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Monsiváis estrena doctorado

MÉXICO, (IPS)  .- Como regalo de su cumpleaños
70, el escritor mexicano Carlos Monsiváis recibió
el doctorado "Honoris Causas Perdidas", creado ex
profeso para reconocer a quien ha declarado: "ya
que no tuve infancia por lo menos déjenme tener currículum".

    Por Diego Cevallos

    El doctorado fue entregado por la municipal
Universidad Autónoma de la Ciudad de México en el
marco de los numerosos actos organizados para
celebrar las siete décadas del "instigador
democrático" y "escultor de palabras", como han
llamado los críticos a Monsiváis.

    Nacido el 4 de mayo de 1938, el escritor será
el centro de una serie de homenajes hasta
finalizar el año, pero en especial este mes.

    Autoridades municipales de la capital
mexicana, universidades y grupo de intelectuales
organizaron coloquios, proyecciones de video y
hasta un despliegue de carteles en autobuses y
parques con algunas de sus ingeniosas palabras.

    "O ya no entiendo lo que está pasando, o ya
pasó lo que estaba entendiendo", es una de las
frases más celebradas de este escritor.

    Pero hay cientos. "En la clase política todos
reconocen de inmediato a un analfabeto funcional;
lo que sí queda un tanto a oscuras es cómo se
reconoce a un alfabetizado" y "al ver la suerte
maravillosa de los poderosos, surge la duda
agnóstica: ¿ellos manipulan a Dios o Dios quiera quedar bien con ellos?".

    Monsiváis fue en los últimos 50 años un
defensor de las más diversas causas: diversidad
sexual y étnica, laicismo, protección del
ambiente, democracia y libertad literaria, entre
otras. Lo ha hecho en innumerables textos y con
su asistencia cotidiana y muchas veces sorpresiva
a toda clase de presentaciones y manifestaciones callejeras.

    También ha sido un crítico mordaz del poder
político y económico, de los fanatismos, de los
partidos de derecha e izquierda, además de
mantenerse como un instigador de las acciones
colectivas y un denunciante incansable de las injusticias sociales.

    "Me considero un amante de las causas
perdidas, que, por otra parte constituyen 90 por
ciento de las causas", declaró hace poco al semanario estadounidense
Newsweek.

    "Monsiváis tiene una lucidez y un compromiso
social a toda prueba, pero además maneja la
ironía y el humor como nadie más. Por eso es
imposible encasillarle en ninguna escuela o
corriente", dijo a IPS Marisol Solares, una
estudiante universitaria de literatura que se
declara "fan total" del escritor.

    Aunque se califica de izquierda, critica con
dureza el autoritarismo con el que, a su
entender, se gobierna en Cuba. También ha lanzado
dardos contra el presidente de Venezuela, Hugo
Chávez, y su pregonado Socialismo del Siglo XXI.

    En febrero de 2007, declaró a IPS que el
Partido de la Revolución Democrática, la
principal agrupación de izquierda de México, ya
no le interesaba, pues exudaba un "analfabetismo
moral impresionante" y mantenía cercanía con el
ahora ex presidente cubano Fidel Castro y el
mandatario venezolano, quienes a su entender no
son demócratas ni representan a la izquierda.

    Son múltiples los galardones obtenidos por
Monsiváis, autor de libros como "Días de guardar"
(1970), "Entrada libre. Crónicas de la sociedad
que se organiza" (1987), "Escenas de pudor y
liviandad" (1988) y "Los rituales del caos"
(1995). El escritor recibió en 2006 el Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

    Es usual ver a este escritor sin afeitar,
despeinado y con una vestimenta sencilla, donde jamás hay lugar para
corbatas.

    Monsiváis, quien vive desde su niñez en una
modesta casa en la colonia Portales, un barrio
antiguo del sudoeste de la capital de México, se
declara abrumado por los homenajes y las palabras cálidas que ahora
escucha.

    "Todo esto es como una sorpresa, y lo digo
genuinamente, y como un malestar, se están confundiendo de personas",
declaró.

    Monsiváis es para el crítico literario Adolfo
Castañón el último escritor público de este país
"en el sentido en que no sólo cualquier mexicano
lo ha escuchado o leído, sino que todos son
capaces de reconocerlo en la calle".

    Christopher Domínguez, otro crítico
literario, sostiene que Monsiváis sufrió una
conversión inevitable y gradual hacia ser un
"líder de opinión que convoca multitudes y que
-quizá a su pesar– ha empezado a tomarse en
serio como una suerte de patricio cultural que
destila sus materiales según la óptica de ese
estatuto y no desde la perspectiva del artefacto literario".

    "La progresiva politización del discurso de
Monsiváis es coherente con una idea de la cultura
cuyos fundamentos pasionales lo llevaron a
encararse como instigador democrático", escribió Domínguez.

    La investigadora y crítica literaria Linda
Egan, de la universidad estadounidense de
California, quien asiste en México a los homenaje
de Monsiváis, anunció que está preparando una
especie de diccionario sobre los aforismos del escritor.

    Para Egan, Monsiváis es el "cronista ubicuo
de México y ahora, más que nunca, del mundo ancho
y avecindado", por lo que es urgente catalogar sus frases.

    "No preguntes qué puede hacer tu patria por
ti, eso es egoísta; pregúntate por lo que queda
todavía en la patria que pueda ser tuyo", es una
de las tantas frases del escritor mexicano
publicadas en revistas, diarios y libros o escuchadas en alguna
entrevista.

    Otros ejemplos: "Para que ningún escándalo
perjudique tu carrera política, es necesario que
desde el principio evites las mentiras y te concentres en los
desmentidos".

    "Si les molesta tanto la corrupción, ¿por qué
no le ponen otro nombre? Muerto el término se acabó la indignación moral".

    "Está de moda criticar a la izquierda, estuvo
de moda criticar a la izquierda, estará de moda
criticar a la izquierda. ¿Qué no entiende la
izquierda que si no está de moda no necesita
ideólogos, sino asesores de imagen?".

    "Derechista: aquél que le da consejos a la
izquierda para que no desaparezca. Derechista: el
persuadido de que el pecado es la tapadera de la subversión".

    "La gran ventaja de las encuestas: nos ayudan
a prescindir definitivamente de los argumentos".

    "Hijo, ya te dije que no traigas condones a
la escuela, eso es desconfiar de tus
compañeritas". "Como no tengo hijos, tengo una
gran confianza en el México de mis nietos".

(FIN/IPS/dc/dm/cr ae ip/mx sl la/08)