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Jaguares condenados a la extinción

TORONTO, (Tierramérica) .-  Los jaguares no
tienen un lugar en Estados Unidos, aunque varios
deambulan por el sudoccidente. Los ambientalistas
sospechan que la razón real por la que los
funcionarios de ese país dejarán que estos
animales se extingan es el muro que se construye en la frontera con
México..

  Por Stephen Leahy* – Tierramérica

    Durante mucho tiempo los ecologistas
advirtieron que ese muro –en realidad, una serie
de ellos– tendrá grandes impactos en la
naturaleza frágil y única de la región.

    "No hay dudas de que los jaguares (Panthera
onca) en Estados Unidos y en el norte de México
serán afectados de modo significativo por el
muro", dijo Joe Cook, experto en mamíferos de la Universidad de Nuevo
México.

    "Los pocos jaguares estadounidenses que
quedan son parte de una población más grande
basada en México septentrional", declaró Cook a Tierramérica.

    El muro frenará el movimiento de jaguares
hacia norte y sur, disminuyendo considerablemente
la diversidad genética de los animales atrapados
a cada lado. Esa pérdida de variedad aumentará su
vulnerabilidad a las enfermedades y a otros cambios ambientales, agregó.

    "La única esperanza de preservar a grandes
carnívoros en la naturaleza es tener grandes
áreas de hábitat continuo, no fragmentado", sostuvo.

    Los jaguares deambularon por el sur de
Estados Unidos, desde Louisiana hasta California,
durante miles de años. A fines del siglo XIX y
durante buena parte del XX, esfuerzos extensivos
de control de depredadores diezmaron sus números,
hasta que quedaron muy pocos, convirtiéndose en
una especie altamente amenazada.

    Las leyes estadounidenses sobre especies
amenazadas requieren que el Servicio Federal de
Pesca y Vida Silvestre desarrolle un plan para ayudar a recuperar los
jaguares.

    Eso nunca ocurrió, y organizaciones
ambientalistas, como el Centro para la Diversidad
Biológica, reclaman que se cree uno.

    Sin embargo, el Servicio Federal anunció el
día 17 que abandona todos los esfuerzos de
recuperación del jaguar, alegando que Estados
Unidos representa apenas una pequeña parte del área de influencia del
animal.

    Esa justificación no sólo es pobre desde el
punto de vista científico, sino que también
sienta un precedente para que naciones más
pequeñas y más pobres argumenten que, como
constituyen apenas una pequeña parte de la zona
donde habitan los jaguares, o cualquier otro
animal, no deberían tener que proteger a especies amenazadas, opinó Cook.

    "El gobierno de (George W.) Bush ha sido
nefasto con respecto a la conservación de los
recursos naturales de Estados Unidos", aseguró.

    "El felino más grande del nuevo mundo se está
extinguiendo por toda América del Norte y del
Sur, pero en vez de desarrollar un plan para
salvarlo, el gobierno de Bush está construyendo
un muro para mantenerlo alejado para siempre de
Estados Unidos", dijo Kieran Suckling, director
de políticas del Centro para la Diversidad Biológica.

    Si hubiera un plan de recuperación del
jaguar, se podría enlentecer o incluso forzar la
reubicación de grandes proyectos, como las nuevas
minas, carreteras o la construcción de un muro
enormemente largo en la frontera con México.

    "Es un esfuerzo con poca visión para mantener
a los ciudadanos mexicanos fuera de Estados
Unidos con un muro militarista que se extiende
también a los animales de México", opinó Suckling a Tierramérica.

    La frontera entre México y Estados Unidos, de
3.141 kilómetros de largo, atraviesa una región
biodiversa que incluye desierto, bosques de
mangles, llanuras, montañas, valles de ríos,
pantanos, ciudades y pueblos. Esa área alberga
muchas especies raras y amenazadas.

    Y ahora, muros y barreras, junto con
carreteras, luces y centrales eléctricas se
construyen a lo largo de grandes porciones de la
misma, sin que medie ninguna evaluación
ambiental, advirtió ante Tierramérica Laura
López-Hoffman, ecologista de la Universidad de Arizona.

    López-Hoffman, también vinculada a la
Universidad Nacional Autónoma de México, es parte
de un grupo de científicos que, a ambos lados de
la frontera, intentan realizar un estudio de
impacto ambiental del muro. Pero éste se erige
más rápidamente de lo que ellos pueden recabar datos.

    "Lo mejor que podemos hacer es crear modelos
hipotéticos de los impactos potenciales.
Recolectar datos sobe las respuestas reales de
las especies llevará otros 10 años y será demasiado tarde", planteó.

    No hay dudas de que el muro tendrá profundos
impactos ecológicos, impidiendo el desplazamiento
de muchas especies, como los jaguares.

    Las áreas serán destruidas durante la
construcción del muro y las nuevas carreteras.
Especies transfronterizas, como pájaros y
murciélagos, serán afectados por cualquier iluminación a lo largo del
muro.

    México considera demandar a Estados Unidos
ante la Corte Internacional de Justicia a causa
de los impactos del muro sobre la naturaleza. Al
construirlo se están violando tratados, dijo a
Tierramérica Gerardo Ceballos, del Instituto de
Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

    Incluso antes que el muro, el Servicio
Fronterizo ha causado muchos daños, entre ellos
la quema de amplias áreas para mejorar la
visibilidad, el vallado de corredores de
naturaleza y el relleno de valles, cañones y estuarios, puntualizó.

    En México, los ecologistas también ven al
muro como una barrera para la colaboración en
cuestiones ambientales transfronterizas, destacó López-Hoffman.

    "Será más difícil para los científicos
estadounidenses y mexicanos trabajar juntos en
asuntos hídricos y en los impactos del cambio
climático, que se espera golpeen duramente a la región", aseguró.

* El autor es corresponsal de IPS. Este artículo fue publicado originalmente el 26 de enero por la
red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

 

(FIN/Tierramérica/sl/js-dm/na md bd en ip/08)