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Quisiera ser millonario dio en el blanco

Se llevó ocho de diez Oscares
 

Por Mario Saavedra / Revista Siempre!

 

Si bien no siempre resulta ser la mejor película de habla inglesa la que se corona como tal en la entrega anual de los Oscares, las más de las veces promovida dicha decisión por factores políticos o económicos al margen de méritos estrictamente artísticos, los miembros de la Academia de Ciencias Cinematográficas de Hollywood sí dieron ahora en el blanco al considerar al atípico Quisiera ser millonario (Slumdog millionaire, Reino Unido 2008), de Danny Boyle, como el filme triunfador en la pasada 81 edición de este tan publicitado certamen cinematográfico, entre otras razones porque buena parte de él está hablado en hindi.
Sui generis filme
A partir y en derredor del popular concurso que se presenta o se ha presentado en más de cincuenta países, ¿Quién quiere ser millonario?, Boyle construye una historia que toca fondo con respecto a los contratados intereses e ilusiones que mueven a quienes por una parte contribuyen a alimentar los móviles de un sistema donde la riqueza se mantiene e incrementa sólo en unos cuentos, mientras a los más únicamente los sostiene la ilusión milagrosa de salir, por arte de magia, de la crisis o la miseria que los ancla a su sórdida realidad.
Y para que este retrato fuera lo más estridente posible no podía ubicarse más que en un país como la India, asolado por la sobrepoblación, por los más indignantes contrastes entre riqueza y miseria, por diferencias raciales e ideológicas tan ancestrales como irreconciliables, algunos de los males sobreexpuestos en las naciones tercermundistas. Producción netamente inglesa, lo cierto es que este sui generis filme del también director de Trainspotting, con un inteligente guión de Simon Beaufoy (autor a su vez de esa no menos ácida comedia inglesa The Full Monty) a partir de la novela hindú Preguntas y respuestas de Vikas Swarup, en cierto modo rinde de igual modo tributo a algunos ya clásicos modernos del llamado Bollywood (entre otros, Satya, Compañía y Viernes negro), porque en esa contrastante Bombay es la ciudad del mundo donde más películas se ruedan por año.
Provenientes de uno de los cinturones de miseria más vastos y por lo mismo ofensivos, como las favelas plasmadas en ese otro espejo de las sinrazones que es la espléndida Ciudad de Dios del brasileño Fernando Mirelles, los jóvenes personajes de Quisiera ser millonario emergen como centellas del terrenal infierno dantesco que emula el Mumbai hindú. Y estos entes desgraciados logran sacar la cabeza por puro instinto de sobrevivencia, como resultado de un aparente acto de redención que a manera de alegoría, de revestido canto de esperanza, sólo hace más evidente ese inframundo de la ignominia humana, de lo que únicamente nosotros y por nosotros mismos —como condición— somos capaces de hacer por obra o por omisión.
Casting exhaustivo
Ganadora de cuatro de los más importantes Globos de Oro que la prensa extranjera acreditada en Estados Unidos entrega año con año, y muy bien acogida en otros importantes festivales internacionales como el de Toronto, Quisiera ser millonario ganó en ocho de las diez distintas nominaciones que tenía en la 81 pasada entrega de los Oscares. Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión Adaptado, esta, en cierta manera, marginal cinta del inglés Danny Boyle —su financiamiento fue múltiple y salió con relativas pocas copias al circuito internacional— triunfó de igual modo en las categorías de Mejores Banda Sonora y Canción Original del muy talentoso y creativo músico hindú A. R. Rahman (“Jai ho” ganó, entre otras tres nominadas, a su hermana “O Saya”), Mejor Fotografía (Anthony Dob Mantle), Mejor Montaje (Chris Dickens) y Mejor Sonido (Iam Tapp, Richard Prike y Resul Pookutty).
De ritmo trepidante tanto en lo visual como en lo sonoro, y aunque en estas categorías de la interpretación se prefirió premiar la solvencia de actores occidentales de reconocimiento internacional como Kate Winslet, Sean Penn, Penélope Cruz y el desaparecido Heath Ledger (Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Actor de Reparto, respectivamente, por The Reader, Milk, Vicky Cristina Barcelona y El caballero de la noche), Quisiera ser millonario sorprende también por sus primeras y segundas partes, por un casting exhaustivo y a la medida de lo necesitado. Por encima de lo logrado por ejemplo por la española Penélope Cruz en una más bien desinflada Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen, en alguna de estas categorías los equivalentes hindúes habrían podido hacer un papel más que decoroso.
Uno de esos filmes que destilan compromiso y entusiasmo múltiples, Quisiera ser millonario llama la atención además por tratarse de un proyecto de afortunado sincretismo cultural, en otros muchos casos no siempre logrado porque el entrometido que viene de fuera no tiene la sensibilidad para acercarse y mirar con otros ojos diferentes a los suyos cuanto acontece fuera de su hemisferio. Es indudable que en esta ocasión Danny Boyle y sus acompañantes supieron hacer estrecho equipo con los muchos creativos, hacedores e intérpretes locales que no se sintieron desplazados, utilizados, sino, por el contrario, motivados a hacer una cinta mucho más hindú que inglesa.