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EEUU criticado por boicot a conferencia sobre racismo

 

 

Por Haider Rizvi


NUEVA YORK,   (IPS)  – En medio de los llamados a una mayor 

participación con la comunidad internacional, grupos de derechos humanos 

de Estados Unidos acusaron al gobierno de Barack Obama de boicotear una 

conferencia contra el racismo prevista para abril.

 

"Es una vergüenza para la administración de Obama continuar con la 

práctica del gobierno de (George W.) Bush (2001-2009) de negarse a 

dialogar con otros", dijo Ramsey Clark, ex fiscal general y ganador del 

Premio de Derechos Humanos 2008, en una petición firmada por cientos de 

activistas.

 

  El texto insta al presidente Obama a comprometerse con una plen

a participación de la reunión, que se realizará entre el 20 y el 24 de 

abril en Ginebra, convocada para revisar los progresos de las decisiones 

tomadas en la conferencia internacional sobre el racismo llevada a cabo en 

la ciudad sudafricana de Durban en 2001.

 

  La delegación estadounidense decidió aislarse de la conferencia por 

temor a que su resolución final ataque específicamente a Israel, su aliado 

más estrecho en Medio Oriente. Por ejemplo, los aportes de algunos países 

asiáticos califican a las políticas israelíes hacia los palestinos de 

"nuevo tipo de apartheid, un crimen contra la humanidad" y "una forma de 

genocidio".

 

  Israel, Canadá, Australia y la Unión Europea podrían no asistir tampoco 

a la conferencia.

 

  El ministro de Multiculturalismo e Identidad de Canadá, Jason Kenney, 

dijo que el encuentro en 2001 se había "degenerado en expresiones 

divisivas y de abierta intolerancia y antisemitismo, que socavaban los 

principios de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y las propias 

metas de la conferencia".

 

  También señaló que la Conferencia de Revisión de Durban 2009 parecía 

emprender el mismo camino.

 

  Sin embargo, activistas de derechos humanos señalaron que un boicot no 

tenía sentido, ya que el borrador de la resolución fue enmendado para 

atender las preocupaciones de Estados Unidos e Israel sobre las 

comparaciones entre el racismo y el sionismo.

 

  Inicialmente, la administración de Obama había indicado su disposición 

a participar en la conferencia enviando delegados a la planificación de 

las sesiones, pero se retiró luego de que grupos judíos conservadores 

intensificaran su cabildeo por un boicot.

 

  "El documento negociado ha ido de mal en peor", sostuvo Robert Wood, 

portavoz del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos, en 

una reciente declaración. "Como consecuencia, Estados Unidos no va a 

participar de futuras negociaciones sobre ese texto ni de una conferencia 

basada en ese texto".

 

  Funcionarios estadounidense dijeron que les gustaría ver un texto 

"reducido", que no reafirme completamente la Declaración y el Programa de 

Acción de Durban. "No debe señalar a ningún país o conflicto, ni asumir el 

problemático concepto de ‘difamación o religiónÂ’", señaló Wood, sino 

mencionar a Israel ni al sionismo.

 

  La posición del gobierno de Obama ha sido elogiada por varios centros 

de estudios conservadores y organizaciones políticas pro-israelíes y de 

medios, incluyendo la Heritage Foundation.

 

  "Esperamos que esto sirva como una lección de que las acusaciones a la 

pasada administración de falta de compromiso en las negociaciones 

multilaterales estaban por lo general desviadas", señalaron Brett Schaefer 

y Steven Groves en un artículo publicado en el sitio web de la fundación.

 

  "El multilateralismo es sólo un medio para un fin, y la participación 

en las negociaciones multilaterales no es garantía de resultados 

beneficiosos", añadieron.

 

  A veces la participación estadounidense "sólo le da credibilidad a un 

proceso que no la merece. Ésta es una lección que se aplica en el caso de 

Durban II, pero que también debería llevar a la administración de Obama a 

reconsiderar su decisión de participar como un observador en el Consejo de 

Derechos Humanos de la ONU, que supervisa la debacle de Durban II", 

indicaron.

 

  Sin embargo, Clark y otros activistas de derechos humanos creen que el 

racismo debe ser visto como un sistema institucionalizado de opresión y de 

explotación que es reforzado por una compleja y dominante estructura de 

creencias, políticas y leyes, que son también prevalentes en Estados 

Unidos e Israel.

 

  "Dado que Washington "ha consistentemente subrayado los derechos 

humanos cuando formula la política exterior y ha criticado a otras 

naciones por su comportamiento, la falta de disposición del gobierno de 

Bush a tratar problemas similares o idénticos en sus propias fronteras es 

algo descaradamente hipócrita", dijo Ajamu Baraka, director ejecutivo de 

la Red de Derechos Humanos de Estados Unidos, que reúne a cientos de 

organizaciones.

 

  El año pasado, el grupo de Baraka envió al Comité de la ONU para la 

Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) un informe de 600 páginas 

citando cientos de casos de individuos que pertenecen a minorías raciales 

y que sufrieron acoso y discriminación a manos de autoridades y 

empleadores en todo el país.

 

  Investigadores de la ONU realizaron una investigación, concluyeron que 

las acusaciones eran válidas y le pidieron al gobierno estadounidense que 

tomara medidas apropiadas.

 

  Baraka dijo esperar que Obama tome "pasos inmediatos y significativos" 

para reparar "este daño, y que mejore el panorama interno de derechos 

humanos". Pero, al hacer esto, también debe unirse a los esfuerzos 

internacionales para erradicar todas las formas institucionalizadas de 

racismo.

 

  "Debería comprometer a Estados Unidos a un papel activo en el proceso 

de revisión de Durban", señaló.

 

  La administración de Obama dejó abierta la posibilidad de tomar parte 

en la conferencia de Ginebra, pero sólo si consideraba aceptable el 

borrador de la resolución.

 

  "Observaremos los acontecimientos en Ginebra y en las capitales para 

ver qué emerge", dijo Wood. "Estaríamos preparados a participar si un 

documento atiende nuestro criterio", añadió.

 

  Una de las principales objeciones al texto es que se refiere a las 

"políticas racistas" de Israel en los territorios palestinos ocupados.

 

  En los preparativos de la conferencia, la mayoría de los países de 

América Latina, Asia y África no expresaron desacuerdos con el documento.

 

 

(FIN/IPS/traen-rp/hr/ks/wd na hd ip sp fe/09)