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Obama sube en las encuestas


 

La crisis financiera que se reveló en las últimas dos semanas en una drástica caída de la bolsa de Wall Street, continúa impactando el escenario político y financiero estadounidense y mundial. En tanto que en el reciente debate anual de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) dicha crisis había ya permeado los discursos de jefes de Estado, en el escenario político-electoral de Estados Unidos ha resultado ser un centro de gravedad de las campañas presidenciales, acaparando la atención de millones de ciudadanos preocupados por su economía familiar.

Jesús Hernández Garibay / Revista Siempre!

El paquete de 700 mil millones de dólares de rescate del presidente Bush que había sido objetado por un embrollado Congreso la semana anterior, finalmente con su respectivo maquillaje hubo de ser aceptado aun cuando lo que en verdad ofrece al mundo financiero es más incertidumbre que sosiego.

El paquete, se sabe, aumentará la deuda del gobierno estadounidense hasta una cifra sin precedente del 70 por ciento del Producto Interno Bruto, lo que tendrá severas repercusiones sobre el pesado déficit presupuestal alcanzado ya para el 2008, antes de esta crisis, de 482 mil millones de dólares (un 76.2 por ciento más que el año anterior). Así, al pronóstico de que en el 2009 se alcanzaría un nuevo déficit ahora de cerca de 600 mil millones de dólares (incluido el gasto de las guerras de Irak y Afganistán), habrá que sumar también el costo de haber rescatado de la quiebra a Wall Street.

La Casa Blanca había pronosticado ya que el crecimiento económico en el 2008 alcanzaría sólo un 1.6 por ciento con una inflación del 3.8 por ciento, mientras que compañías privadas como el sondeo Blue Chip advierten que para el siguiente año el país alcanzará un crecimiento de sólo un décimo de punto más respecto de esa cifra: 1.7 por ciento.

En el entorno de un negro panorama adicional en el que tan sólo en el mes de septiembre se perdieron cerca de 160 mil puestos de trabajo (la cifra más alta para un mes en cinco años), el candidato republicano John McCain aceptaba que la crisis es en parte consecuencia de “la avaricia” de Wall Street, mientras el senador Barack Obama había aducido que la misma es resultado de una política que tiene “la noción equivocada de que el mercado puede resolver todo sin regulaciones”.

Así, con un discurso que la gente considera más consistente, a sólo tres semanas de las votaciones presidenciales las encuestas ahora favorecen al afroamericano en la intención de voto por 50 a 51 por ciento, frente al 44 a 45 por ciento de su rival; lo que de mantenerse así, se traduciría en 217 votos en el Colegio Electoral para Obama, frente a 174 votos para el senador McCain.

En un nivel mundial, en la Asamblea General de la ONU la referencia ineludible fue a la imposibilidad de lograr las llamadas Metas del Milenio establecidas por la ONU en el año 2000 para ser alcanzadas en el 2015 (erradicar la pobreza extrema y el hambre, educación universal, etc.), como consecuencia del desorden económico y su “efecto devastador sobre otras economías alrededor del mundo” (Bush dixit).

Y mientras coincidente con Obama, en dicha Asamblea la presidenta de Argentina Cristina Fernández había dicho que se produce ahora “la intervención estatal más formidable de la que se tenga memoria precisamente desde el lugar donde nos habían dicho que el Estado no era necesario…”, en EU el 60 por ciento de la gente comenzaba a opinar que había que cambiar ahora a la totalidad del Congreso; o sea, justo como en Argentina: “que se vayan todos”…