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Otan de la Defensa a la Amenaza



LISBOA,  (IPS)  .– Los observadores de los asuntos internacionales

coinciden en señalar que el mundo está pasando por un período

inquietante. Uno de los focos que más preocupa es el empeoramiento de

la situación en Afganistán, donde la administración de George W. Bush

hizo intervenir a la Organizacion del Tratado del Atlántico Norte

(OTAN), lo que considero un precedente peligroso.
 

Por Mário Soares (*)

 

Inicialmente, en el 2001, las fuerzas armadas que intervinieron en

Afganistán estaban integradas por estadounidenses y británicos. Hoy,

la participación en la Fuerza Internacional de Asistencia para la

Seguridad (ISAF) en Afganistán se ha extendido y abarca contingentes

de 37 naciones.  Sin embargo, no se ha conseguido mejorar el cuadro

militar: los talibanes están al frente de una guerrilla temible y Al

Qaeda -como Osama Bin Laden- no sólo sobrevivió sino que parece

haberse fortalecido.

 

Pakistán, después de la renuncia del Presidente Pervez Musharraf,

corre el riesgo de precipitarse en el caos. Lo más grave es que

dispone de la bomba atómica.

 

Para Occidente la perspectiva del conflicto en Afganistán es de mayor

gravedad que la que se presenta en Iraq. Así es, pese a que Iraq está

prácticamente destruido, dividido, acosado por una guerrilla

inacabable entre suníes, chiitas y curdos, hostigado por el terrorismo

de Al Qaeda y asociados y que haya dejado de ser desde hace largos

años -lo que es pésimo- un Estado laico y que ya no actúe como un

Estado Tapón en relación al fundamentalismo chiita de Iran.

 

Iraq está hoy ocupada por militares estadounidense y mercenarios, en

un cuadro que recuerda la guerra de Vietnam. Sin  embargo, tarde o

temprano, Washington se verá obligado a retirar sus tropas.

 

Pero el desastre al que se asiste en Afganistán y Pakistán parece

destinado a perdurar y a desacreditar a la Organización del Tratado

del Atlántico Norte (OTAN), lo que a mi juicio no tiene gran

importancia ya que se trata de una organización que ha perdido su

sentido original. Sin embargo, puede afectar  seriamente a los países

europeos que están interviniendo en Afganistán si sus dirigentes no

tiene la lucidez y el coraje de sacar cuanto antes sus contingentes militares.

 

La OTAN, que se ha convertido en un verdadero brazo armado de los

Estados Unidos, también está haciendo estragos en otras partes del

mundo. Me refiero al Cáucaso, a las zonas del mar Caspio y del mar

Negro y de las áreas limítrofes del oeste de Rusia. Los países de

Europa Oriental antes englobados en el bloque prosoviético quisieron

ingresar rápidamente a la OTAN, con la ilusión de que en esa

organización militar, bajo el paragüas norteamericano, tendrían más

garantías de seguridad que en el marco de la Unión Europea.

 

La consecuencia de estos movimientos es que la OTAN, cercando a Rusia

mediante la incorporación de los países cercanos a su frontera

occidental e instalando un sistema de misiles en Polonia y la

República Checa comienza a representar una amenaza para Moscú que

puede volverse agresiva y asestar peligrosas represalias.

 

El vicepresidente estadounidense Dick Cheney, que está por concluir su

mandato, hizo una reciente visita altamente desestabilizadora a

Georgia, para darle

su respaldo a nombre de la OTAN. Felizmente, esto no pasó de una

retórica inconcluyente.

 

Como es notorio, después de la provocación y la agresión bélica del

Presidente de Georgia los rusos reaccionaron. Por su parte, los

europeos tratan de apaciguar y pacificar los ánimos. Hay que tener en

cuenta que, si este conflicto se prolongase, los europeos serían los

primeros en sufrir las consecuencias: cortes en el suministro de

petróleo y de gas y, aún peor, la región se hallaría en una fase de

oscuras amenazas para la paz.

 

En su sucesiva visita a Ucrania, Cheney también actuó para dividir a

los dirigentes políticos, atizando a la fracción antirusa. Todo en

nombre de la OTAN. De este modo la OTAN, creada como organización

defensiva al inicio de la Guerra Fría, se está volviendo por presión

de los neoconservadores norteamericanos  en una amenaza para la paz.

 

La advertencia del ministro de relaciones exteriores de España, Miguel

Angel Moratinos, es oportuna: "La Rusia actual no es la soviética, ni

es la de Boris Eltsin.

Debemos evitar que nos impongan una agenda del tiempo de la Guerra

Fría". Y agregó que no hay que amenazar a Rusia sino que negociar con

ella,  aunque con firmeza.

 

De cara a esta preocupante problemática las Naciones Unidas se han

mostrado, extrañamente, silenciosas y ausentes. Qué diferencia entre

el actual secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, hasta ahora

apagado y casi invisible, más burócrata que político, y su antecesor,

el prudente y valiente Kofi Annan. Tras las elecciones estadounidenses

de noviembre próximo, las Naciones Unidas tienen el deber de

reestructurarse y democratizarse para poder desempeñar su decisivo

papel  en la construcción de un nuevo orden internacional, justo y

pacífico. (FIN/COPYRIGHT IPS)

 

(*) Mário Soares, ex Presidente y ex Primer Ministro de Portugal.