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Nadie sabe cuándo habrá luz verde para envío de Guardia Nacional a frontera

 

María Peña

Washington,  (EFE).– Los gobiernos estatales de la frontera y la Patrulla Fronteriza aguardan la decisión de la Casa Blanca -que no parece tener prisa- sobre el eventual envío de la Guardia Nacional para reforzar las tareas de vigilancia en la zona.

Desde hace varias semanas, los departamentos de Defensa y de Seguridad Nacional (DHS) evalúan todas las opciones sobre la mesa, aunque tienen muy en cuenta la petición que realizaran los gobiernos de estados fronterizos para reforzar la vigilancia en la zona.

"La revisión que iniciamos hace varias semanas continúa en pie. Los departamentos de Defensa y Seguridad Nacional continúan evaluando todas las opciones", dijo hoy a Efe una fuente del DHS, que pidió el anonimato porque no está autorizado para hablar del asunto.

"Lo que se pretende es estudiar todas las opciones para incrementar el apoyo de EEUU a los esfuerzos del presidente (mexicano) Felipe Calderón para combatir a los carteles de la droga mexicanos, y el flujo ilegal de drogas, armas y dinero en efectivo en la frontera suroeste", explicó la fuente.

Precisó, no obstante, que esas opciones incluyen el despliegue de miembros de la Guardia Nacional aunque "los departamentos no han hecho una recomendación final sobre esta opción".

Una vez que ambas agencias den esa recomendación, la decisión estará únicamente en manos del presidente Barack Obama.

La semana pasada, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, indicó que la Casa Blanca no está ni cerca de finalizar su evaluación, aunque "se ha completado la mayor parte".

En declaraciones recientes al diario "The Houston Chronicle", el nuevo "zar" de la frontera, Alan Bersin, dijo que si finalmente hay un despliegue militar, sería para "respaldar" a las autoridades policiales en la zona.

Tampoco Bersin quiso poner fecha en el calendario, aunque dijo que tanto Napolitano como la Casa Blanca tendrán muy en cuenta la solicitud de los gobiernos de California, Arizona, Texas y Nuevo México.

A esos gobiernos estatales, que afrontan grandes presiones presupuestarias, les interesa que la Casa Blanca dé luz verde a la Guardia Nacional, para que sea el Gobierno federal el que asuma una mayor parte de la vigilancia fronteriza.

Al igual que en mayo de 2006, cuando el entonces presidente George W. Bush autorizó el envío de hasta 6.000 miembros de la Guardia Nacional a la frontera con México por dos años, las labores de los soldados estarían limitadas a ayudar a la Patrulla Fronteriza en las tareas de vigilancia.

Esas tareas incluyen la inspección de vehículos en puntos fronterizos, para evitar el trasiego de armas o dinero desde EEUU a México, que alimentan la narcoviolencia y ha sido una queja perenne de las autoridades mexicanas.

Bajo el mandato Bush y para aplacar a grupos pro-inmigrantes, las autoridades siempre insistieron en la Guardia Nacional cumpliría tareas de logística y apoyo a los agentes fronterizos, sin autoridad para arrestar a inmigrantes indocumentados.

A principios de marzo pasado, Obama dijo que no estaba interesado en la "militarización" de la frontera, pero desde entonces no ha vuelto a pronunciarse en público sobre el tema.

El asunto es de alta sensibilidad en México, donde las autoridades consideran que tanto la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y la del Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) son la herramienta más eficaz para desmantelar a las bandas del crimen organizado en la zona.

En todo caso, el plan de contingencia que viene estudiando el Gobierno de Obama ya está presupuestado dentro de un proyecto de ley de gastos suplementarios para la guerra en Irak, que incluye hasta 350 millones para "operaciones antinarcóticos y otras actividades" en la frontera sur.

Ese monto, que otorgaría a Obama mayor flexibilidad para responder a la narcoviolencia en la frontera sur, estará disponible hasta finales del año fiscal 2010.

La cifra es independiente del destinado a la Iniciativa Mérida, un plan de seguridad regional dotado de 1.400 millones de dólares para ayudar a México y Centroamérica a combatir el narcotráfico en los próximos tres años. EFE

mp/pgp/ma