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Un imperio construido en un bazar

 


       Por Daniel Luban


WASHINGTON,  (IPS)  .- El viraje político del

analista Andrew J. Bacevich ha sido uno de los

más potentes símbolos de transformación en los

debates de política exterior durante el gobierno

del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

 

   Un veterano de la Guerra de Vietnam

(1964-1975), este coronel retirado del ejército

estadounidense y profesor de la Universidad de

Boston se hizo conocido en los años 90 como

comentador de asuntos militares para baluartes

conservadores como el National Review y el Weekly Standard.

 

   Si bien Bacevich ya parecía menos enfático en

el concepto del "momento unipolar" de Estados

Unidos comparado con sus colegas, nada hacía

prever que sería un futuro pilar de oposición al status quo.

 

   Pero, como resultado de sus críticas a la

guerra de Iraq, conflicto que segó la vida de su

hijo, y a la clase dirigente en general, Bacevich

pasó a ocupar un papel único en los debates

contemporáneos sobre política exterior.

 

   En libros como "The New American Militarism"

(El nuevo militarismo estadounidense) y diversos

artículos para publicaciones que van desde la

izquierdista Nation hasta la derechista American

Conservative, el analista ha alertado sobre la

militarización de la política exterior

estadounidense y las ambiciones mesiánicas del ala más belicista del 

gobierno.

 

   El nuevo libro de Bacevich, "The Limits of

Power" ("Los límites del poder", editorial

Metropolitan, 2008), intenta ser un examen

histórico y teórico de los actuales problemas de

Washington, sugiriendo que los excesos en la

actual política exterior están mucho más

arraigados en el carácter nacional estadounidense

de lo que incluso muchos críticos quieren admitir.

 

   Su convencedora y profundamente pesimista

descripción debería ayudar a moderar cualquier

tendencia a echar toda la culpa al gobierno de

Bush, así como el entusiasmo de que un simple

cambio de gobierno puede resolver los problemas estructurales del país.

 

   Bacevich comienza con una breve

recapitulación histórica del crecimiento y de la

expansión estadounidense en el continente

americano. Se resiste a ver la actual política

como una traición a la mítica era de oro en la

historia de Estados Unidos, en la que los motivos

eran "benignos" y las aspiraciones "humildes". En

cambio, detalla los intereses que estuvieron

detrás del proceso por el cual este país expropió

las tierras de nativos y se convirtió en potencia mundial.

 

   Una parte clave del argumento de Bacevich es

que la correlación entre expansión, abundancia y

libertad ya no es operativa. Contra aquellos que

toman el pasado expansionista estadounidense como

una inspiración para sus actuales ambiciones -el

libro "Dangerous Nation" (Nación peligrosa), de

Robert Kagan, parece ser un objetivo implícito–,

Bacevich señala que la correlación se acabó con la guerra de Vietnam.

 

   Ahora, el expansionismo "despilfarra la

riqueza y el poder estadounidense, además de

poner en riesgo la libertad", sostiene.

 

   Esto se debe a la interrelación entre la

crisis socioeconómica, la política y la militar.

 

   Los problemas de la política exterior

estadounidense son una manifestación de los

problemas de la identidad nacional: una noción de

libertad definida como un consumo creciente y una

ilimitada satisfacción de los deseos. Este

"imperio del consumo" necesita y a la vez socava

una política exterior de estilo imperial.

 

   La necesita porque la insaciable ambición de

recursos requiere de un efectivo control de las

áreas que las producen. De ahí viene, por

ejemplo, la llamada Doctrina Carter, del

presidente Jimmy Carter (1976-1980), que

legitimaba el uso de la fuerza para acceder a los

recursos petroleros en Medio Oriente.

 

   La socava porque una población sólo

preocupada por el consumo se convierte en menos

dispuesta y menos capaz de defender esos nuevos

intereses de seguridad nacional. Como señala

Bacevich, "un gran bazar no es una plataforma

adecuada para erigir un vasto imperio".

 

   Por tanto, la crítica de Bacevich se extiende

al mismo significado del ideal estadounidense de

libertad en una sociedad consumista. Así, va

mucho más allá que la mayoría de los críticos de

la política exterior estadounidense, sean de izquierda o derecha.

 

   En "Los límites del poder", los argumentos

son presentados en forma concisa y dinámica,

hasta quizás demasiado. El libro es tan ambicioso

que hubiera sido interesante ver sus principales

puntos desarrollados en mayor profundidad.

 

   No obstante, los argumentos centrales de

Bacevich son demasiado importantes como para

pasarlos por alto, y su libro provee un necesario

cuestionamiento a lo que se ha convertido en un

consenso sobre política exterior ideológicamente

rígido e históricamente ignorante.

 

 

(FIN/IPS/traen-rp/dl/na ip cr ae/08)