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Obama elimina vestigios de la era Bush


Por J. JESúS ESQUIVEL / Revista Proceso

WASHINGTON,  (apro).– En su segundo día de mandato, Barack Obama emitió sus primeras órdenes ejecutivas destinadas a eliminar vestigios de la era presidencial de George W. Bush y acotando que la línea de su gobierno será la transparencia y el imperio de la ley.

"Estamos dando un gran paso para cumplir con esa promesa de campaña", declaró Obama en la Casa Blanca durante la ceremonia para juramentar a los funcionarios más cercanos de su gobierno que trabajarán con él en la mansión presidencial.

En menos de 24 horas como presidente, Obama promulgó tres órdenes ejecutivas: una para la suspensión inmediata, y por un periodo de 120 días, de los juicios militares pendientes de extranjeros detenidos en la base militar de Guantánamo en Cuba por ser presuntos terroristas.

La Casa Blanca, además, adelantó que este jueves Obama firmará otras tres órdenes ejecutivas, entre las cuales destaca el mandato para cerrar la base militar de Guantánamo, dando un plazo de doce meses como máximo para culminar la misión.

La segunda establece la total y absoluta transparencia, rendición de cuentas y observancia de la ley por parte de las agencias y departamentos del gobierno federal, medida con la que se pone fin a las prácticas del secretismo y de violaciones constitucionales que utilizó de manera desproporcionada el gobierno de Bush.

La tercera disposición ordena congelar los salarios de los asesores presidenciales de más alto rango, debido a la recesión económica del país y para imponer limitaciones a las prácticas del cabildeo de empresas privadas para evitar escenarios de corrupción y abuso de poder.

"Déjenme decirlo de la manera más simple posible: la transparencia y el imperio de la ley serán los cimientos de esta presidencia", subrayó Obama en la Casa Blanca.

Las primeras decisiones y acciones ejecutivas del presidente Obama demostraron su firme compromiso de cumplir las promesas de campaña que le hizo al electorado estadunidense que lo llevó a la victoria del 4 de noviembre de 2008 y eventualmente a la Casa Blanca.

"Estos pasos están definidos para el establecimiento de reglas sólidas que cumplirán todos los trabajen en este gobierno y para ayudar a restablecer la fe en el gobierno", enfatizó Obama para luego agregar que sin la confianza de los estadunidenses en el gobierno federal, "no podremos cumplir con los cambios que nos encomiaron hacer, desde la reconstrucción de la economía, el garantizar que todos los que buscan trabajo lo encuentren y bien remunerado, así como proteger y defender a Estados Unidos y promover la paz y la seguridad".

Las tres órdenes ejecutivas de Obama eliminan las prácticas tan comunes de la presidencia de Bush, como detener por tiempo indefinido y bajo un limbo jurídico a personas extranjeras por el simple hecho de considerarlas sospechosas de terrorismo.

Con las órdenes de transparencia y respeto a la ley, Obama impone un gobierno que entregará cuentas al público y a la prensa sobre sus acciones como jefe del gobierno federal, sin buscar imponer su ideología por encima del mandato constitucional al que se encuentra sometido.

Al mismo tiempo que limita a sus asesores a obtener salarios muy bien remunerados o con aumentos en el futuro, acaba con la práctica de los favores entre funcionarios del gobierno y los empleados de los grupos de intereses creados, conocidos como cabilderos.

"Mientras seamos los poseedores de la confianza del público, no debemos olvidar que somos empleados públicos y que el servicio público es un privilegio", destacó Obama.

"El servicio público no es para sacar beneficios personales, ni el de sus amigos o sus clientes corporativos, tampoco tiene la función de promover una agenda de ideologías o de intereses creados de ninguna organización. El servicio público es simple y absolutamente para velar por los intereses de los estadunidenses", remató Obama.

Mientras el nuevo presidente cumplía con su primera jornada formal de trabajo en la Casa Blanca, en el Congreso federal el Senado confirmó a Hillary Rodham Clinton como secretaria de Estado, y se postergaba la confirmación de Eric Holder como procurador general de Justicia, y se complicaba la de Timothy Geithner como titular del Tesoro