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Estados Unidos no los dejará a su suerte

 

 


Por Carlos Guevara Meza / Revista Siempre!

 

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, visitó rápidamente dos países de Medio Oriente con la finalidad de tranquilizar a sus aliados ante el cambio de política del presidente Barak Obama en la zona. Clinton visitó sorpresivamente Irak, donde debió serenar los ánimos de diversos grupos pro estadounidenses ante el anunciado retiro de las tropas para el mes de junio, y en el contexto del aumento en los ataques de la resistencia iraquí. La Secretaria les informó que Estados Unidos no dejaría a Irak a su suerte, aunque no anunció cambios en el calendario de la retirada norteamericana. Analistas políticos coinciden en que tal vez esto sea lo adecuado. Sin embargo, el aumento de la violencia en Afganistán y Pakistán, a donde se busca trasladar las tropas, hace difícil para el gobierno de Obama tomar esta decisión. Clinton también visitó Líbano, con el fin de dejar claro que la nueva táctica del presidente de negociar con Siria, no implica permitir que este país profundice su influencia ahí, en el contexto de la cercanía de las nuevas elecciones que muchos piensan servirá de termómetro para medir la influencia que Siria y Hezbollah tienen. Clinton señaló que las elecciones no deben realizarse bajo presiones extranjeras, en clara referencia a Siria, y dejó clara su posición al no reunirse con ninguno de los candidatos, excepto uno: Saad Hariri, hijo del asesinado primer ministro. Como nota histórica, hay que recordar que fue Estados Unidos, en 1975, quien autorizó a Siria ejercer tutela sobre Líbano, lo que hizo hasta su retirada formal treinta años después.
Por otro lado, la Unión Europea, que en 2010 estará bajo la presidencia de España, se disgusta cada vez más con el gobierno derechista de Israel, que no tiene problema alguno en desairarla. Los esfuerzos realizados hasta el momento por ese organismo para promover la paz en la zona, se han enfrentado no sólo al muro de ladrillos de los hechos consumados de la política israelí, sino que ahora incluso deben aguantar las declaraciones del primer ministro Netanyahu y su encargado de Exteriores, Avigdor Liebarmam, que rayan en la grosería. La cumbre propuesta por la República Checa, actualmente en la presidencia de la Unión, para fomentar el proceso de paz, sencillamente no se realizará, y menos después del fiasco de la Cumbre contra el racismo, boicoteada por Estados Unidos e Israel entre otros, y que terminó con los delegados europeos saliendo de la sala de conferencias ante las incómodas declaraciones del presidente iraní en contra de Israel (a quien acusó de represivo y racista), pronunciadas nada menos que el mismo día en que se conmemora el Holocausto. El gobierno israelí sabe que los procedimientos de la Unión Europea demandan unanimidad para el establecimiento de sanciones, que será muy difícil de lograr y en ello está basando su política. Pero la negativa israelí a aceptar la creación de un Estado Palestino independiente tendrá que pasar factura tarde o temprano, pues el apoyo económico que Europa da a Palestina sólo tiene sentido en el contexto de un futuro de paz, de lo contrario se convierte en el financiamiento de la ocupación israelí.