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Viajes y remesas con impacto moderado

 


Por Patricia Grogg


LA HABANA,  (IPS)  – El alivio de restricciones a las remesas 

familiares y viajes hacia Cuba de connocionales residentes en Estados 

Unidos tendrá un impacto moderado en la economía de esta isla caribeña, en 

parte por la crisis financiera que sacude al país norteamericano, prevén 

expertos.

 

Investigadores consultados por IPS coincidieron en que la recesión de 

Estados Unidos limitará los beneficios esperados, además de que tampoco 

era tan significativo el número de viajeros de origen cubano que llegaban 

a este país hasta 2004, cuando el ex presidente George W. Bush 

(2001-2009), impuso las limitaciones.

 

  "La gente de Miami no tiene trabajo, no puede pagar su hipoteca, ¿cómo 

entonces va a enviar más dinero o viajar a Cuba?", se preguntó uno de los 

expertos, que recordó, además, que el gobierno de Raúl Castro está 

restringiendo las importaciones, lo cual puede conllevar menos compras a 

Estados Unidos.

 

   A su vez, Luis René Fernández, vicedirector del Centro de Estudios 

Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, 

consideró poco significativo el impacto de las medidas en términos 

económicos, tras recordar que los viajeros cubano-estadounidenses eran 

algo más de 100.000 en 2004.

 

   En su opinión, el segmento de emigración más interesado en mantener 

sus lazos familiares corresponde a personas que se fueron a partir de los 

años 80. "Se trata de un sector más vulnerable a la crisis allí y por más 

motivado que esté tiene menos posibilidades de viajar y aumentar sus 

remesas", indicó.

 

  Para este estudioso, lo verdaderamente importante sería  la liberación 

de los viajes que incluya también a ciudadanos estadounidenses y una mayor 

disminución, o la eliminación total, de las restricciones en todos los 

casos.

 

  En 2004 Cuba alcanzó por primera vez la meta de dos millones de 

turistas, aunque desde mayo se interrumpió la fluidez de los viajes 

procedentes de Estados Unidos, debido a restricciones que también 

alcanzaron a académicos y profesionales estadounidenses interesados en 

asistir a reuniones internacionales.

 

  En 2003 habían sumado 115.142 los visitantes cubano-estadounidenses. 

Autoridades del sector estimaron en ese entonces que entre mayo y octubre, 

el flujo de visitantes procedentes del país vecino cayó en 50 por ciento, 

y en 38 por ciento el de los cubano-estadounidenses.

 

   Analistas consideran que, de no existir la prohibición sobre 

ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba, a corto plazo podrían llegar 

1,3 millones de turistas de esa nacionalidad. Otros estudios añaden que, 

si se levanta el embargo económico y comercial impuesto por Washington, 

los viajeros desde Estados Unidos podrían llegar a cinco millones al año.

 

  El sector turístico comenzó desde hace un tiempo a prepararse para 

aumentar sus capacidades y mejorar las existentes, propósito que coincide 

con la posibilidad de un cambio de política hacia La Habana por parte del 

presidente Barack Obama, quien firmó el martes la ley de presupuesto que 

atenúa las disposiciones de su antecesor.

 

  Según las medidas de Bush, los residentes de origen cubano podían 

visitar a sus familiares directos en Cuba solo una vez cada tres años, 

limitar su gasto diario aquí a 50 dólares y permanecer no más de 14 días. 

Además, el envío de remesas familiares no podía pasar de unos 100 dólares 

mensuales.

 

   Los cambios, refrendados el miércoles con el visto bueno del director 

de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), Adam J. Szubin, 

incluyen autorización de viajes familiares con frecuencia anual,  una 

estancia ilimitada y un gasto máximo diario de 179 dólares.

 

  En verdad, las restricciones adoptadas por Bush no fueron derogadas. 

Pero la ley sancionada –que incluye asignaciones presupuestales 

diversas– eliminó los recursos para que el Departamento del Tesoro las 

hiciera cumplir, lo que implica en los hechos dejarlas sin efecto.

 

  La única nueva disposición incluida en la ley establece una licencia 

general de viajes a Cuba para ciudadanos y representantes de compañías 

estadounidenses con el propósito de vender productos agrícolas e insumos 

médicos.

 

   Las regulaciones de Bush requerían a los empresarios que desearan 

vender sus productos a Cuba solicitar una licencia específica para cada 

caso, un proceso considerado complejo, prolongado y, por lo tanto, 

desalentador.

 

    De acuerdo con una legislación de 2000, Washington permite las 

exportaciones de alimentos a Cuba, pero en efectivo y mediante pagos 

anticipados. Desde 2001, esas ventas totalizan 2.700 millones de dólares, 

cifra que podría incrementarse si se suavizan las condiciones de 

transacción.

 

  Hasta el jueves, la prensa cubana no había dedicado espacio a la 

flexibilización de algunas de las restricciones impuestas por Bush, aunque 

la noticia ya se comentaba por la gente que tiene parientes en Estados 

Unidos. Tampoco las autoridades se han referido al  asunto. 

(FIN/IPS/pg/dcl/la na ip if dv fc sl/09)