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Visión simplista de la inmigración

 

 

 

 

 

 

 

Menos tendenciosa que Tráfico, pero también mucho menos comprometida que Alto impacto, Persecución inminente (Crossing over, Estados Unidos, 2009) es otra película norteamericana más sobre indocumentados en Estados Unidos que ofrece una visión light y poco aporta en derredor de una problemática de tan variadas como complejas aristas.

Desde una perspectiva más bien casera y romántica, lo cierto es que su guionista y director Wayne Kramer, a partir de un cortometraje algo menos superficial de su propia autoría, se queda en un despliegue simplista y hasta predecible de un problema que no sólo debiera apuntar hacia causas externas que llevan a los inmigrantes del subdesarrollo tercermundista a buscar otras oportunidades de cara al American Way of Life, sino también en la propia conformación de un país cuyos progreso y naturaleza se sustentan en la pluriculturalidad, y que enfermiza y obcecadamente se resiste a reconocerse como una nación construida a partir precisamente de la inmigración.


Sin tocar las fibras más sensibles

 

Volviendo otra vez a Crash, perspicaz e incisivo largometraje de Paul Haggis que en su año causó ámpula y controversia entre los sectores más retrógrados de la Unión Americana, más allá de sus tres Oscares, entre ellos a Mejor Película y Mejor Guión Original, Persecución inminente aborda de igual modo los siempre indignantes temas de la homofobia, el racismo y la discriminación, sólo que lo hace de manera incidental y sin llegar a tocar las fibras más sensibles de una problemática cuyas causas apuntan sobre todo a un sistema que por muchas vías exacerba toda clase de diferencias y enconos por razones ideológicas, religiosas, culturales e incluso económicas.
 

Quizá otro punto de contacto con la citada Crash sea que aquí también coinciden en el mismo vórtice varias historias en conflicto, a la vista de un compasivo pero también "incorruptible" agente de aduana e inmigración de Los Angeles que Harrison Ford interpreta con corrección, en una ya habitual línea actoral anglosajona que se caracteriza más bien por la inexpresividad.
 

De cara a miles de personas que buscan un mejor futuro, en Persecución inminente son también cinco las anécdotas que desembocan en un mismo punto, a los ojos de un burócrata que quisiera influir positivamente en las rugosas vidas de tantos indocumentados "fuera de la ley", pero para quien primero está su responsabilidad para con un Estado que igualmente vira de parecer según las circunstancias porque, como anuncia el dicho, "todo depende del cristal con que se vean las cosas".
 

Estereotipos


Una joven madre soltera mexicana deportada sin su hijo, una adolescente estudiante musulmana autora de provocadores trabajos escolares, una actriz australiana que se prostituye con el fin de obtener su residencia, un músico judío que trabaja para formar una carrera y un joven coreano atrapado entre dos mundos, son los cinco cuadros que componen esta Persecución inminente que en el pecado de la omisión tiene su mayor penitencia. Y es que pareciera que el susodicho agente aduanal Brogan carga él solo sobre sus hombros con la lucha que hoy en día vive todo un país, pues su compasión y su sentido del deber entran en conflicto cuando se trata de la seguridad de una nación, la más poderosa del mundo, plagada de contradicciones.
 

Una tibia y hasta complaciente mirada al delicado tema de la inmigración ilegal en los Estados Unidos, Persecución inminente también adolece en el trazo esquemático de sus personajes, a partir de una visión simplista tanto de su naturaleza como de sus reacciones. Esta perspectiva maniquea nos recuerda aquella bastante barata filosofía esgrimida por esos seudo/intelectuales que aducen tener la última verdad en su poder y asegurar que las oportunidades sólo se presentan una vez en la vida, que cada quien es arquitecto de su propio destino, háganme el favor, como si una mente lúcida como la de Ortega y Gasset no nos hubiera recordado que "el hombre es él y sus circunstancias", siendo éstas la mayoría de las veces las que más pesan. ¡Y si no que les pregunten a tantos de estos inmigrantes olvidados de la mano de Dios!

 

Buen reparto, pero fracaso en taquilla

 

A pesar de su estupendo reparto, que incluye de igual modo a Ray Liotta y Ashley Judd, no deja de llamar la atención que esta Persecución inminente haya tenido sobre todo en Estados Unidos tan mala acogida de taquilla, seguramente porque, si bien no toca fondo sobre un tema tan sensible, sin embargo trae a colación una problemática que el país en cuestión se resiste a asumir de frente y sin prejuicios.

Se sabe además que en su confección y en su hechura hay un historial controvertido, pues un actor como Sean Penn, presente en el corto de origen y contemplado en su nómina estelar, exigió que su personaje fuera totalmente eliminado del largometraje, y seguramente por algo habrá sido. Entre bien intencionada e ingenua, lo cierto es que este apenas tercer filme del también músico Wayne Kramer (The Cooler y Running scared) se ha quedado apenas en el intento, cuando en su estructura nos recuerda a una película circular y de antología sobre el tema como Alto impacto, del 2004.