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Latinos, inquietos por retraso en tema migratorio


J. Jaime Hernández / Corresponsal El Universal 



WASHINGTON.— La decisión del presidente estadounidense Barack Obama de posponer hasta el año 2010 el debate de una reforma migratoria ha sido recibida entre muestras de decepción, impaciencia y desilusión entre un nutrido grupo de organizaciones defensoras de inmigrantes que ya han anunciado la calendarización de movilizaciones cívicas a partir de septiembre y octubre, a fin de conseguir que el Congreso y la Casa Blanca no prolonguen más allá de ese año la solución al problema de 12 millones de indocumentados.
 

Además, en un intento por mitigar el impacto de una política de seguridad que sigue separando familias y criminalizando a inmigrantes que viven bajo un continuo ambiente de persecución, distintas organizaciones ya han solicitado a la administración “una moratoria inmediata de las redadas, las deportaciones, las sanciones a patrones, una suspensión del sistema de verificación de empleo y de la detención prolongada por ofensas” migratorias.
 

“No nos vamos a quedar de brazos cruzados y vamos a emprender una intensa movilización cívica para conseguir que el presidente cumpla con su promesa”, aseguró Juan José Gutiérrez, de Movimiento Latino USA, un grupo que participa en el intenso debate de la comunidad migrante para evitar que la derecha conservadora vuelva a frustrar los planes de una reforma migratoria justa y comprensiva en EU.

“Esta es la tercera ocasión en que el presidente empeña su palabra ante los latinos y la comunidad inmigrante”, aseguró Gutiérrez al recordar que, desde el inicio de su campaña, Obama se comprometió a presentar una iniciativa en los primeros 100 días de su mandato y, posteriormente, aseguró que la reforma migratoria sería una realidad en el primer año de su gobierno.
 

“Hoy nos dice que será hasta 2010 y su credibilidad se está tambaleando. Por eso esperamos que la tercera sea la vencida y nosotros vamos a tener que inyectar presión”, sentenció Gutiérrez.

El largo paréntesis que Obama planteó durante su viaje a la ciudad de Guadalajara, para poder introducir y debatir la iniciativa de reforma migratoria en el primer trimestre de 2010, ha causado el malestar y la preocupación de organizaciones de base, que han demandado medidas que permitan paliar la crisis que afecta a millones de indocumentados ante el vacío legal de un sistema migratorio que está roto y que divide profundamente a la nación.
 

“Si el presidente no nos puede dar reforma este año, le pedimos entonces con carácter urgente un alivio en la forma de parar la aplicación de sanciones a patrones, redadas, deportaciones, el sistema de verificación de empleo y la detención prolongada por ofensas relacionada con inmigración”, aseguró una coalición de organizaciones que incluyen a la Hermandad Latinoamericana, al Consejo Obrero de American Apparel y a la Coalición de Inmigración del Sur de California, entre otras.
 

“Nos preocupa que la crisis humanitaria que afecta a millones se convierta en un callejón sin salida mientras prosiguen los esfuerzos de la derecha conservadora para frustrar una reforma migratoria”, aseguró Gloria Saucedo, de la organización Hermandad Mexicana.
 

“Le queremos creer al presidente, pero nos preocupa el cariz que ya está adquiriendo el debate por la reforma sanitaria donde representantes de la extrema derecha ya han comenzado a insinuar que el presidente Obama se propone dar servicio médico a millones de indocumentados”, añadió Saucedo.

“Si el presidente no consigue que se apruebe la reforma antes de junio de 2010, mucho me temo que no tendremos reforma sino hasta el fin de su mandato”, sentenció.