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Un buen desayuno para adelgazar

Los expertos en nutrición lo aconsejan, la creencia popular (sabiduría empírica) ya lo ha confirmado con su máxima: “Desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo”, pero la mayoría de los responsables de confeccionar dietas para adelgazar siguen sin tomar en cuenta la necesidad de brindar un buen desayuno a quienes se ponen en régimen dietético para reducir su peso.

Por René Anaya / Revista Siempre!

La comprobación estadística de la creencia popular y de las sugerencias tanto de nutriólogos como de cronobiólogos, se dio a conocer en la conferencia anual de la Sociedad de Endocrinología de los Estados Unidos. Se trata de un estudio en que se demostró que las personas sometidas a una dieta en que ingieren la mitad del consumo diario de calorías en el desayuno, reducen más su peso que aquellas personas que consumen menos calorías en la primera comida del día.

A desayunar, para empezar

Los expertos en nutrición recomiendan que el desayuno sea balanceado y suficiente, inclusive se aconseja no enviar a los niños y adolescentes a la escuela en ayunas, pues se considera que su rendimiento escolar puede bajar debido a que llevarían muchas horas sin probar alimento (más de diez, en promedio). Este mismo argumento es válido para todos, pues el inicio de actividades en ayunas puede disminuir la eficiencia y precisión de las tareas que se realicen.
Pero hay más razones de peso, que han aportado los cronobiólogos (especialistas en los ciclos biológicos). Se conoce que la insulina (hormona que permite a la glucosa, principal fuente de energía del organismo, penetrar a las células) alcanza su máxima concentración por la mañana. Es decir, nuestro organismo está más preparado para asimilar la glucosa en horas de la mañana, aunque la mayoría realizamos la comida fuerte por la tarde.
Este ciclo de la insulina explica, en parte, que una dieta en que se consuma la mitad de las calorías diarias por la mañana sea más efectiva que aquellas en que se distribuya ese consumo por la tarde y noche, ya que la mayor concentración de insulina matutina permite una mejor aprovechamiento de los carbohidratos y proteínas.
Por su parte, la doctora Daniela Jakubowicz, del Hospital de Clínicas de Caracas, Venezuela, quien dirigió el estudio presentado en la Sociedad Endocrinológica de los Estados Unidos, ha planteado que “una dieta rica en carbohidratos y proteínas es efectiva a largo plazo porque aumenta la sensación de satisfacción y diminuye los antojos de carbohidratos”.
Probablemente, la conjunción de ambos factores (la mayor concentración de insulina matutina y un dieta rica en carbohidratos y proteínas) contribuyó a obtener buenos resultados en ese régimen dietético, que se corroboró en un estudio con 94 mujeres obesas y sedentarias.

La efectividad a largo plazo

La investigadora Jakubowicz, junto con científicos de la Universidad Virginia Commonwealth en Richmond, Estados Unidos, dividieron a esas mujeres en dos grupos, uno de 46 que siguió una dieta de desayuno ligero, de sólo 290 calorías y siete gramos de carbohidratos, con un consumo de 1 085 calorías al día. El otro grupo, conformado por 48 mujeres, siguió la dieta del desayuno pesado, con 610 calorías y 58 gramos de carbohidratos; en la comida consumía 395 calorías y en la cena 235, es decir mil 240 calorías diarias.
Al cabo de cuatro meses, los resultados parecían darle la razón a quienes promueven el desayuno ligero, pues ese grupo había reducido en promedio uno 12 kilogramos, en tanto que el del desayuno pesado tenía una disminución promedio de 10 kilogramos.
Sin embargo, a los ocho meses la situación cambió radicalmente: las del desayuno ligero, lejos de continuar disminuyendo su peso, lo incrementaron en ocho kilogramos; en contraste, el grupo del desayuno pesado redujo su peso otros siete y medio kilogramos.
Según los investigadores, las mujeres del desayuno pesado manifestaron que estaban menos hambrientas, especialmente antes de la comida, y con menos antojo por carbohidratos, en comparación con el grupo del desayuno ligero. Tal vez por esta razón funciona mejor el desayuno pesado, pues permite controlar el apetito y los antojos de dulces y harina, según ha planteado la doctora Jakubowicz, quien señaló: “Además, es más sana que una dieta extremadamente baja en carbohidratos, porque permite a la gente comer más fruta y por lo tanto obtener suficiente fibra y vitamina”.
Así que un buen desayuno podría ser la clave para lograr la reducción de peso. Lo que sí se conoce con seguridad es que el desayuno es el más importante alimento del día, pues repone las energías y se aprovecha mucho mejor, como lo aseguran nutriólogos y cronobiólogos.

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