho más baratos que cualquier contratista eso favorecería a la industria nacional y a los bienes y servicios nada más por darle algunos ejemplos, cuando se contrataban las obras cost plus teníamos 20 millones de hombres-obra, ahora escasamente tenemos tres, ¿por qué?, porque desaparecieron, porque los ponen a competir contra contratos «llave en mano» que no favorecen a la industria nacional, pero todavía más grave, antes llegamos a hacer plantas, excepcionalmente, hasta con el 80 por ciento de equipos nacionales, fabricados en México, pero había un promedio del alrededor del 50, 60 por ciento de equipos nacionales utilizados en nuestras refinerías, en nuestras plantas petroquímicas, ahora no llega al 10 por ciento. Esas son las cosas importantes que habría que ver y no la curiosidad. Hasta yo la he calificado a la mejor no muy acertadamente hasta de morbosa, a quién le importa que esté en Tula o que esté en Salamanca o que esté en Pachuca. Si no hay un verdadero conocimiento de cuáles son las repercusiones y para tener un verdadero conocimiento hay que hacer estudios”.
“Esas —reitera Ocampo Torrea— son las otras cosas que deberíamos estar discutiendo, qué tipo de contrato se va hacer, se va a promover o no la ingeniería nacional tratando de restaurarla, se va con el tipo de contrato a detonar la industria de bienes de capital y de equipos aquí en México o no, la van a volver a dar «llave en mano» y entonces se va a los consorcios coreanos, japoneses que no son los mejores, pero tienen el financiamiento más barato que los contratistas nacionales. Esas son las cosas importantes, sobre todo ahora que la falta de trabajo se hace cada día más patética. Esas serían mis observaciones”.

La construcción es más complicada

El autor de Mitos y realidades del petróleo de México, se dice estupecfacto con la decisión de Pemex de condicionar la construcción de la nueva refinería en Tula. Para que el gobierno de Hidalgo se haga acreedor de manera definitiva a este proyecto deberá realizar, en un plazo de 100 días hábiles, la compra total de 700 hectáreas y la donación de éstas a la paraestatal. De no ser así, Guanajuato podrá ofrecer dichos terrenos a Pemex y la construcción de la nueva refinería se realizaría en Salamanca.
“Cuando yo voy a construir una casa lo primero que hago es ver en dónde estará y en qué terreno, no quisiera ni hablar de eso. Seguramente es una cosa de ineptos andar localizando una refinería sin tener terrenos, ¿qué están esperando?, qué vengan especuladores a comprarlos y después a vendérselos al gobierno o qué están esperando. Eso se hace al revés y siempre se hizo al revés como se debe hacer, hago el estudio no se lo digo a nadie. El estudio es un secreto de Estado, así se debe manejar, aunque sé que los secretos de Estado no les gusta a los periodistas, pero qué aportación a la sociedad hay que decirle anticipadamente va hacer aquí o acá, desatar la especulación ¡no!, eso no es beneficio para nadie. Entonces, hacer esos estudios determina en dónde e inmediatamente adquirir el terreno y no al revés. Estoy de veras estupefacto”.
Desde su experiencia como ingeniero químico, perito en petróleo y petroquímica; jubilado de Pemex, Ocampo Torrea, comenta que construir una refinería es “un cosa un poquito más complicada que decir: la pongo aquí o la ponga haya. Desde el principio hasta que ya esté produciendo en menos de cuatro años y medio o cinco, nadie lo ha hecho. Cuando digo construir se empieza desde que se decide en dónde y se empiezan a hacer los primeros estudios de ¿cómo vamos a provisionar de agua?, ¿cómo vamos a poner los drenajes? ¿qué tipo de procesos vamos a usar? Nadie en el mundo lo ha hecho antes, pero aquí tenemos muchos todologos que dicen que lo pueden hacer en tres años. Hay equipos en las refinerías que tardan desde que usted pone la orden de compra, tres años en entregárselo, 36 meses. No es fuera de lo común, grandes compresoras, grandes turbinas, cosas de ese tipo, y para poner la orden de compra necesita primero hacer una serie de estudios de ingeniería para decidir ¿qué va a comprar? ponerle las especificaciones a todo los concursantes del mundo, recibir las cotizaciones, analizarlas, comprarlas, y decidir ¿cuál es la mejor? Eso lleva mucho tiempo. Y después, cuando ya le entregan el equipo empieza usted a construir para dejar ese equipo en sus bases y ponerle tubería, ponerle instrumentación y después hacer la prueba del equipo. Eso no se hace en tres años”.

De cuatro a cinco años y medio

Desde su experiencia Ocampo Torrea asegura que el tiempo de construcción de esta nueva refinería podría ser de “cuatro años y medio a cinco años es un tiempo razonable. No puede haber tiempos mucho menores a menos que sea una cosa muy chiquita como la que están planteando y claro con los métodos de esos burócratas que tenemos. La refinería de Minatitlán ya lleva un retraso de varios años y con los métodos burocráticos que estamos siguiendo para darle chamba a los burócratas no a la gente que hacemos cosas. Se puede llevar dos siglos y ahí le siguen, una serie de trabas burocráticas y de cosas en donde el que trabaja es el apestado y el que controla, vigila, supervisa y demás maneja papeles, no hace nada, pero maneja papeles y reglamentos. El es el que lleva las riendas y eso es lo que está pasando en la industria y en el país”.
Y su crítica va más allá: “En el país hay gente que hemos construido refinerías. Entonces, lo que ya hemos hecho no lo olvidamos, no de broma les he dicho a todos mis amigos: como dice ahora el director de Pemex que ya no tenemos capacidad, revisen su diario, porque yo ya revisé el mío, a ver en dónde dice: querido diario hoy me volví imbécil y no puedo ya hacer las cosas que antes hacía, ya no sé participar en la construcción, en el diseño, en la operación de una refinería, ya se me olvidó. ¡No es cierto! En el país existe mucha gente capaz y bien preparada, que los burócratas y los políticos calderonistas quieran emplearlos se lo dejo a su criterio… no quieren emplearlos. Vuelvo al mismo tema: los 20 millones de hombres-obra, ingeniería con que contaba el país las dos terceras partes aproximadamente o inclusive puede ser que las tres cuartas partes eran privados y la otra eran gente de Pemex y desde que llegó el neoliberalismo están corriendo ingenieros, porque hay muchos. Entonces, cuál es la lógica de correr ingenieros para después decir: fíjate que no sabemos y no tenemos capacidad de hacer una refinería. Bueno, pues no la tienen ellos, pero los ingenieros ha habido muchos que hemos demostrado, me incluyo entre ellos, que sí se puede y ahí están las refinerías existentes. Nosotros las hicimos, puros mexicanos en la dirección de esas refinerías”.
“Así de fácil. No tenemos que demostrar que sabemos hacer lo que ya hicimos, pero si nos dicen: hazla financiando al 1 por ciento de interés. Oye, yo no soy financiero, pues ese es tu problema. Fíjate que fulano de tal país sí me da ese financiamiento, entonces le voy a dar el contrato a él a bueno pues ok; pero eso no es falta de capacidad, poniendo a competir dos cosas distintas, un peso ligero con un peso pesado no se pone a competir”.