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Vidas paralelas. México y China en el siglo XX: el fracaso mexicano


Por Roberto Badillo Martínez / Revista Siempre!

 

Haciendo un parangón, con las famosas, milenarias y clásicas Vidas paralelas, de Plutarco, he denominado así, a este ensayo —sin ánimo de utilizar algo que no sea el nombre solamente— para la comparación.
Es muy triste, como mexicano, la conclusión a la que arribaré; pues al comienzo del 2008, la situación de México con respecto a China se verá que es verdaderamente deplorable, por decir lo menos gravoso e inofensivo; y los culpables somos todos los mexicanos, no sólo el gobierno.
En efecto China y México se inician en el siglo XX como pueblos humillados y explotados; aunque parezca increíble la situación de México, a pesar de esta primera comparación, era mucho mejor que la de China. En efecto, de 1880 a 1910, el país se incorporó al progreso y desarrollo, tal y como ambos eran entendidos en aquella época. México era, no hay duda, líder en América Latina. Nuestro ámbito natural en comunicaciones, puertos, industria y ciudades al servicio de sus ciudadanos.
A China le había sido impuesto por el imperio inglés la guerra del opio; Honk Kong estaba ocupado por los mismos ingleses y el régimen chino, degradado y humillado, no era respetado ni por su pueblo, ni en el ámbito externo.
En México, en 1910, se inició una revolución que paralizó el desarrollo y el progreso del país, por 30 años (1910–1940); también produjo más de un millón de muertes y más de un millón de exiliados. México quedó entonces paralizado y en peores condiciones en que se encontraba al comenzar el siglo XX.
China, por su parte, derrocó a su gobierno imperial teniendo como líder a Sun Yan Sen en 1911, quien fundó la República, débil y sin objetivos que propició lógicamente movimientos revolucionarios en toda China, que duraron años.
Hacia fines de los años 20, un líder social histórico, Mao Tze Tung, unifica a fuerzas del enorme país continental que es China y se dirige a través de todo el país —en lo que se conoce como la larga marcha— a establecer gobiernos regionales y de tipo agrario de aspecto socialista. Esa lucha, que dura casi 30 años, culmina el 1º de octubre de 1949, cuando Mao Tze Tung funda la República popular China y en su discurso lo primero que asienta queda indeleble, y son sus descendientes quienes se encargan de cumplir. Es la frase: “China dejará a partir de hoy de ser humillada” (por los imperios de aquel tiempo: Japón, Inglaterra, Estados Unidos, que le impusieron invasiones y condiciones onerosas a sus relaciones, ocupando además su territorio).
Chian Kai Sek, líder de los latifundistas y señores de la guerra, huye a Formosa o Taiwán y declara la fundación de China, en un pequeño territorio.
México, como dije, llega a 1940, desangrado internamente por la Revolución Mexicana. En esa fecha comienzan en nuestro país 40 años de desarrollo y progreso (con muchos vicios y defectos de la clase política), que fueron los únicos aprovechados para la mayoría del pueblo de México, después de 1910, en todo el siglo XX.
China, mientras tanto, funda en 1949 la República Popular China, y comienza una verdadera lucha por el poder; ahora por los triunfadores revolucionarios que tuvieron sus grandes escisiones, al implantarse —por Mao Tze Tung— la Revolución Cultural de los años 70 y sobre todo a la muerte del gran líder, del gran timonel, de Mao Tze Tung, cuando se desató una lucha por el poder, entre los revolucionarios que “cercaban” a Mao liderados por su viuda y por los que desde fuera querían otro rumbo para la República.
Finalmente, a fines de la década de los 70, ganan los enemigos de la ex esposa de Mao. En 1979, sus dirigentes declaran públicamente en alguno de sus multitudinarios congresos del Partido Comunista Chino, que existe libertad para que las personas trabajen en lo que más les plazca; que puedan fundar sociedades o grupos para dedicarse a la actividad, comercial industrial, bancaria, etcétera, que más les plazca; sin afectar el régimen político centralista del Estado.
Los resultados a menos de 30 años son de todo el mundo conocidos y verdaderamente asombrosos; en el inter para este logro, los enemigos internos de la Revolución aliados a múltiples servicios de información extranjeros propiciaron movimientos de resistencia que culminaron con los incidentes o problemas de la plaza de Tian An Men donde murieron estudiantes, que no se puede cuantificar, pero que las agencias extranjeras que propiciaron su desarrollo indican (igual que en el año 68 en México) que fueron cientos de muertos y han mantenido (esas agencias) en la memoria del mundo ese incidente.
O sea, hasta en un incidente público, en el que hay muertes por el Estado, las similitudes de México y China son en el siglo XX muy semejantes.
En México ocurrió en octubre del 68, instigados por agencias de información de extranjeras que recelaban del progreso de México, como ahora ya se sabe. Los estudiantes que soñaban con ser Castro o Che Guevara fueron manipulados desde el exterior con cómplices de siempre, del interior.
Por su parte, en México en menos de 30 años de gobierno pacífico, de 1940 en adelante, hacia los 70 y 80, el país era líder indiscutible de América Latina en casi todos los aspectos del desarrollo y del progreso. En el ámbito internacional, su política era reconocida como independiente, original, nacionalista y patriótica. Habíamos logrado en el ámbito externo ser reconocidos como un país de progreso que lograba insertarse al concierto mundial.
Cuál fue la actitud de México y China en relación a esos incidentes. Bien diferente, en China nunca se ha dejado de nombrarlos como lo que fueron: enemigos del Estado y manipulados por agencias de información de gobiernos extranjeros.
En México en cambio, el sistema político primero amnistió a los propiciadores, les dio todo tipo de cargos públicos, creyó sólo su versión, sin exponer con valentía la del Estado, tal vez por temor a Estados Unidos. Y causó con ello la desestabilización, política, económica, social y en materia internacional del Estado mexicano.
Las luchas de la plaza de Tian An Men han tenido una propaganda desatada contra China por los servicios de información de occidente, principalmente de Estados Unidos y de algunos países europeos durante los últimos 20 años, ligándolos al mismo tiempo con la “lucha” del latifundista tibetano Dalai Lama y, desde luego, participando cientos de organismos no gubernamentales, manejados por esos organismos de información.
Los últimos incidentes fueron relacionados con la última olimpiada y se produjeron esencialmente en Inglaterra, Estados Unidos y Francia. Al respecto hay que identificar la política China en relación a esos tres países.
En primer lugar, con los tres, todos imperialistas, que intervinieron en China o su entorno, en los últimos siglos aplica las primeras palabras de Mao al fundar la República: “China jamás será humillada”.
Con respecto a Inglaterra, China reconoce la importancia del imperio británico en Asia y Africa y ha tratado de intensificar sus relaciones con ese país.
Con Estados Unidos, China sabe que las agencias de información y organismos no gubernamentales, con sede en ese país y de otras partes apoyados económicamente, están muy activos; lo que menos les interesa es el progreso del pueblo chino y sí su división y desestabilización; su trato es de igual a igual en todos los órdenes; nada más, recordar el último incidente del avión militar norteamericano, en sus fronteras y el de sus embajadas en Irak y Los Balcanes para reconocerlo. Sus relaciones, repito, son de igual a igual.
Con Francia, el nuevo protagonismo de Sarkozy puede echar por la borda las relaciones con China, a pesar de su visita a Beijing tan pronto arribó al poder.
Durante los Juegos Olímpicos, el presidente francés habló de un probable boicot a China de occidente y, desde luego, en los incidentes en París con la Antorcha Olímpica se supo que hubo mano negra de agencias de información occidentales, promoviendo a su pelele Dalai Lama.
Pero una cosa son las intenciones y otra las necesidades. China hizo saber por conductos no oficiales que suspendería la compra de más de 25 mil millones de euros, de aviones Air Bus, a raíz de los incidentes en París, lo cual calmó la actividad de Sarko.
En relación con el incidente de la actriz Sharon Tate en Cannes, claramente inspirado por algún gobierno y organismos no gubernamentales norteamericanos, la reacción del pueblo chino, fue muy simple: “empleando el 5º poder de los ciudadanos, el del Internet”. Respondió con boicot a las tiendas que utilizaron la imagen de la actriz en China, quitó sus fotos y de paso desligándose la empresa que la usa, de las declaraciones de la actriz norteamericana. Con lo cual se acabó su belicismo.
Los incidentes en Londres y San Francisco en contra de China y a favor del Dalai Lama no fueron “espontáneos” como se presentan por los servicios de información occidentales; sin embargo, la respuesta del gobierno y del pueblo chino fue contundente: ningún país extranjero “preocupado por los derechos” del pueblo chino logrará dividir al país: “China jamás será humillada”.
¿En qué siglo lograremos estar unidos los mexicanos para hacer progresar a México y terminar con la miseria de millones de compatriotas?
México está paralizado desde principios de la década de los 80, como consecuencia de su indefinición como Estado, ante el problema “estudiantil”. Ojalá y hubiera un estudio que demostrara que los hasta ahora 44 muertos eran estudiantes, eran de la UNAM o de alguna otra universidad, y si es eso en qué facultades estaban estudiando; el único que se hizo responsable de las acciones murió pronto y sus sucesores en general fueron inconsistentes al no afrontar y explicar la procedencia de ese movimiento y la manipulación de que fueron objeto no sólo estudiantes sino la sociedad en general, incluido la mayoría de sus medios de comunicación.
Y bien, qué pasó en China en esos treinta años de detención de México en todos los aspectos.
Es precisamente la conclusión de estas Vidas paralelas (no tanto el final de esta historia) de los países China y México en el siglo XX, que el resultado de esta comparación nos deplora y es: México sigue entrampado, sin opciones, cercanas o inmediatas; y China para qué decirlo, si lo vemos día a día; sólo asegura que en 5 años será la 2ª economía del mundo, detrás de Estados Unidos y en 10 más superará y terminará con la hegemonía norteamericana que ha sido la más corta de la historia y también la más nefasta para millones de habitantes de diferentes pueblos.
México, nuestro México, ¿cuándo dejará de ser humillado?
En México, los marxistas, los leninistas, los guevaristas, los maoístas, los trotskistas, los ingenuos, los mesías, los castristas, los estudiantes de buena fe manipulados, los de la primera internacional, los de la segunda internacional, pero sobre todo las agencias de información e inteligencia de países extranjeros se salieron con la suya en el 68, y nos volvieron a dividir en forma irreconciliable.