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Guerra contra la conciencia

 

 

       Enrique Gili entrevista a CATHERINE RYAN


SAN DIEGO, Estados Unidos,  (IPS)  .-   En su

último documental, "Soldiers of Conscience"

("Soldados de conciencia"), los cineastas

Catherine Ryan y su esposo Gary Weimberg

investigan la naturaleza de la guerra y de la

condición humana, haciendo la pregunta: ¿Cuándo

está permitido matar en combate?

 

   El filme se abstiene de responderlo

directamente, y en cambio ofrece relatos de

cuatro soldados estadounidenses que se negaron a

pelear, así como las versiones de sus críticos.

 

   Los soldados -Camilo Mejía, Kevin Benderman,

Joshua Casteel y Aidan Delgado– tienen poco en

común y provienen de ambientes diversos. Sin

embargo, cada uno se sintió obligado a integrarse

a las Fuerzas Armadas por un sentido de deber y patriotismo.

 

   Pero cuando se enfrentaron a la realidad de

servir en Iraq, sin embargo, su actitud pasó del

idealismo a una profunda búsqueda de sí mismos,

lo que los llevó a declararse objetores de conciencia.

 

   Delgado, de la fe budista, considera

aborrecible la violencia al azar contra civiles,

y por tanto es incapaz de usar "armas que asan

personas". Casteel, un cristiano evangélico, es

desafiado por un combatiente islámico tomado como

prisionero, al que interroga y quien cuestiona su

fe religiosa. Ambos fueron liberados del deber

militar como objetores de conciencia.

 

   Pero Mejia y Benderman comparten destinos más

duros. Fueron castigados con prisión por no

presentarse en las filas militares. Mejía se

siente liberado porque ya no tiene que segar

vidas humanas. Benderman pregunta: "¿Cuándo será suficiente?"

 

   El filme se inicia con la revelación de que

75 por ciento de los soldados estadounidenses se

negaron a matar en la Segunda Guerra Mundial

(1939-1945). La mayoría se quedaban paralizados

cuando tenían al enemigo en la mira.

 

   "¿Seré capaz de matar a un humano en

combate?", es el dilema que afrontan los

soldados, no sólo en Iraq, sino en toda la historia.

 

   El corresponsal de IPS Enrique Gili, habló

con Catherine Ryan desde su estudio en Berkeley,

en el occidental estado de California. "Soldados

de conciencia" será transmitida por el canal de

televisión estadounidense PBS este jueves.

 

IPS: ¿Cuál fue la motivación inicial de esta película?

 

CATHERINE RYAN: Hacemos películas sobre temas

sociales. Por tanto, queríamos hacer una desde

una perspectiva que no haya sido hecha una y otra

vez. Decidimos que queríamos entender algunos

aspectos de la guerra en Iraq. No desde el punto

de vista de los generales, presidentes o

políticos, sino desde la experiencia íntima de los soldados.

 

IPS: ¿Cómo encontró sus personajes?

 

CR: Tenemos a personajes que son combatientes

convencidos y a otros objetores de conciencia.

Los objetores de conciencia son bastante fácil de

encontrar, pues están motivados para hablar.

 

   Obtuvimos permisos. Las personas dentro del

sistema militar saben que esto es fundamental.

Creo que hay una apertura y una voluntad entre

las personas que se preocupan por los soldados, y

que quieren explorar el tema de cómo matar impacta en ellos.

 

IPS: Durante el proceso de elaboración del filme,

¿alguna vez se preguntó cómo sería para usted

matar a alguien bajo alguna circunstancia?

 

CR: Por supuesto. Todavía es una investigación en

marcha para mí. No sé que haría. Nuestra

esperanza es que esta película nos lleve a todos hacernos preguntas.

 

IPS: Buscar el estatus de objetor de conciencia

es un derecho básico que data desde la era

colonial en Estados Unidos. ¿Cuáles son los orígenes?

 

CR: Es por eso que la gente vino aquí. Muchos de

los que primero llegaron eran pacifistas que

huían de Europa para no pelear en las guerras. Es

una vieja tradición en este país.

 

IPS: ¿Cuál es el criterio?

 

CR: Las razones religiosas para la objeción de

conciencia tienen la mayor claridad. Cuando los

soldados comienzan a hablar desde una perspectiva

humanista, por ejemplo, que la guerra está mal, tienen mucho más 

dificultades.

 

IPS: ¿Tiene alguna idea de cuántos lo están tramitando ahora?

 

CR:  El Ejército no revela esos números. Al final

de la Guerra de Vietnam, habían presentado sus solicitudes 170.000 

personas.

 

IPS: El mayor Peter Kilner, instructor de la

Academia Militar de West Point y profesor de

ética, fue muy claro al referirse a este tema.

 

CS: Realmente queríamos encontrar a alguien que

pudiera hablar bien sobre por qué tenemos que

obedecer en tiempos de guerra. Así las personas

podrían escuchar las cosas que ya creen y luego

colocarse en la perspectiva de los objetores de

conciencia, en la cual no siempre podemos coincidir.

 

   Nuestra esperanza era, al incluir a todos en

la discusión, hacer que todos participen, y no

que hubiera personas que dejaran de ver el filme

porque lo consideraran crítico a la guerra o por el contrario belicista.

 

IPS: ¿Todos los objetores de conciencia tienen

ofertas para escribir libros? ¿Es una coincidencia?

 

CS: Creo que una gran parte del proceso por el

cual uno llega a convertirse en objetor de

conciencia requiere profunda reflexión y estudio.

Si vas a intentar hacerte explicar dentro del

sistema militar, tienes que ser muy bueno. El

proceso es como un intenso examen oral, sentado

frente a tu comandante en un cuarto durante tres

horas, y su trabajo es encontrar puntos falsos en

tu argumento. Eso toma mucha preparación.

 

Y luego su vida como objetores de conciencia.

Tienes que ser muy claro sobre qué piensas y ser

capaz de hablar en forma que las personas te

puedan entender, para no ser un paria.

*****

+ LIBROS-EEUU: Confesiones de un inquisidor

(http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=89723)

 

(FIN/IPS/traen-rp/eg/ks/na cr fe ae/08)