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Migrantes, el amargo retorno a México

 

 

No ha mejorado México, pero empeoró Estados Unidos. El desempleo derivado de la grave crisis del "país de las oportunidades", sumado al recrudecimiento de las leyes contra la inmigración y a los ataques raciales, están revirtiendo el éxodo económico de los trabajadores mexicanos. Cientos de ellos están regresando, conscientes de que aquí enfrentarán de nuevo las difíciles condiciones de vida de las que huyeron.

 

J. Jesús Esquivel / Revista Proceso

 

WASHINGTON.- "Nos vamos para México… Mejor que me chinguen allá en mi tierra a que me chinguen aquí, donde ya no nos quieren", dice Justino Olivares Reyes, un albañil indocumentado que decidió regresar a su natal san Luis Potosí después de vivir 13 años en Estados Unidos, agobiado por el acoso de los agentes de migración, el racismo y, ahora, por el desempleo que implica la crisis económica en este país.

 

"Ya tengo un mes sin trabajo. Hago una cosita por aquí y otra por allá para sacar lo de la comida del día, pero ya no hay chamba. Mi mujer trabajaba de niñera, pero dejó de ir al trabajo desde que se aprobó la ley contra los indocumentados. Está cabrón andarse escondiendo de la migra y ahora de la policía", se queja.

 

Justino y su esposa, Elia Martínez, llevan seis años viviendo en Manassas, un suburbio de la capital estadunidense, donde la policía tiene la consigna de detener a cualquier persona "con aspecto extranjero" para investigar si tiene residencia legal, ya que en marzo pasado se aprobó en Manassas una ley que pena la inmigración indocumentada.

 

A la misma situación se enfrentan decenas de miles de paisanos en Estados Unidos, de acuerdo con un amplio reportaje publicado en la edición 1665 de la revista Proceso. 

 

Pero Elia y Justino tienen otro problema: su casa les fue embargada porque desde hace seis meses no pagan la hipoteca. El motivo es la  falta de ingresos, pero aun con empleo no podrían pagar los 6 mil 500 dólares mensuales de esa cuota:

 

"Se dispararon los intereses. Hace dos años, cuando compramos la casa, comenzamos a pagar 3 mil dólares al mes, pero con la crisis subieron los intereses y ya no nos alcanza, menos ahora que no tenemos trabajo", explica Elia, llorando porque con la casa van a perder los 30 mil dólares que invirtieron en el enganche, es decir, sus ahorros de 13 años de trabajo.