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Zorros diseñan el gallinero

       Por David Cronin

BRUSELAS,  (IPS)  .- Frente a la grave crisis
internacional, la Comisión Europea encargó la
redacción de un proyecto de regulación financiera
a ocho banqueros y economistas, todos los cuales
en el pasado mostraron aversión a este tipo de mecanismos.

   El grupo de trabajo designado por esa rama
ejecutiva de la Unión Europea (EU) presentó los
resultados de sus debates el día 25.

   El más controvertido de sus miembros, Callum
McCarthy, presidió entre 2003 y 2008 la Autoridad
de Servicios Financieros de Gran Bretaña,
organismo muy criticado por no pronosticar la debacle del banco Northern 
Rock.

   Aunque la confianza de los ahorristas en esa
institución menguó en 2007, McCarthy desestimó
los pedidos de un mayor control de sus servicios
financieros, a los que calificó de "reacción amenazante".

   Una investigación realizada luego por el
Comité del Tesoro de la Cámara de los Comunes
(cámara baja del parlamento británico) concluyó
que la crisis del Northern Rock –luego
nacionalizado– representó un fracaso de la
Autoridad de Servicios Financieros como entidad reguladora.

   Otro miembro del grupo de trabajo es Rainer
Masera, nombrado presidente de la filial italiana
de Lehman Brothers en 2007. Al año siguiente, la
filial estadounidense de ese banco de inversiones
se declaró en bancarrota. Fue la víctima más
destacada de la crisis hipotecaria nacional.

   El presidente del panel, Jacques de
Larosière, fue director gerente del Fondo
Monetario Internacional (FMI) en los años 80,
cuando se propagó el concepto de "ajuste estructural".

   Activistas contra la pobreza afirman que la
aplicación de este principio perjudicó a los
beneficiarios de préstamos del FMI y el Banco
Mundial en África, Asia y América Latina, que
incluían como condiciones la reducción del gasto
en servicios públicos esenciales como la salud y la educación.

   "La mayoría de estos muchachos han actuado
como vaqueros salvajes", sostuvo Paul de Clerck,
activista de la organización ambientalista Amigos
de la Tierra dedicado al análisis de cuestiones empresariales.

   "Le han ocasionado miseria a millones de
personas. Sus sesgados consejos no son queridos.
Son parte del problema, no de la solución. La
Comisión Europea no debería confiar en un grupo
con vínculos tan cercanos con la industria financiera", agregó.

   La principal recomendación del informe de
Larosière es la creación de un nuevo organismo
que controle los riesgos para el sistema
financiero. Con el nombre tentativo de Consejo
Europeo de Riesgo Sistémico, trabajaría bajo la
órbita del Banco Central Europeo, con sede en Frankfurt, según la 
iniciativa.

   El informe evita sugerir que se establezca un
regulador paneuropeo. Larosière alegó que si
hubiera hecho semejante propuesta podría haber sido acusado de "poco 
realista".

   El informe no atribuye la crisis a las
operaciones altamente especulativas de los fondos
de cobertura (también llamados "de alto riesgo"),
un dato que aplaudió el comisario europeo de
Mercado Interior y Servicios, Charlie McCreevy.

   Entre esos mecanismos figura la venta en
descubierto, es decir desprenderse de acciones
con el fin de que baje su precio para volver a comprarlas.

   "Los fondos de cobertura y los capitales de
inversión se han vuelto centrales en este debate.
En términos políticos, esto puede ser
comprensible", porque ambos son la imagen que
identifica a las nuevas finanzas, dijo.

   Estas instituciones financieras "remontaron
la ola de abundante liquidez y créditos baratos.
Ahora que el sistema financiero se desmorona, son
chivos expiatorios fáciles para problemas más arraigados", expresó 
McCreevy.

   "Antes que nos apresuremos a señalar con el
dedo acusador, no deberíamos olvidar que los
fondos de cobertura y capitales de inversión no
fueron elementos centrales de la crisis, y no soy
el único que lo dice", agregó.

   El funcionario presentará en abril un plan
detallando qué reglas deberían aplicarse a los
fondos de alto riesgo, pues, a pesar de la fuerte
defensa que hizo de sus actividades, admitió la
necesidad de examinar sus operaciones.

   "Como reguladores, tenemos que formularnos
algunas preguntas duras. ¿Subestimamos algunos de
los riesgos asociados con el vertiginoso
crecimiento de las inversiones alternativas?
¿Fuimos, tal vez, complacientes en cuanto a que
las medidas reguladoras y autorreguladoras
existentes cubrieran todas las bases?", planteó.

   Peter Wahl, de la organización contra la
pobreza World Economy, Ecology and Development
(WEED, Economía, Ecología y Desarrollo Mundial),
con sede en Berlín, promueve la prohibición de
los fondos de cobertura, como ocurrió en Alemania hasta 2004.

   En un nuevo informe, Wahl documentó hasta qué
punto estos fondos originaron las convulsiones de
los mercados financieros y también para el aumento del hambre en el mundo.

   Una vez que el mercado de bonos de alto
riesgo colapsó en 2007, los fondos de cobertura
trasladaron sus actividades especulativas a los
mercados de las materias primas petroleras y agrícolas.

   El año pasado, la "burbuja" resultante
contribuyó a aumentar los precios de los
alimentos, provocando disturbios en más de 20 países.

   "La campaña de especulación en los mercados
de materias primas distorsiona los precios,
fortalece la inestabilidad, aumenta la
ineficiencia del mercado y conduce periódicamente
a la formación de burbujas", dijo Wahl.

   "El peor efecto es el agravamiento del hambre
en los países en desarrollo. La burbuja de
precios empujó a la pobreza a 120 millones
adicionales de personas. Detrás de una fachada de
la respetabilidad, acecha la miseria y las
penurias para millones de personas", agregó.

(FIN/IPS/traen-js-mj/dc/ss/eu wd ip if fm cs fe/09)