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Un paso hacia la integración productiva

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN, Argentina,  (IPS)  – En un intento por ir más 

allá del comercio, el Mercado Común del Sur (Mercosur) dio este lunes un 

paso concreto al aprobar la integración de estructuras productivas de sus 

países miembros, que incluye el respaldo a empresas que se asocien.

Por Marcela Valente

 

Reunidos en la capital de la provincia argentina de Tucumán, 1.300 

kilómetros al noroeste de Buenos Aires, ministros de Economía y de 

Relaciones Exteriores del bloque que integran Argentina, Brasil, Uruguay y 

Paraguay –con Venezuela aún en proceso de ingreso–, firmaron un acuerdo 

de integración productiva y un fondo de garantías para competir a escala 

regional.

 

 "Hace tiempo que pensábamos cómo avanzar desde un Mercosur comercial a 

uno más integral, de encuentro entre las estructuras productivas", dijo en 

la apertura de la cita el canciller argentino Jorge Taiana, tras la 

lectura del informe de su país que ejerció la presidencia del bloque en el 

primer semestre de este año.

 

 La reunión de ministros precede a la cumbre de presidentes del Mercosur 

y de sus países asociados, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú. La 

sede elegida, en la provincia más pequeña del país, resultó estrecha para 

tantos visitantes.

 

  Asistirán la presidenta anfitriona Cristina Fernández, de Argentina, y 

sus pares Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, Nicanor Duarte, de Perú, y 

Tabaré Vázquez, de Uruguay. También confirmaron presencia los mandatarios 

Evo Morales, de Bolivia, Michelle Bachelet, de Chile, y Hugo Chávez, de 

Venezuela.

 

 En los últimos años, los gobernantes del bloque subregional, 

representantes de alianzas y partidos progresistas o de centroizquierda, 

subrayaron la necesidad de que el Mercosur avanzara más allá del 

intercambio comercial, que dominó la agenda en los años 90 con gobiernos 

de orientación neoliberal.

 

  Los cambios se han limitado a declaraciones y aspectos políticos, pero 

ha resultado difícil pasar del plano discursivo. Sin embargo, mientras los 

funcionarios avanzaban en el acuerdo, en otro punto de la ciudad se 

realizaba el Diálogo por la Integración Productiva del Mercosur, con 

representantes de empresas pequeñas y medianas y cooperativas.

 

 El coordinador argentino del bloque, embajador Alfredo Chiaradía, 

consideró que estas medidas "constituyen una bisagra en la construcción de 

un mercado común, que proyecta a nuestros países más allá de la concepción 

puramente comercial que dominó al bloque en sus primeros años".

 

  Según explicó a IPS el subsecretario argentino de Integración Económica 

Americana y Mercosur, embajador Eduardo Sigal, la idea es fomentar la 

integración productiva "vertical", que potencie las cadenas de valor entre 

grandes empresas de determinados rubros, con sus subsidiarias o 

proveedoras más pequeñas.

 

  También se promoverá una integración horizontal entre empresas de igual 

tamaño y de distintos países, que se asocien para potenciar su desarrollo 

en el mercado regional e internacional. "No queremos sociedades para el 

mercado interno o para que no compitan entre ellas, sino para el mercado 

global", aseveró.

 

  Para ello, el bloque contará con un fondo de garantías que crearán los 

países miembros a modo de respaldo. Ese modelo de apoyo podría evolucionar 

luego hacia un fondo de asistencia financiera. "Sin fondos, estas 

iniciativas pueden quedar sólo en buenas intenciones", advirtió Sigal.

 

 El paquete de medidas incluye además un programa marco de ciencia, 

tecnología e innovación productiva para el periodo 2008-2012, que permita 

incorporar valor agregado a los bienes y servicios de las empresas de los 

países miembros.

 

 El informe argentino también destacó los avances del Fondo para la 

Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) que se creó en 2004 como 

mecanismo para superar las asimetrías mediante la transferencia de 

recursos (dotado con unos 1.000 millones de dólares) de las economías más 

grandes hacia las más pequeñas.

 

 En este aspecto, Chiaradía puntualizó que con los nuevos proyectos que 

se elevaron a la aprobación del consejo de ministros, en 18 meses de vida 

el Focem habrá financiado 23 proyectos por 169 millones de dólares.

 

  Esos fondos son aportados por Argentina (27 por ciento) y Brasil (70 

por ciento), y en menor medida por Uruguay (dos por ciento) y Paraguay 

(uno por ciento), mientras casi 80 por ciento de ellos se destinan al 

desarrollo de infraestructura básica en zonas pobres de las dos economías 

más pequeñas del bloque.

 

  Chiaradía lamentó en cambio que no se alcanzara un acuerdo respecto del 

código aduanero, ni en la necesidad de corregir las imperfecciones que 

persisten en el arancel externo común, un asunto que preocupa a la 

delegación brasileña, según manifestó el canciller de ese país, Celso 

Amorim.

 

  Para el ministro de Brasil, los acuerdos de integración productiva y la 

consolidación de los proyectos del Focem son un "avance extraordinario" 

del bloque, pero es preocupante el freno en la negociación para eliminar 

el doble cobro de aranceles, por la ausencia del código.

 

  "En las negociaciones de la Ronda de Doha (de la Organización Mundial 

del Comercio), cada vez que intentamos flexibilidades para el Mercosur nos 

encontramos con esa traba, por la que los negociadores nos preguntan si 

somos o no una unión aduanera", relató.

 

  Chiaradía dijo que los ministros discutieron sobre los puntos que 

impidieron la aprobación del código aduanero, uno de ellos el inminente 

cambio de gobierno en Paraguay, previsto para el 15 de agosto. Por 

tratarse de un país mediterráneo, la cuestión de la eliminación del doble 

cobro del arancel tiene mucho peso.

 

  Pero el funcionario también admitió que la discusión interna argentina 

por el aumento de los derechos de exportación a las oleaginosas, que 

originó un prolongado conflicto con gremios rurales, se coló en el debate. 

Para Argentina, esos derechos deben estar incluidos en el código como 

instrumento de aplicación de las aduanas, y no todos los demás miembros 

coinciden.

 

 Más allá de celebrar los avances, Amorim advirtió que "caminar hacia una 

unión aduanera nos puede dar mayor fuerza y legitimidad" en las 

negociaciones multilaterales para liberalizar el comercio mundial, que se 

llevan a cabo en la OMC.

 

  El Mercosur y Chile, su miembro asociado más antiguo, firmaron este 

lunes un acuerdo sobre intercambio de servicios, que establece trato 

nacional en rubros como servicios profesionales y a empresas, 

distribución, transporte y turismo.

 

 Finalmente, los ministros aprobaron un acuerdo comercial con Jordania y 

otro con Turquía e iniciaron negociaciones con Marruecos. Respecto del 

tratado que se negocia con la Unión Europea, que lleva ya más de 10 años, 

no hubo novedades. Esas gestiones están frenadas a la espera de las 

conclusiones de la Ronda de Doha.

(FIN/IPS/mv/dcl/la ip if dv ar br wt sl/08)