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El periodismo escrito en México está devaluado

 

 

 

POR: Abigail Mancilla Gómez, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM

 

Tú amable lector, que tienes en este momento este periódico en tus manos o que lees por internet las últimas noticias a través de la versión en línea, alguna vez te has preguntado

 

¿Cuál fue el origen de la práctica del periodismo en México?

 

En la actualidad parece un acto simple y sin complicaciones, en cada esquina hay un puesto de periódicos, los venden en autoservicios, en las calles mientras el semáforo cambia de rojo a verde, en la tienda del buhito, de esas que hay en cada cuadra y para la comodidad de los lectores ya existe un versión por internet de los periódicos de mayor circulación, que además de facilitar la tarea de leer el periódico, la economiza, y la vuelve mucho más atractiva.
 

Sin embargo, no siempre ha sido así, el periodismo como una actividad a través de la cual se pretende mantener informada a la sociedad, tuvo a bien atravesar por importantes procesos de transformación, antes de establecerse como lo que es ahora. Los precursores del periodismo en México debieron sortear importantes obstáculos y dificultades para poder lograr una prensa como nosotros la conocemos: libre y plural.
 

El número de periódicos que circulan a lo largo del país es desorbitarte, los hay de todas clases; de derecha, de izquierda, y de centro, de ultra derecha y de ultra izquierda, los que no se distingue de qué lado son, los amarillistas, los de 3 pesos, los objetivos, los subjetivos, en fin, la prensa en México se ha convertido en una práctica tan común que su origen ha sido por muchos olvidado, dejando con ello de lado la importancia real de tan noble y apasionante labor.
 

Si bien hoy en día acceder a la información pareciera ser aparentemente fácil, hace casi doscientos años no era así, la prensa era una actividad exclusiva de la autoridad colonial y la libertad de publicación se encontraba extremadamente limitada, pues únicamente se permitía dar a conocer aquellos discursos cuya intensión favoreciera a la corona española.
 

A pesar de tener algunos antecedentes, como el Diario de México (1805), la verdadera a parición de la prensa en México se da con motivo de la lucha de independencia, a tal revolución le debemos además de poder ser una nación independiente, el hecho de poder disfrutar de la lectura de un buen periódico.

Es el año de 1810, el pueblo mexicano se ha levantado en armas, la necesidad de reclutar personas que se unan a la causa es enorme, con la aparición de El Despertador Americano en diciembre de 1810 da inicio a una un movimiento cultural que a pesar de todas las carencias y dificultades sobrevivió para convertirse en lo que es ahora.
 

Al respecto del El Despertar Americano, Efraín Espino, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en un documento titulado El Proceso de Difusión de las ideas insurgentes nos dice “lo importante en este caso es constatar el uso, por parte de un movimiento político-militar, y por primera vez en territorio nacional, de un periódico como medio orgánico de divulgación de ideas y como foro de debate en la defensa de un proyecto de nación; como medio de comunicación “formal” que a fin de cuentas no perduró pero creo escuela, pues inauguró el modelo de periodismo político (…) en el México Independiente”
 

Con la aparición de la “prensa insurgente” se brindan al movimiento insurgente nuevas posibilidades de difusión de sus ideas, al principio el propósito de la prensa distaba mucho de su actual propósito, no se utilizaba como un medio informativo-noticioso, sino como una posibilidad de propagar la ideología insurgente y conseguir reclutar una mayor número de simpatizantes, en su mayoría criollos ilustrados, pues eran quienes tenía acceso a la información de los nacientes periódicos, debido a la condición analfabeta de la población.
 

A pesar de la efímera duración de los periódicos insurgentes, debido a la represión y a la constante persecución de las autoridades españolas, su impacto alcanzó enormes proporciones, tanto, que una vez encendida la llama del furor de las ideas insurgentes (cuyo antecedente directo debe atribuirse a las ideas de la ilustración gestadas en Francia), la chispa se extendió inevitablemente por todo el país.

El Despertador Americano se presentó como la oportunidad de permitirle al mexicano expresar, y a la larga será este el padre de un periodismo con sello mexicano, una prensa con todos los elementos de un pueblo unido en la lucha de una causa común: la libertad, en toda su expresión.
 

Después del Despertador Americano vinieron muchos periódicos más, El Ilustrador Americano de José María Cos, el Correo Americano del Sur de Carlos María Bustamante, El Pensador Mexicano de Fernández de Lizardi, por mencionar algunos, pues la lista es terriblemente larga.
 

En resumen lo que se pretender dar a entender en este pequeño ensayo son varios elementos importantes; la estructura de la prensa como la conocemos hoy en día tuvo un origen sumamente complicado, conseguir establecerse como libre y con el derecho de decidir su contenido fue un proceso en extremo difícil pues muchos fueron los intereses que se pusieron en juego y grandes los riesgos de perder de quienes ostentaban el poder.
 

A pesar de la existencia de una prensa previa a la prensa insurgente, es a raíz de esta que se consolida el periodismo netamente mexicano, el cual luchó por un largo periodo de tiempo antes de lograr liberarse de sus ataduras políticas y culturales.
 

Por lo tanto querido lector, lo invitó a reflexionar acerca de todo lo anterior la próxima vez que tenga un periódico en sus manos, seamos consientes no solo del esfuerzo existente detrás de él de todos los que día a día trabajan para brindar la información, sino también del que realizaron hace muchos años los iniciadores del el periodismo en este país, una práctica de todos y para todos.

 

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