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La danza macabra de Michael Jackson

 

ROBERTO PONCE / Revista Proceso


Cuando Michael Jackson creó en 1973 su moon­ walk que cambió al mundo, nadie imaginaba que 20 años después comenzaría su leyenda negra, que apenas tres días después de su sorpresiva muerte empieza a imponerse. “Los demonios se van a soltar”, declaró Liza Minelli, al convocar el aplauso inmediato para este artista extraordinario.

 

 

Segundos después de que Jermaine Jackson anunció la muerte de su hermano Michael en un hospital de Los Ángeles el pasado jueves 25 de junio a las 2:26 de la tarde, el planeta entero pareció detener su órbita:

“El legendario Rey del Pop falleció hoy, creemos que sufrió un ataque cardiaco en su casa, si bien conoceremos las causas de su deceso a través de los resultados de la autopsia mañana viernes”.

Algunos fans tomaron la noticia de la muerte con pinzas, suponiendo una “volada” de la prensa amarillista que desde 1984 lo tildó de homosexual, y de aquellos sus secuaces paparazzi de la imagen prestos a cacharlo in fraganti seduciendo niñitos en los confines de su amplia celebridad universal.

Sólo que no era otra mentira más. Grandes figuras del espectáculo manifestaron tristeza, conmoción, acaso piedad, como la del exbeatle Paul McCartney, quien entonó paternalmente:

“Fue un privilegio haber rolado y trabajado con Michael, él fue un chamaco-adulto de talento masivo y gentil corazón.”

Avizorando la cascada de alegría y cinismo por venir de parte de enconados antipederastas, la actriz Liza Minelli alertó para el programa The Early Show, en CBS:

“Cuando sepamos el resultado de la autopsia, todos los demonios se van a soltar, así que es mejor festejar a Michael Jackson ahora mismo.”

La autopsia comenzó el viernes a mediodía, cuando surgían por el ciberespacio noticioso las importantes revelaciones de su fiel abogado, amigo de los Jackson, Brian Oxman, quien desnudó ante la periodista Anita Singh, de Telegraph, en línea de la red, los posibles agentes asesinos del adiós sorpresivo.

Se llaman Demerol y Dilaudid, dos medicamentos que Michael Jackson aplicaba para calmar dolores recurrentes y demás malestares físicos que lo aquejaban desde el cenit de su carrera.

“Probablemente la inyección de dichas drogas que le fue suministrada tres horas antes de morir, como a las 11:30 del jueves, podría esclarecer todo el misterio”, destiló Oxman.

De inmediato comenzaron a circular los añadidos de drogas duras en el recuento interpretativo de los daños. Por ejemplo, Felipe Calderón, quien aventuró que “el fallecimiento obedeció al consumo de una sobredosis de drogas”, informó la agencia Apro este viernes, “sin que exista información oficial sobre las causas de la muerte del astro del pop”.

Y asumiendo el calificativo que le adjudicó Barack Obama al compararlo con el detective Eliot Ness de la serie televisiva Los Intocables por encabezar la lucha antidrogas, “Calderón aprovechó el deceso del músico para apuntalar su propaganda a favor de la guerra contra el narcotráfico”:

“Qué paradoja que hoy, Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se confirme, por ejemplo, que uno de los mayores ídolos de varias generaciones y el mayor vendedor de discos de música pop, se confirme que su muerte se debe precisamente a un uso indebido y excesivo de drogas, en lo que sería también la plenitud de la edad.”

Sin embargo –apuntó el cable informativo, “ninguna autopsia o peritaje médico ha revelado la verdadera razón de su muerte. En la prensa y agencias internacionales han circulado varias versiones: depresión, exceso de trabajo, cáncer, abuso de somníferos…”.

No iba más lejos el sitio web http://duarte101.com/2009/06/26/autopsia-a-jackson-murio-por-morfina:

“Hace instantes comenzó la autopsia al fallecido artista Michael Jackson. Me entero vía la Z101, en su programa médico La receta de la Z, de que el doctor Guerrero Heredia asegura que Jackson no murió de ataque al corazón. De hecho, Clave Digital y otros medios confirman: fue un abuso de fármacos, entre ellos morfina.”

Anticipos de un lugar común, atractivo: Michael había compuesto en 1993 una canción intitulada “Morfina”:

Se quedó tieso, nena.

Patada por detrás, nena.

Un ataque al corazón, baby.

Necesito tu cuerpo…

Deposita en mí confianza absoluta,

le estás metiendo a la morfina…

Relájate,

esto no va a dolerte.

Antes que te la coloque,

cierra tus ojos

y cuenta hasta diez.

No voy a engancharte,

cierra tus ojos

y déjate ir…

Demerol, Demerol,

¡oh, Dios!

él está tomando Demerol…

(Ver video en sitio: www.youtube.com/watch?v=SiPFfSZYpfk).

Tal vez sea cierto: a sus 50 años de edad, 41 de ellos dedicado a la música, Jackson mismo quizá presentía que no iba a vivir demasiado tiempo.

Para las seis de la tarde del viernes 26, los forenses determinaron practicar en el cadáver pruebas de toxicomanía cuyos análisis darán a conocer en una semana.

Desde mediados de mayo le habían detectado un cáncer en la piel, “curable”, pero, de cualquier modo, un mal presagio. Y al iniciar junio, el diario The Sun publicó que cuando detectó que le brotaban células cancerígenas en su nariz, brazos y pecho, Michael se puso en manos de los mejores médicos de Los Ángeles, quienes le extirparían los tumores “a camadas”, sin someter su cuerpo a radioterapias.

“Dijeron que el cáncer es tratable, pero él está convencido de que su nariz caerá”, opinó “un amigo” del cantante.

El perfeccionista

Un tumulto de infortunios se ligaron desde 1993, cuando canceló conciertos en Singapur, alegando padecer intensas migrañas. 

Lo más grave: En agosto fue acusado por un siquiatra de abusar sexualmente de un menudo paciente suyo, un menor de edad que lloró ante la televisión contando los avances eróticos del “pop star” en los aposentos de su fantástica villa Neverland (“La tierra del nunca jamás”). 

Fue la primera de las escandalosas demandas que en serie e igual tenor enfrentaría cual pan de cada día, además de quedar en tela de juicio su benevolente actitud con los infantes, y Jackson arregló pagar a la familia del niño 20 millones de dólares.

Ese año se abrió de capa en entrevista periodística:

Oprah: Supongo te fue difícil pasar de la infancia a la adolescencia con toda la fama de niño prodigio a cuestas.

Michael Jackson: Sí, sí, cualquier joven sufre en este período, pues ya no es el niño bonito y adorable de antes, uno crece y ellos quieren que sigas siendo un mocoso.

–¿Quiénes son ellos?

–El público. Pero mmm…, la naturaleza continúa su curso. Me daban vergüenza los barros que me salieron en la cara, me escondía y no quería mirarme al espejo, mi padre se burlaba de mí y yo lo odié, solía llorar a diario por eso, me decía que era feo.

–¿Te enojas aún?

–A veces. Quisiera conocerlo de la manera como creo que me gusta conocerlo, pero mamá es maravillosa. Para mí es la perfección. Yo soy un perfeccionista. Sólo que a mi padre sí que me gustaría comprenderlo.

–¿Te golpeaba?

–Sí.

–¿Le temías?

–Mucho. Cuando me iba a ver cantar, me enfermaba, sentía ganas de volver el estómago. De niño y de adulto. Él jamás ha oído que hable así de él, lo siento… Sin embargo, lo amo. Y sé perdonarlo.

“Trato de imitar a Cristo, por la verdad que predicó en cuanto a ser como niños, amar a los niños, ser tan puro como un niño, y yo amo todo eso. Habiendo tantos infantes que mueren de cáncer en el mundo… En verdad que me pongo a llorar pensando en el bien que podría hacer por ellos, la magia que podemos darles y la que a mí me fue negada de pequeño.”

Al borde de la ruina económica, Michael se hallaba ensayando para el 14 de julio próximo realizar una decena de actuaciones en la arena londinense 02, tras 12 años de no ofrecer espectáculos.

Personalmente acudió ante las cámaras y la mirada delirante de una multitud que no dejó de aclamarlo durante la transmisión, cuando aquel 5 de marzo anunció su gira, aunque de forma parca. Como si el apocalipsis se acercase, insistió con nerviosismo poco habitual:

“Será la última ocasión que actúe en Londres. Es así. Y cuando digo que así es, así será. Es la última llamada, el telón final, pues… Así es. Cantaré todas las canciones que desean escuchar, son mis últimas actuaciones para Londres, en verdad así será, porque… Porque los amo a todos desde el fondo de mi corazón, nos veremos en julio.”

Para los chavos que intercambian posts cibernéticos en el forum gabacho, invitados a discutir el tema “¡Michael Jackson sabía que iba a morir por morfina!” (sitio godlikeproductions.com), a las seis de la tarde del viernes era evidente la conclusión, basada en lo que acababa de escribir Lisa Marie Presley, hija de Elvis, exesposa de Jackson, en su blog de MySpace.com:

“Hace varios años que Michael y yo sostuvimos una charla profunda acerca de la vida en general. No recuerdo el tema preciso, pero me estuvo preguntando acerca de cómo había muerto mi padre. En algún instante se detuvo y se me quedó viendo hondamente, asegurando casi con placidez: ‘Me temo que yo voy a terminar como él, de la misma manera en que murió Elvis Presley por una sobredosis’.”

Un par de años atrás, en julio de 2008, Michael Jackson fue objeto de una demanda entablada por el hijo del rey de Bahrein, Sheick Abdulla, quien exigía 7 millones de dólares a causa de un incumplimiento de contrato. Lo curioso es que desde junio de 2005 Jackson se había establecido en el emirato de Bahrein, con su hermano Jermaine y familia, por invitación del monarca.

Infatigable triunfador de discos platino, para pagar el billón de dólares que debía a los bancos echó mano de las canciones de Los Beatles, adquiridas con maña en 1984 sobre los deseos de Paul McCartney, y las ofreció a la disquera Sony.

Pero su afán de compras era infinito. En un arranque de ira, cuando su primer disco fracasó, acusó a Tony Mottola de ese resultado. Arremetió su voz en una grabación clandestina llamando a los judíos “garrapatas”, por lo que en 2005 se disculpó con la comunidad hebrea; pero después salió una más en la que la agarró contra el origen italiano de Tony Mottola, calificándolo de “mafioso italiano”.

Su plática con Simulchat, de 1995, fue muy comentada:

“En mi rancho Neverland son bienvenidos muchos niños con enfermedades terminales, los invito cada semana pues realmente me preocupan y amo a los niños. Pueden quedarse en mi cama si gustan. Los sitios que más me gustan son Latinoamérica y África, me encanta su cultura.

“Una de mis grandes influencias para mi movimiento lunar moon dance fue Marcel Marceau. Pero gran parte de mis pasos vienen del corazón, del tap al cake walk, y del charlestón, y de la comunidad negra.”

El 5 de febrero de 2005 dijo a Geraldo Rivera, de Fox News:

“La gran música es para siempre, las grandes melodías son inmortales. Cambian las culturas, las modas, la vestimenta, pero la música grandiosa es eterna. Seguimos hoy escuchando a Mozart, a Tchaikovski, a Rachmaninof. La gran música es como una magnífica escultura o una gran obra pictórica. Son la eternidad. Es la verdad.”

Hoy el lado fraterno de Michael Jackson es eclipsado por la sombra de las drogas y el oscuro abandono voluntario que marcó su destino el pasado jueves.

“Tengo la piel de rinoceronte, pero a la vez soy un ser humano y hay cosas que me lastiman. Entre mayor la estrella, más grande es el blanco. Las celebridades somos blanco de la gente. Pero la verdad será… Creo en Dios, ¿sabes?”

Bueno recordar al Rey del pop como el excelente cantante y bailarín innovador que representó para el rock lo mejor como icono del arte que sólo nace una vez en varias generaciones. Igual de valioso será evocar su amor a los animales y las enormes sumas de dinero que aportó a más de 40 fundaciones benéficas. Este es el verdadero thriller mágico que conquistó con sus giros en órbita todo el universo musical.