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Un Nuevo Capitalismo esta por Nacer

LISBOA, (IPS) .-   Hace unos días en Portugal, España, Francia y en parte en

Gran Bretaña se presentó un fenómeno nuevo que los diarios, impropiamente,

denominaron huelga de camioneros. Impropiamente porque era mas bien un lock

out, una paralización de actividades ordenada por patrones pequeños y

grandes y no de los camioneros contra sus patrones.

Por Mário Soares (*)

 

Esta manifestación colectiva no tuvo como origen la política de ninguno de

los gobiernos de los países afectados sino que fue la consecuencia directa

de una crisis múltiple, relacionada sobre todo con el encarecimiento

energético y alimentario, además de otras causas que, provenientes de

Estados Unidos y de la globalización neoliberal -anglosajona y especulativa-

golpea al mundo y particularmente a una Europa carente de hidrocarburos.

 

La paralización de los camiones creó serios problemas a toda la población.

Los consumidores en general, alarmados por la falta de combustibles y de los

productos de consumo se lanzaron en una corrida nunca vista a las estaciones

de servicios y los supermercados.

 

Es claro que la crisis global no ha sido causada sólo por el encarecimiento

del petróleo, el gas y los alimentos, aunque estos son los costos que más

afectan a los ciudadanos comunes. Es también una crisis política,

financiera, económica, social y ambiental. Es una crisis de civilización,

estructural, tiene su epicentro en los Estados Unidos de George W. Bush

-quien ya está en las postrimerías de su mandato y ya está haciendo sentir

sus efectos en el resto del mundo. Y también llegará al Viejo Continente,

como ya lo advierten las personas conscientes.

 

Precisamente porque se trata de una crisis inevitable es necesario hacerle

frente con coraje e inteligencia. En ese sentido es interesante notar que,

frente a los crecientes problemas y al extendido malestar, muchos son los

que comienzan a manifestar preocupaciones de tipo social que antes no

tenían. Por otro lado, ya nadie se atreve a reclamar -como en el pasado

reciente- que las soluciones se basen en "menos Estado", "más

privatizaciones de sectores públicos" y profundizar la globalización

neoliberal cuyos resultados desastrosos están a la vista de todos.

 

Es indispensable que se comprenda que en el mundo actual, más que nunca, lo

que cuentan son las personas, más que las empresas, porque las empresas

también dependen de personas. Y cuando las personas son explotadas o heridas

en su dignidad, pueden rebelarse en el momento menos esperado. Ante tales

situaciones los Estados no suelen tener respuestas fáciles, ya que la mera

represión es inadecuada y contraproducente en las sociedades abiertas y

democráticas.

 

¿Cuál es entonces la solución? Cambiar el paradigma, cuanto más pronto,

mejor. El neoliberalismo y el capitalismo de casino están agotados. Las

enormes concentraciones de capital, la falta de ética en los negocios, las

remuneraciones multimillonarias de los administradores de los grandes bancos

y empresas multinacionales que contrastan con la explotación infame de los

trabajadores, están destruyendo el capitalismo que conocimos en el pasado y

que tanto se ha degradado en las dos últimas décadas.

 

Este gran tema sobre la decadencia del actual sistema y su reemplazo por uno

nuevo es objeto de numerosos ensayos y libros contemporáneos desde ángulos y

posiciones muy diversas. Un nuevo capitalismo está por nacer, por la fuerza

de las cosas, es el título de un libro de Dominique Pillon. Otros ejemplos

son el último libro del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz "Making

Globalization Work", el del financiero George Soros "The Bubble of American

Supremacy", el del ex presidente del banco central de Estados Unidos Alan

Greenspan "La era de la turbulencia, aventuras en un nuevo mundo" y el de

Moisés Naim "El libro negro de la economía mundial. Contrabandistas,

traficantes y falsarios".

 

Nos encontramos, por lo tanto, en una guerra entre diferentes formas de

capitalismo, en la búsqueda de nuevas soluciones que aporten al mundo más

equidad y más paz,

menos corrupción y desigualdades. Este es un momento de transición y es

imprescindible actuar a tiempo, porque los acontecimientos no esperan.

(FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.