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Una década sin Octavio Paz

MÉXICO, (IPS)  .-    "Escribimos para ser lo que somos o para ser aquello que no somos. En uno u
en otro caso, nos buscamos a nosotros mismos. Y si tenemos suerte de encontrarnos descubrimos que somos un desconocido". Este sábado se cumplen 10 años de la muerte del autor de esta rima, Octavio Paz, y México le rinde homenaje.

       Por Diego Cevallos

    Conciertos de cámara inspirados en poemas de Paz, publicación de uno de sus textos inéditos,
traducción de otro al hñähñu -la lengua hablada por los indígenas mexicanos otomíes– y varios encuentros de escritores, son parte de las celebraciones que arrancaron esta semana.

    Ganador en 1990 del Premio Nobel de Literatura, este literato murió el 19 de abril de 1998 cuanto tenía 84 años. Él y Carlos Fuentes, que en noviembre cumple 80, son considerados los más importantes escritores mexicanos.

    Paz es dueño de una vasta obra literaria, poética y filosófica, algunos de cuyos pasajes irritaron sobre todo a políticos de izquierda por las críticas que les hizo. También molestó a muchos su vanidad y arrogancia. Sin embargo, sobre esas facetas se impuso una amplia obra que lo ubicó en el santoral literario del país.

    "Soy hombre: duro poco, estoy presente en
todas partes para ver mejor, para mejor arder me
apago…", es uno de los poemas de Paz que estas
fechas salieron a flote a propósito del aniversario de su muerte.

    El crítico literario Bruno Galván se declaró
"algo decepcionado" por el calibre de los
homenajes. "Hubiese esperado mucho más, quizá
algo que trascienda los círculos intelectuales", dijo a IPS.

    "Paz es un patrimonio mexicano y en ese
sentido el programa diseñado se quedó corto", opinó Galván.

    Los homenajes comenzaron esta semana en el
céntrico Palacio de Bellas Artes de la capital
mexicana, donde se realizaron dos conciertos.
Este viernes, el estatal Fondo de Cultura
Económica presentará un libro con material inédito legado por Paz.

    En julio, esa misma institución pondrá a
circular una antología "popular, barata y de
amplia circulación" diseñada para personas poco
familiarizadas con el premio Nobel.

    Para el día 23, el estatal Centro Nacional de
las Artes convocó a un encuentro de escritores
con el fin de analizar la obra de Paz, y durante
el resto de este mes diversos medios radiofónicos
y la televisión difunden documentales sobre la vida del escritor.

    Además, en julio se presentará una obra
teatral escrita por Paz y en octubre un museo
capitalino exhibirá objetos, documentos, cartas y
material audiovisual que recrearán su juventud.

    Uno de los homenajes que quedó trunco fue la
propuesta de un grupo de personas de inscribir en
oro el nombre del premio Nobel mexicano en el
llamado Muro de Honor de la sala de plenarios de
la Cámara de Diputados, donde constan ya
inscritos los de más de una veintena de figuras y héroes de la historia
local.

    Diputados del izquierdista y opositor Partido
de la Revolución Democrática (PRD) se opusieron a la solicitud.

    "A don Octavio Paz no le hubiera gustado
estar en el Muro de Honor porque tenía ideas muy
liberales", aseguró el diputado de ese partido
Jaime Espejel, uno de los integrantes de la
comisión de Régimen, Reglamento y Prácticas
Parlamentarias de la Cámara, instancia encargada de tramitar el pedido.

    En vida, Paz declaró que el PRD era una
reminiscencia de la "vieja izquierda" y portador de ideas caducas.

    El escritor despertó intensas polémicas por
apoyar abiertamente el liberalismo económico y
colocar en más de una ocasión bajo el mismo
calificativo de dictadores al entonces presidente
de Cuba, Fidel Castro, y al ya fallecido general chileno, Augusto
Pinochet.

    Paz alcanzó notoriedad internacional en 1937,
cuando se integró a la Alianza de Intelectuales
Antifascistas. En aquellos años mostró simpatías
con la Revolución Rusa y con la izquierda en general.

    Pero con el paso de los años, se transformó
en crítico mordaz de las posiciones izquierdistas
e incluso se enemistó por ese motivo con varios
de sus amigos cercanos, entre ellos Fuentes y el poeta chileno Pablo
Neruda.

    La escritora Elena Poniatowska, no obstante
sus inclinaciones políticas de izquierda, señaló
que quien se mete con Paz "siempre sale
magullado, desgreñado, moreteado, acaba como jerga".

    Quien aún es el único premio Nobel de
Literatura de México murió tras sufrir durante varios meses un doloroso
cáncer.

    "Yo pienso en ríos de lodo nácar que sobre
inmensas páginas de polvo escriben su discurso
insensato", reza una parte del poema "El balcón (Ladera Este)" de Paz.

    "Cada poema es una lectura de la realidad;
esa lectura es una traducción; esa traducción es
una escritura: un volver a cifrar la realidad que
se descifra. El poema es el doble del universo:
una escritura secreta, un espacio cubierto de
jeroglíficos. Escribir un poema es descifrar el
universo sólo para cifrarlo de nuevo", señaló en
su pieza "Fourier y la analogía poética".

    El premio Nobel de Literatura nació el 31 de
marzo de 1914 entre los libros reunidos por su
familia, en la que hubo varios intelectuales y
luchadores sociales. Según él mismo declaró a uno
de sus múltiples biógrafos, desde los seis años fue un ávido lector.

    A los 14 años asistía a algunas clases de
filosofía en universidades locales y a los 17
empezó a distribuir su obra entre amigos.

    Cuando cumplió los 19 años publicó su primer
volumen de poesía titulado "Luna Silvestre",
considerado por los críticos una demostración
prematura de madurez como escritor, y organizó la
revista Barandal, que llegó a los siete números.

    De ahí en adelante, escribió sin pausa y
luego siguió la carrera diplomática. Entre 1946 y
1952 estuvo destinado a la embajada de México en
Francia, fue luego encargado de negocios en Japón
y más tarde llegó a India como embajador.

    Renunció al servicio diplomático en 1968, en
protesta por la matanza ese año de la Plaza de
Tlatelolco, en la capital mexicana, donde el
ejército emboscó y ametralló una concentración de estudiantes.

    Siempre polémico, Paz fue criticado por
pensadores de izquierda y elogiado por la
derecha, aunque su denuncia nunca fue
unidireccional. En efecto, recuerdan sus
biógrafos y críticos, Paz rechazaba esencialmente
el autoritarismo, sea cual fuere la ideología que
esos regímenes afirmaran defender.

(FIN/IPS/dc/dm/cr ae ip/mx sl la/08)