MyCityLinked

Browse By

MyCityLinked

La tortuga y la liebre

 

 

Editorial EL UNIVERSAL 

 

 

 

Correctos y protocolarios, los presidentes Felipe Calderón y Barack Obama coincidieron en destacar la importancia de la relación entre México y Estados Unidos, basados en la contundente frase de John F. Kennedy: “Que el hombre no separe lo que la naturaleza ha unido”.

Entre líneas, las diferencias estuvieron en los puntos, comas y acentos que dio cada uno a sus tiempos y prioridades.

Para Calderón era una reunión vestida de un urgente reclamo en la definición de diplomacia, seguridad y comercio bilaterales. Para Estados Unidos fue un paso importante en materia multilateral, pero no el decisivo en su relación con México.

Acordaron, sí, trabajar juntos en seguridad fronteriza, lucha contra el narcotráfico y control de armas, pero sin que haya que esperar grandes avances del lado estadounidense en lo inmediato y sin compromisos concretos en materia de consumo.

Calderón pidió que el de la seguridad no sea el único y más importante punto del que dependa toda la relación entre ambas naciones, lo que bajó las expectativas mexicanas sobre la prisa para construir acuerdos de corto plazo. México lanzó sobre la mesa 200 proyectos de infraestructura para generar empleos. El presidente invitado no abordó temas como las disputas comerciales que estrangulan el intercambio.

Fueron formas distintas de concebir el tiempo. El esfuerzo de la tortuga por alcanzar a la liebre.

Lo cual no necesariamente significa que Obama sólo le esté dando palmaditas en la espalda a Calderón, pues en lo general hay un cambio de mirada estadounidense hacia México y en general hacia el mundo, más horizontal, menos imperial. Con una mesura que no pretende levantar expectativas imposibles de cumplir mañana.

Hay que pasar ahora a los hechos, al día a día de la relación, donde es posible hacer más corta la distancia que separa los tiempos y las prioridades actuales.