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Ladrillos de la Gran Muralla en Wall Street

 


        Por Antoaneta Bezlova


BEIJING,  (IPS)  .- Expertos en economía le

proponen a China aprovechar la oportunidad que

brinda el caos en Wall Street para adquirir

acciones de instituciones financieras de Estados

Unidos, con el fin de aumentar su influencia mundial.

 

   Desde México a Sudáfrica, inversores y

estrategas financieros instan a Beijing a salir a

escena y contribuir con la instauración de nuevas

reglas para que rijan el mercado financiero cuando termine la crisis.

 

   "China no puede darse el lujo de dejar pasar

la oportunidad", dijo Chen Jie, profesor de

economía de la Universidad Shanghai Fudan.

 

   "Hemos tratado ansiosamente de encontrar

oportunidades para nuestros capitales

financieros, pero antes de la crisis existía una

miríada de barreras visibles e invisibles para

las inversiones chinas en el extranjero,

especialmente en Estados Unidos", explicó.

 

   China debería asumir un papel de liderazgo en

los esfuerzos de rescate de la economía mundial

ante la crisis financiera estadounidense, dijo la

semana pasada el empresario mexicano de las

telecomunicaciones Carlos Slim, una de las personas más ricas del mundo.

 

   "China es ahora el país más importante para

ayudar responsablemente en la solución de esta

crisis", dijo. "En el pasado, los países

industrializados tenían reservas y financiaban a

los países en desarrollo. Hoy, los países

industriales, especialmente Estados Unidos, se

financian con recursos del mundo en desarrollo."

 

   Pero hasta ahora, la respuesta de Bejing,

tanto en lo nacional como en lo internacional, ha

sido omisa. Aunque fortificados con grandes

reservas y abundante liquidez, los bancos chinos

y los funcionarios a cargo de las inversiones del

gobierno prefieren mantenerse quietos antes de

salir a comprar firmas tambaleantes por los pasillos de Wall Street.

 

   Políticos chinos manifestaron su apoyo al

plan de rescate de bancos efectuado por Estados

Unidos, pero le pidió poca cosa más que detener

la propagación de la crisis financiera, es decir,

que mantenga su casa en orden.

 

   Mantener el "crecimiento rápido y constante"

es la "mayor contribución" de China a la

resolución de la debacle, dijo esta semana el primer ministro Wen Jiabao.

 

   Funcionarios del sector bancario chino

desacreditaron versiones según las cuales el país

planea comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos

hasta por 200.000 millones de dólares para ayudar

a Washington a emerger de la profunda crisis.

 

   En una declaración publicada en el sitio web

del Banco Central, su gobernador, Zhou Xiaochuan,

dijo que, en el presente, las prioridades de la

institución son mantener el yuan, la divisa

nacional, estable y alentar la creación de empleos.

 

   La posición conservadora de Beijing se debe,

en parte, al hecho de que la crisis mundial del

crédito golpeó las inversiones chinas en

instituciones financieras estadounidenses como

Morgan Stanley y Blackstone Group.

 

   Además, el gobierno recibió críticas, a

través de foros de Internet y en la prensa

nacional, por la posesión de acciones de firmas

financieras de Estados Unidos cuyo valor se precipitó.

 

   "Nadie puede ver la luz al final del túnel de

la crisis estadounidense y, dados los

antecedentes, sería prudente para China observar

más y actuar menos", sostuvo el diario Investors Daily.

 

   Varios medios de prensa pronosticaron la

decadencia de Estados Unidos en la arena mundial.

La caída de Wall Street es, según algunos, un

castigo para la "arrogancia y codicia" de los

operadores del sistema financiero de ese país.

 

   "La crisis que se precipitó sobre los

ciudadanos comunes responde a la codicia de los

banqueros de Wall Street", dijo Wang Songqi,

analista financiero de la Academia China de

Ciencias Sociales, al diario China Business Journal.

 

   "Estados Unidos ya no es el salvador

omnipotente y el protector mundial de sus valores

nacionales", dijo la publicación Economic

Observer en su editorial. "La debacle de Wall

Street indica que los cimientos de ese imperio

financiero se han roto. Nadie sabe si podrán ser reparados."

 

   Pocos funcionarios chinos comparten en voz

alta las críticas de gobernantes de Europa

occidental al modelo anglosajón de capitalismo,

al que responsabilizan de la crisis financiera mundial.

 

   Aunque le pesa la caída de sus inversiones en

Wall Street, Beijing tiene tareas más apremiantes

que culpar a alguien por la situación. Muchos

funcionarios corren una carrera contrarreloj para

impedir que el crecimiento económico del país se enlentezca demasiado 

rápido.

 

   La legitimidad del gobernante Partido

Comunista descansa sobre el robusto crecimiento y

sobre la propagación de la prosperidad a la mayor parte de la población.

 

   En los últimos 30 años de reformas, los

chinos se han vuelto más ricos, pero no más

libres, y los líderes políticos cifran sus

esperanzas hacia el futuro en el mantenimiento de la curva ascendente.

 

   Ochenta y seis por ciento de los chinos

entrevistados para el estadounidense Proyecto Pew

sobre Actitudes Mundiales este año se

manifestaron satisfechos con la dirección que ha

tomado el gobierno del país, una proporción que

duplica la registrada en una encuesta similar en 2002.

 

   En contraste, solo 23 por ciento de los

estadounidenses encuestados contestaron igual respecto de su país.

 

   De todos modos, el crecimiento de China está

muy interrelacionado con la economía mundial,

pues se nutre, fundamentalmente, de las

inversiones extranjeras y las exportaciones.

 

   Cualquier contratiempo en la economía china

reduciría las posibilidades del Partido Comunista

de mantenerse en el poder. Y ya hay muestras de

enlentecimiento: el crecimiento económico cayó de

11,9 por ciento en 2007 a 10,1 por ciento entre

septiembre del año pasado y el mes anterior.

 

   Para contrarrestar esta situación, Beijing

aflojó la severa política monetaria establecida

el año pasado para evitar el sobrecalentamiento de la economía y la 

inflación.

 

   Las autoridades aliviaron las restricciones

al crédito bancario y aprobaron exenciones de

impuestos a los exportadores textiles, muy

golpeados por la caída de la demanda y el encarecimiento de los insumois.

 

   Analistas pronostican, para el próximo

plenario del Comité Central del Partido

Comunista, nuevas medidas de alivio fiscal y

monetarias para impedir que la crisis mundial

enlentezca dramáticamente el crecimiento económico chino.

 

 (FIN/IPS/traen-mj/ab/rdr/ap wd ip if/08)