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Obama cambió el mapa

 


Análisis de Ali Gharib


WASHINGTON,  (IPS)  – En vísperas de las elecciones en Estados 

Unidos, muchos cuestionaban la estrategia del Partido Demócrata. Invertir 

dinero fuera de los estados tradicionalmente disputados y apostar a los 

nuevos votantes eran ideas de inseguro resultado, tanto como el propio 

candidato.

 

Pero cuando se acercaba la noche el martes en la costa este comenzó a 

quedar claro que Barack Obama sería vindicado.

 

  El triunfo del demócrata en las urnas se caracterizó por un drástico 

cambio en los patrones demográficos de voto.

 

  Por falta de un mejor término, el viejo cliché político se aplica 

perfectamente a este elección: Obama cambió el mapa electoral.

 

  Su campaña agresiva –su celebrado "juego en el terreno" promoviendo 

atraer nuevos votantes y volcando un al parecer ilimitado presupuesto en 

publicidad para difundir su mensaje—permitió el cambio demográfico. La 

antigua coalición demócrata permaneció sólida, pero se expandió a 

segmentos que la fortalecieron aun más.

 

  "Los tres grupos principales en la nueva mayoría demócrata son 

profesionales (trabajadores con títulos universitarios que producen ideas 

y servicios), minorías (incluyendo los afroestadounidenses, los de origen 

hispano, "latinos", y los de origen asiático) y mujeres (particularmente 

trabajadoras, solteras y con títulos universitarios)", escribió John Judis 

en la edición del miércoles del diario The New Republic.

 

  "Esos grupos, que además comparten en sus miembros, son también los 

componentes clave de la nueva economía post-industrial", escribió. El 

mundo post-industrial "ha traído un nuevo panorama político mundial".

 

  Los centros de economía post-industrial le permitieron a Obama, según 

Judis, expandir su mapa electoral demócrata a lugares como Virginia 

(noreste), en Carolina del Norte (este), Colorado (centro) y ganar terreno 

en tradicionales campos de batalla como el sur del importante estado de 

Florida (sudeste).

 

  Sobre todo en Florida y Colorado, los demócratas hicieron un especial 

énfasis en alcanzar a los latinos, cuya proporción entre la población y 

los votantes aumenta.

 

  Obama se llevó el apoyo de los votantes latinos por un margen de dos a 

uno respecto de su rival, John McCain, del Partido Republicano, según el 

Centro Hispano Pew.

 

  Aunque se los consideraba en su mayoría efectivamente seducidos por el 

presidente George W. Bush, los latinos se volcaron el martes en su mayoría 

por Obama, convirtiéndolo especialmente competitivo en Florida, el 

sudoeste y en el oeste montañoso.

 

  La plataforma republicana contra la inmigración ha alienado a la 

población latina, señaló el grupo por la reforma de las leyes migratorias 

AmericaÂ’s Voice.

 

  "La hostilidad republicana contra los latinos en general y contra los 

inmigrantes en particular está llevando rápidamente este grupo de nuevos 

votantes a manos de los demócratas", indicó el director ejecutivo de esa 

organización, Frank Sharry.

 

  "Si los republicanos esperan emerger de la jungla política, tendrán que 

distanciarse de los extremistas contra la inmigración que han secuestrado 

la mayor parte del partido", añadió.

 

  McCain, a pesar de haber sido una voz moderada por la reforma 

migratoria, dejó contentos a los de línea más dura al no referirse más al 

tema.

 

  En Nuevo México (sur), los latinos representaron 41 por ciento del 

electorado y se inclinaron por Obama por un margen de casi 40 puntos 

porcentuales.

 

  En Colorado, los latinos más que duplicaron su porcentaje del 

electorado al llegar a 17 por ciento. Obama ganó casi tres cuartas partes 

de ese sector, y triunfó en el estado con 53 por ciento de los sufragios.

 

  En Nevada, los latinos apoyaban a Obama por un margen de casi cuatro a 

uno.

 

   Los latinos, un grupo mayoritariamente católico, estuvieron entre los 

varios grupos de votantes religiosos que parecieron respaldar el llamado a 

la fe hecho por Obama, sector que por lo general es seguidor de los 

republicanos.

 

  El más modesto de los triunfos demócratas se produjo entre los 

evangélicos, donde algunos auguraban un mejor resultado. De todas formas, 

el respaldo a los demócratas creció cinco puntos porcentuales en este 

sector respecto de las elecciones de 2004. El anterior candidato 

demócrata, John Kerry, obtuvo apenas 26 por ciento de los votos 

evangélicos.

 

  Obama también sólo creció cinco y siete puntos porcentuales entre 

votantes protestantes y católicos en general, según el Centro Pew de 

Investigación. Ese avance fue suficiente para darle al candidato demócrata 

el mayor apoyo entre los dos grupos.

 

  Otro sector competitivo era el de los judíos, que fueron especial 

objeto de una campaña republicana para distorsionar la posición de Obama 

sobre Israel y señalar que era un candidato musulmán, debido a sus 

orígenes.

 

  No obstante, Obama ganó terreno entre los votantes judíos comparado con 

Kerry, al cosechar 78 por ciento de los sufragios hechos por ese sector.

 

  Los jóvenes votantes llegaron en grandes números para respaldar a 

Obama, quien también en este sector obtuvo más votos que Kerry. Pero, 

entre los adultos mayores de 65, McCain ganó por un margen de cinco puntos 

porcentuales.

 

 

(FIN/IPS/traen-rp/ag/ks/na ip sp/08)